Clásico rosarino

Central desplegó su bandera gigante para un festejo interminable

El clásico tuvo de todo color en las calles, una entrada provocadora de Brian Sarmiento, la bandera más grande de Central y la fiesta por el triunfo canalla

Lunes 11 de Diciembre de 2017

El clásico de la ciudad revalidó ayer su condición de fiesta y expresión popular más apasionada y apasionante. Si bastaba caminar antes del partido por las calles del viejo barrio de Arroyito para que un antropólogo se hiciera un festín en la titánica tarea de entender y, sobre todo, explicar qué eso de la pasión por el fútbol.

bandera canalla

Jóvenes, viejos, chicas, mujeres y niños de todas las edades saltaban, cantaban y reían en un carnaval azul y amarillo en racimos apiñados por el bulevar Avellaneda, entre otras. La tarde empezó activa en el Gigante cuando a las 15.39 apareció el enganche Brian Sarmiento, con lentes de sol y auriculares, quien salió a la cancha escoltado por dos policías y seguido por sus compañeros para recorrer todo el perímetro con pinta de un boxeador, en medio de los insultos de los hinchas canallas, a los que hasta dedicó el gesto de un mono, cuando se agachó en la medialuna del área de Regatas y pegó tres saltitos. Y en el partido Tobio le respondió con un gesto con "mal olor" y una cargada al final.

Uno de los momentos mágicos fue la apoteótica salida de Central, arropado por una bandera gigante de forma de C, que bajó como un telón amarillo sobre la popular de Regatas, la platea del río, la popular de Génova y ambos codos de la platea de Cordiviola, con Los Guerreros en la primera, el escudo del club en la segunda y el Monumento, el tren, la sede fundacional y el escudo peronista, en la otra.


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