Central

Carla Facchiano: "En Central queríamos cuidar a la chicas"

La directiva de Central destacó la renovación de contratos del plantel y el mantenimiento de viáticos para paliar la crisis por el Covid-19

Martes 02 de Junio de 2020

“Por favor, que esto no se termine”. Palabras más, palabras menos, ese fue el pedido, casi suplicante, que recibió Carla Facchiano, la responsable política del fútbol femenino en Rosario Central y vocal titular de la comisión directiva. Llegó a su celular y venía de parte de una de las jugadoras del plantel superior que forma parte del equipo que participó del primer torneo profesional de AFA que quedó interrumpido con el estallido de la pandemia por el Covid-19. Esa jugadora, paradójicamente, no era ninguna de las ocho que pueden percibir un salario mensual por su actividad a través del subsidio que destina la entidad madre del fútbol argentino. Sin embargo, habla a las claras de algo aún más importante: este fútbol femenino y su profesionalización, todavía llena de falencias, no es sólo esa cifra mensual para vivir. Es más. Es el lugar de pertenencia, de encuentro, de entrenamiento pero también de juego, es la otra familia y también el encauce de una pasión que obliga, no sin menores sacrificios, a salirse de realidades difíciles.

Tras aquel mensaje, Facchiano dejó en claro que “nadie las va a dejar solas”. Se lo dijo a esa jugadora, se lo dijo a las demás. Pasados los primeros días, en los que sucedieron la suspensión del torneo y los entrenamientos, devino una cuarentena que hoy lleva más de 70 días en Argentina, pero que ya acarreaba una decisión aún más firme: “Queríamos cuidarlas”, le comentó a Ovación después de explicar por qué el club fue uno de los primeros en licenciar al plantel, aún cuando la medida no había sido tomada a nivel nacional. Y en estos días, en el medio de un contexto de crisis económica que no para de golpear, mientras algunos clubes aprovechan a “limpiar” planteles y “recortar” por el lado del fútbol femenino, Central hizo lo siguiente: no “limpió” a ningún integrante del plantel y, por el contrario, renovó los contratos de las jugadoras, cuerpo técnico y de profesionales que venían trabajando y que vencían el 30 de junio. Además, mantiene la entrega de los viáticos de manera regular, aunque las chicas no vayan al club, porque esa es una pequeña ayuda para ellas y sus familias.

Se sabe, en el fútbol femenino no existen, como en el masculino, realidades de ensueño. Todo lo contrario. Y todo suma, tanto como los bolsones de comida que se les envían cada 15 días porque además muchas de ellas provienen de barrios humildes. De no haber sido por la pandemia, las chicas de Rosario Central podrían estar jugando la fase definitiva del torneo, la zona Campeonato, lo que económicamente hubiese permitido mejorar la situación de muchas. Pero como no es tiempo de lamentos, Facchiano recalcó que “lo que Central demostró va a dar sus frutos cuando volvamos”. Y sobre el esfuerzo que significa no dejar a las chicas”en banda” o mantenerse firme para los próximos campeonatos, sentenció: “Costó mucho llegar hasta acá, no lo íbamos a soltar”. Esto no se termina, entonces.

—¿Cómo es hoy el estado de situación de las futbolistas de Rosario Central?

—Central está muy bien y lo digo lamentando las noticias que se escuchan de Buenos Aires (dos jugadoras de primera dieron positivo de coronavirus). A las chicas a las que se les vencían los contratos el 30 de junio se les extendió el vínculo por seis meses. AFA ayudó con la rectificación de no sacar el subsidio y así se renovaron los contratos de las profesionales (ocho) y también del cuerpo técnico y de trabajo. Ahora en cuarentena la entrenadora (Roxana Vallejos) les manda trabajo y el PF (Pablo Díaz) también. Están bien monitoreadas y tienen reuniones virtuales por Zoom. Las que no se pueden conectar, porque la realidad es que muchas no tienen esa posibilidad, se comunican de otra manera. La nutricionista (Ivana Bonetto) también está al palo con ellas. Obviamente que ante una cuarentena tan larga tenés altibajos, por ahí entrenan rebien y después no tanto.

—¿La contención es clave?

—El tema de que las chicas se sientan contenidas es porque sabemos que la situación económica es mala para todos, por eso los viáticos se siguieron pagando. Con las inferiores, que empezaron en febrero, está la misma idea en cuanto a contactos, ejercicios y motivación. Para muchas de nuestras jugadoras la situación económica es muy complicada así que estamos trabajando paralelamente con el área social del club, que también hace una labor heroica con los comedores que tenemos. Se les mandan bolsones a un buen grupo, para que tengan esa ayuda. Que se diera por terminado el torneo (quedaron 8ª, no hubo campeón) fue una pena, nos venía bien seguir si se reanudaba.

El tema de que las chicas se sientan contenidas es porque sabemos que la situación económica es mala para todos

—¿Porque estaban cumpliendo la meta de quedar en esa zona Campeonato, la de la definición?

—Sí, cumplimos con esa meta que era quedar entre los ocho primeros, era lo que queríamos. La realidad es que para nosotros estos meses de competencia terminaron siendo como una linda preparación para lo que se vendrá en el futuro. Está claro que esto fue nuevo para todos pero las chicas dieron una imagen muy buena. Eso tiene que ver con el equipo de profesionales que son, con la técnica a la cabeza, innovadora en un montón de cuestiones. Lo que se dice por ahora es que este año no habría más competencia, por lo que estamos pensando en que cuando se habilite entrenar o jugar podríamos armar algún torneo interno, de competencia de Rosario y Santa Fe, hay muy buenos equipos en la provincia.

