Newell's

Newell's ganó en Junín con el poder de los goles

Hizo simple lo que parecía complicado tras el 0 a 0 en la etapa inicial y con contundencia despachó a Defensores Unidos de Zárate. En octavos enfrentará a Atlético de Tucumán.

Lunes 06 de Agosto de 2018

Con lo justo y necesario para clasificar. Siendo contundente y lúcido para marcar la diferencia ante un equipo del ascenso. Newell's hizo simple lo complejo, sentenció la llave ante Defensores Unidos y dio un paso colosal hacia los octavos, donde lo espera desde el viernes Atlético Tucumán. Sin muchas luces ni demasiado brillo, el equipo de Omar De Felippe sentenció al conjunto recién ascendido a Primera B por 3 a 0 y alimentó las ilusiones de buscar el protagonismo en una Copa Argentina que siempre le fue esquiva y le entregó ingratas sorpresas. Una goleada tan justa como necesaria no sólo para seguir marchando en esta competencia, sino para la previa en el debut en la Superliga.

El peso de la obligación estaba del lado del rojinegro, sin dudas. El de ser protagonista y mandar en el pleito, pero el Villero llegó sin vergüenza y buscó por todas las vías dejar de lado el respeto.


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Y fue así que sorprendió a una Lepra que no podía dominar ni el juego ni la pelota, por eso el Cadu llegaba con cierta peligrosidad al arco de Ibáñez. Sin ser punzante, pero merodeaba el arco de un rojinegro que no le encontraba la vuelta al juego.

La tan bendita posesión brillaba por su ausencia porque el medio no tenía la bocha y, como lógica consecuencia, no fabricaba acciones de riesgo. Y así sólo atinaba al pelotazo largo y a dividir la pelota. Hasta que sobre los 28' un contraataque letal por izquierda terminó con Amoroso empujando la bocha al fondo del arco, aunque previamente hubo una mano de Figueroa. El reclamo del Villero tuvo su rédito y Baliño anuló la conquista correctamente (ver página 5).

A Newell's le costaba hacer pie en el Eva Perón. Por eso los gritos de De Felippe desde el banco a puras señas indicando "tocar" y "por abajo", porque la pelota no tenía la circulación necesaria y no llegaba clara a los pies de Leal ni Fértoli. Entonces el poder de fuego en los últimos metros no existía.

Por supuesto que había mérito del rival, que supo presionar a través de un desgaste físico intenso y que dio sus frutos. Porque cerró la primera mitad con un 0-0 y llegando al arco de Ibáñez en algunas ocasiones. Claro, no demasiadas como para golpear.

Otra cara mostró el leproso en la segunda etapa. Quiso reducir la cancha y jugar sólo en terreno del celeste. Le impuso mayor enjundia y desde los primeros minutos expuso sus intenciones de golpear en el arco de Juan Figueroa. Leal tuvo la más clara cuando quedó mano a mano con el arquero y perdió el duelo. Instantes más tarde en un descuido defensivo, Portillo remató a quemarropa e Ibáñez evitó la caída de su valla.

Hasta que Newell's hizo valer su cuota de jerarquía. Víctor Figueroa se escapó por izquierda y lanzó el centro atrás para que de cara al arco la Pantera hiciera rugir a la multitud leprosa que dio el presente en el Eva Perón, en una de las últimas acciones antes de que pidiera el cambio para darle el lugar a Oviedo.

El gol le entregó a la Lepra la cuota de tranquilidad que necesitaba, aunque el Cadu buscó la heroica y quiso pegar el golpe. Pero todo el desgaste lo había entregado en el primer tiempo y se quedó sin intensidad. Algo que aprovechó la Lepra y una combinación rápida entre Fértoli y Bíttolo terminó con el refuerzo estableciendo el 2-0. Luego Fértoli selló el 3-0.

Newell's goleó en un encuentro en el que tuvo algunas dudas iniciales, pero luego se asentó, hizo valer no sólo el poderío de nombres sino el físico y se llevó el cheque de la clasificación a octavos. Con la justicia del fútbol.

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