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Independiente empató y dejó a Boca afuera de la Copa Sudamericana

Aunque lo buscó, Boca Juniors no pudo vulnerar a Independiente. El partido en Avellaneda terminó 0 a 0 y clasificó a los rojos a la siguiente fase de la Copa Sudamericana, porque predominaron los goles como visitantes del 3 a 3 en la Bombonera.

Miércoles 29 de Agosto de 2012

 Independiente avanzó a octavos de final de la Copa Sudamericana de fútbol, luego de empatar esta noche sin goles con Boca Juniors, en el partido desquite de una de las llaves preliminares entre equipos argentinos del certamen continental.

El equipo de Avellaneda accedió a la siguiente instancia, en la que se medirá con el ganador de Liverpool de Uruguay o Envigado de Colombia, al sacar renta del doble valor del gol de visitante, ya que había igualado 3-3 en la Bombonera, la semana pasada.

El conjunto que hoy dirigió en forma interina Enrique Borrelli (mañana asumirá como DT Américo Gallego) mostró una meritoria faceta, ya que jugó casi todo el segundo tiempo, con diez hombres, por la tarjeta roja que recibió el defensor Eduardo Tuzzio, por doble amonestación.

El encuentro, de desarrollo discreto, fue conducido por el árbitro misionero Néstor Pitana. Durante el primer período, los dos equipos se alternaron en el dominio, aunque exhibieron las mismas falencias: la lentitud en el traslado y la falta de precisión.

Por eso, en esos 45 minutos iniciales no hubo prácticamente ninguna situación concreta para ninguno de los dos, a excepción de un remate del uruguayo Santiago Silva, cruzado y afuera (17m.), mientras por el lado del `Rojo` sobrevino un cabezazo de Ernesto Farías que fue atajado por Oscar Ustari (45m.), después de un buen desborde de Paulo Rosales, lo mejor del local en el primer tiempo.

En la segunda parte, el ingreso de Lautaro Acosta le dio algo de vivacidad al conjunto de Julio Falcioni que, enseguida, contó con un estímulo que pudo favorecerlo: la tempranera expulsión de Tuzzio.

Pero Independiente, a contramarcha de lo que la gran mayoría del ámbito futbolero podía imaginar, no se refugió excesivamente atrás, dividió la tenencia de la pelota e intentó cambiar el `golpe por golpe`.

Boca, a pesar de la superioridad numérica, apostó casi con exclusividad a los pelotazos aéreos, a tirarle `bochazos` a Silva, Somoza o Viatri, en vez de tratar de hilvanar por abajo, para comprometer a una defensa `roja` que alternaba buenas con malas.

En ese ida y vuelta de acciones de riesgo, el elenco xeneize tuvo una clara situación con un cabezazo de Silva que se fue desviado, otro frentazo de Somoza que salió al lado del palo y un remate mordido de Acosta que controló bien el correntino Hilario Navarro.

El equipo local contó con un hándicap adicional que hace que su clasificación alcance mayor mérito: la mayoría de los jugadores se alistaron el sábado último ante Arsenal (0-2) por el torneo Inicial, mientras que los de Boca descansaron en el éxito ante Unión (2-1) en Santa Fe.

El conjunto de Falcioni insistió sin claridad y con todas sus limitaciones de armar juego (extraña horrores a Román Riquelme) y se fue entregando una imagen discreta.

Lo de Independiente no fue mucho mejor. Pero, por lo menos, el Rojo supo reducir los espacios, administró con mayor fluidez el balón (pese a que lo tuvo menos) y le entregó una inmensa alegría a su gente, que sigue enrrostrándole a los demás el mote de único Rey de Copas.

 

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