Como esos juegos electrónicos que copan por igual a niños y adultos y en los que para seguir avanzando hay que pasar de los niveles inferiores a los superiores. En ese camino anda este Newell's de Diego Osella, que venía del fondo de la historia en el torneo pasado, que se reforzó como pudo en un receso que incluyó cambio institucional pero no de técnico y que se fue sacando de encima, uno a uno en el Coloso y menos afuera, a oponentes de ese primer grupo primario. Mérito enorme, por supuesto, para un equipo que, en estado embrionario aún, va creciendo con signos de seguridades adquiridas y lo refleja en confianza y resultados, como en el triunfo de ayer 1 a 0 frente a Gimnasia en el Parque. Segundo en el campeonato, invicto, con una de las vallas menos vencidas, supo jugar con sus recursos en estas seis fechas como para ir ahora por los platos fuertes: el clásico de la próxima fecha en Arroyito y luego los primeros tres rivales "grandes" de Buenos Aires (San Lorenzo, Racing y River), a los que nunca este DT enfrentó (tampoco a Boca Juniors) pese a sus 22 partidos en el banco leproso.

























