No pudo extender su sueño ayer. Apuntó todo al más posible, el que se definirá en tres días. Y no es tiempo de lamentos. Porque en Córdoba disputará el partido más importante de los últimos tiempos y porque recién una fecha antes del final se quedó sin chances de alcanzar el título de un campeonato inédito hasta mundialmente hablando, que involucró a 30 equipos y en el que fue reconocido unánimente como el que mejor llegó a la definición y el que mejor jugó, sobre todo después de que tan bien se reforzó a mitad de camino. Aunque la historia la escriban los que ganan, este Rosario Central ya plantó en este 2015 un mojón impensado de tamaño protagonismo, que nadie excepto quienes lo encarnaron lo hubieran imaginado allá por febrero. Coudet lo hizo, el Chacho amado por el pueblo canalla y sus muchachos que tan bien lo interpretaron, quienes merecidamente tendrán el miércoles una enorme revancha. Tienen el lápiz en la mano y una página de gloria en blanco delante. Ahora sí. Todo o nada. De pie, señores.
























