Para ganar hay que saber sufrir, dice un viejo axioma. Y eso fue lo que vivió Central en la tarde de este sábado para ganarle 2 a 1 a Vélez en Arroyito y seguir alimentando sus sueños en el torneo. Pasó por todos los estados. Desde la desazón en el primer tiempo, cuando no le salían las cosas, hasta la euforia final tras el agónico gol del triunfo.
La tarde en el Gigante comenzó mal para Central y con sorpresas en la formación inicial. Es que Holan finalmente dispuso cinco cambios respecto a la última presentación. Algunas salidas fueron por molestias musculares, como los casos de Malcorra, Ferreira y Duarte. Otra, por una cuestión táctica, como la de Agustín Bravo. Y la última por una situación reglamentaria, ya que Campaz tenía que pagar una fecha de suspensión.
Ambos equipos llegaban con el ánimo en alza. Central por la gran campaña en el Apertura 2025 y el punto que obtuvo contra River en el Monumental. Y Vélez motivado por el cambio de entrenador y por la agónica victoria que obtuvo el pasado miércoles frente a Peñarol en el José Amalfitani.
Para los dueños de casa, un triunfo significaba la posibilidad de visar su pasaporte a los octavos de final durante este fin de semana. Mientras que para la visita llevarse tres puntos de Rosario era ponerse a tiro, cerca del octavo puesto en la zona, para seguir con esperanzas en este campeonato.
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En ese contexto, ambos equipos salieron a jugar cada uno con sus presiones, pero a sabiendas de que una derrota no iba a traer consecuencias futuras ya que si Central no sumaba, todavía tenía resto de sobra para entrar en los playoffs. Y si Vélez no lo hacía, como pasó, sus hinchas iban a poner la cabeza en la Copa Libertadores.
Interrogantes en Central
Desde lo futbolístico, los mayores interrogantes en Central pasaban por cómo iba a ser la gestación de juego con el tridente entre Giaccone, Lovera y Santiago López, quienes ingresaban por Duarte, Malcorra y Campaz. Y además si Copetti, reemplazante de Ferreira, de una vez por todas se iba a amigar con el gol.
En el primer tiempo las respuestas a esas preguntas fueron todas negativas para los canallas. El Mellizo, con la presión alta a la defensa canalla, le ganó la batalla táctica a Holan, ya que su 4-4-2 fue más utilitario que el 4-1-4-1 que propuso el técnico de Central, que padeció la falta de Malcorra y Campaz.
Giaccone por derecha no terminaba bien las jugadas, puesto que no tenía ningún intérprete dentro del área para el toque final. Lovera era muy individualista y Santi López retrocedía mucho por las obligaciones defensivas que tenía y entonces llegaba muy cansado a posiciones ofensivas.
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Un partido cortado
Dentro de un partido cortado, el equipo visitante fue más en los primeros 20 minutos. Por eso justificó la ventaja con el gol de Brian Romero a los 10’, que recién fue confirmado por el VAR a los 13’. Luego Vélez le cedió el protagonismo a Central, que no tuvo muchas ideas, ya que a la hora de construir su juego perdía la pelota muy fácil y solo generó peligro en el arco de Marchiori a través de un par de remates de afuera del área.
EL técnico canalla mandó a los 35’ a hacer el calentamiento previo a todos los suplentes, pero sorprendentemente no ensayó ninguna variante. Solo hizo una modificación táctica: Santi López a la derecha y Giaccone a la izquierda.
El complemento comenzó con otra aura para Central. A los 47’ casi lo empata luego de un blooper de Valentín Gómez, quien estuvo a punto de vencer a su propio arco, y a los 52’ se fue expulsado Quirós por doble amarilla, lo que cambió el panorama del partido.
A los 58’, luego de un saque de esquina de Lovera, Sández puso de cabeza el 1 a 1 y todo estaba como al comienzo.
Superioridad numérica canalla
Aprovechando la superioridad numérica, Holan movió la estantería con los ingresos de Duarte y de O’Connor para romper el doble 5. Lluego hizo entrar a Segovia con la clara intención de ganar el partido.
Central monopolizó la pelota, se hizo un equipo ancho e intentó juntar pases en ofensiva, pero le faltaba generar situaciones de riesgo para el arco del Marchiori.
Hasta que en el primer minuto adicional apareció una vez más la vieja fórmula que tantos resultados le dio a los auriazules: la pelota parada. Y desde el otro córner, esta vez ejecutado por Segovia, el que se elevó más alto que todos fue el paraguayo Enzo Giménez para decretar el 2 a 1 final y estar casi los dos pies en los playoffs.
Central tuvo la personalidad suficiente para capear el mal de ausencias y dio vuelta un partido para por lo menos hasta el domingo ser líder en su zona.