Un día como hoy, pero de 1987 Central eternizaba su nombre en la galería de los campeones de AFA luego de igualar 1 a 1 ante Temperley. Los canallas habían alcanzado la gloria eterna tras retornar a la máxima categoría. Tenían un gran plantel. También un gran entrenador como el inmortal Angel Tulio Zof. Pero había dos jugadores como Omar Palma y Edgardo Bauza que se erigieron con el paso del tiempo en patrimonios históricos del club. Los dos forman parte de ese selecto grupo que quedaron en el bronce de Arroyito en la temporada de 1986/1987. Los dos grandes referentes de la modernidad compartieron ese instante dorado, que en la actualidad hasta genera nostalgia porque representaban de manera natural el sentido de pertenencia institucional y poseían un liderazgo innato. Sin dudas, el Negro y el Patón siguen siendo más que ex profesionales de la casa. Son grandes ídolos, grandes campeones.





























