Arsenal festejó ayer en su estadio una increíble y agónica victoria por 3-2 ante Banfield, tras ir perdiendo 0-2 y con un emotivo cierre que incluyó dos tantos en los últimos instantes del juego.

Arsenal festejó ayer en su estadio una increíble y agónica victoria por 3-2 ante Banfield, tras ir perdiendo 0-2 y con un emotivo cierre que incluyó dos tantos en los últimos instantes del juego.
En el primer tiempo, dominó Banfield, con Erviti como figura, bien secundado por Bertolo. Arsenal era la contracara. No hacía pie en el medio ni prosperaba arriba. Para colmo mostraba dudas atrás. Mientras Nieto se llevaba las marcas en un centro pasado, Víctor López apareció en lo alto, cabeceó exigido y cruzado y la pelota, tras golpear el palo, se metió para marcar la primera diferencia para Banfield. Y la sorpresa continuó, porque fue el propio zaguero, a los 37’, quien anotó el segundo.
Arsenal salió mejor predispuesto para la segunda mitad. La entrada de Leguizamón primero y el agregado de Carrera después le mejoraron la imagen del medio hacia arriba. Acortó a los 15, cuando después de un disparo de Mosquera, se dio un rebote, volvió a empalmar Pellerano, la pelota cruzó la valla y Sava, en una de las pocas que ganó, la mandó a la red.
Banfield dilapidó varias ocasiones para aumentar la ventaja, mientras Arsenal aún empujaba, aunque todo indicara que le sería difícil llegar a la igualdad. Pero Gómez maniobró en un costado del área, amagó, superó a su marcador y clavó el empate con un zurdazo rasante. El desmesurado festejo del goleador tenía toda la apariencia de un final de película, un empate con sabor a victoria para Arsenal. Sin embargo, ya en el descuento, en otro envío por el aire, de derecha a izquierda, los de Arsenal se quedaron con todo. Ganaron arriba y Matellán la cabeceó para delirio de su tribuna y un 3-2 final que castigó demasiado duramente a un Banfield que se fue sin entender.