—El aporte económico que reciben las chicas no es una salvación pero sí una ayuda, ¿hay un esfuerzo ahí?

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—Lo habíamos hablado, sobre todo cuando empezaron con las idas y vueltas sobre el subsidio. Entonces, Central ya tenía tomada la decisión de que seguía en el fútbol de primera de AFA. Le costó mucho llegar adonde llegó, no lo iba a soltar, lástima que lo que nosotros habíamos planificado para progresar este año no lo vamos a poder hacer, pero no perder nada de lo ganado era también importante. Ahora, al haberse dado por terminado el campeonato está la posibilidad de armar un nuevo equipo, porque nosotras empezamos a las corridas el año pasado (la participación por invitación llegó casi sobre el inicio del certamen) y la mitad del equipo es de la Rosarina e igual hicieron un papel hermoso. Pero terminamos anotando casi a 28 jugadoras y jugando con 18 o 20, porque el ritmo es distinto.

—¿En la preparación física, Central también corrió de atrás? Además, por ser el único del interior, viajaba cada 15 días.

—Se demostró un gran trabajo del cuerpo técnico en la parte física del club porque no tuvimos lesiones importantes, también de los médicos de Pleni. “Chapeau” porque estuvieron en todas. Eso nos llevó a que no tuviéramos lesiones graves, que era un temor. La nutricionista también tuvo que ver conteniéndolas desde ese lugar. Y te digo la verdad, si Central jugaba con Boca en los partidos de final del certamen no iba a ser 7 a 2, como fue en la 2ª fecha, de visitantes, al mediodía y recién bajadas del colectivo.

—No debe ser sencillo llevar adelante una dieta de alto rendimiento teniendo en cuenta la realidad socioeconómica de las chicas? Y más ahora, ¿no?

—No. Absolutamente. Cuando entrenábamos las chicas tenían la merienda en el club y acorde a lo que la nutricionista les daba. Lo mismo que en las comidas de cada viaje y en la semana seguían la comunicación con ella. En este contexto se complicó más, porque no tienen acceso a lo que le puede pedir la nutricionista, pero se va mechando, uno va tratando de mandarle cosas, de que por lo menos tengan una opción.

—¿Hay mucha necesidad porque gran parte de este plantel proviene de barrios humildes?

—Y sí, la gran parte. Hay algunas que no pero la gran mayoría viene de situaciones bastante complicadas y de familias grandes, por eso cuando mandamos los bolsones mandamos para toda la familia, la intención es que por lo menos estén tranquilas, lo de los viáticos no es mucho pero sirve, no es lo ideal pero es algo. Teníamos planificado, cuando empezáramos la zona Campeonato, aumentar esos viáticos, dar ese incentivo. Ibamos a jugar con todos los grandes, ida y vuelta, y ya habíamos charlado con el área comercial algunas cositas para trabajar. Ahora está todo parado, pero veremos. Lo que demostró Central va a dar frutos cuando volvamos. Estamos recontentas con todo lo que se viene haciendo. En Buenos Aires echan cuerpos técnicos, dejaron a las chicas sin entrenar, no pagan los viáticos, te da bronca que pasen estas cosas.

En Buenos Aires echan cuerpos técnicos, dejaron a las chicas sin entrenar, no pagan los viáticos, te da bronca que pasen estas cosas

—¿Qué opinión te merece lo que pasó con las futbolistas contagiadas de la Villa 31 y la discriminación que sufrieron cuando se supo la noticia?

—En Argentina no se contagió ningún futbolista de primera, porque el contexto es otro, tiene otra realidad. Lo que pasó con Stephanie Rea (arquera de Excursionistas, la otra fue Camila Godoy, de River) es terrible. Y sentirse discriminada, enferma, sin un ingreso por lo cual pueda pelear... Por eso está buenísimo que AFA ahora esté controlando los pagos, haya hecho la extensión de no despedir a nadie, son cuestiones en las que el Estado y Futbolistas Argentinos Agremiados tienen que estar presentes.

—Teniendo en cuenta eso y lo que decías al principio, que las chicas piden que esto no se termine... ¿Considerás que el fútbol femenino es más que fútbol?

—Claro. Por eso la importancia de que tengan la contención de todo el cuerpo técnico, de los profesionales, de la dirigencia.Ojalá que por lo menos podamos volver pronto a los entrenamientos para que ellas puedan estar. Ya es distinto a entrenar sola en tu casa. Pero también hay que decir que lo importante era cuidarlas. Por eso nosotros las licenciamos apenas terminó el partido con Gimnasia (1-2) porque sabíamos como venía todo.

—¿Qué te dice que la capitana de tu equipo, Virginia Gómez, haya puesto un merendero para ayudar a sus vecinos de Cabín 9, en Pérez?

—Virginia siempre me sorprende y me emociona, he visto cómo empezó, lo que ha trabajado siempre. Como jugadora es indiscutible por su calidad, pero más importante lo es como ser humano, es el referente que uno quiere tener en un equipo para las chicas.

—¿Por cosas así pasa el orgullo?

—Sé cómo peleó cada lugar por ella y por sus compañeras y ver ese gesto, que lo hizo sin avisar. Pensó en el barrio, en su amigo, en su amiga, en sus vecinos. Ojalá en el fútbol femenino podamos seguir manteniendo esta generosidad que tenemos. Las chicas, todas, son impresionantes en el humor, en las ganas, en lo agradecidas, por eso enseguida me da bronca que cuando alguien quiere retocar un número retoca el fútbol femenino. Y no es así, porque trabajan el doble que cualquiera. Y que Virginia, como capitana, sea la que dé esa imagen hace que las que vienen detrás piensen que no pueden ser menos.

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