Ovación

Ardusso hizo lo que quiso

El piloto de Las Parejas arrasó en Rosario, en una categoría monopolizada por Renault y que atraviesa una crisis.

Lunes 10 de Junio de 2019

Facundo Ardusso cumplió todos los pronósticos. Se demostró que tiene un equipo bárbaro, que supo reconstruir su auto destruido en San Juan para llevarlo a una victoria aplastante. Pero además, no sólo quedó demasiado expuesto que Renault parece no tener rivales, sino que el Súper TC 2000 está acaso viviendo su peor momento. Rosario renovó ese mensaje, más allá del paréntesis de la victoria de Matías Rossi en El Villicum o su intento por no perderles pisada a los imperturbables Fluence. La monótona carrera en el Fangio y el escaso parque automotor denunciaron que la categoría atraviesa una crisis. Como el automovilismo todo. Como el país, por supuesto. Por eso no puede estar ajeno a ese contexto. Aunque habrá que abordar sobre todo el propio.

Nada opaca el impecable trabajo del piloto de Las Parejas, que devolvió en pista el trabajo descomunal del equipo. Dueño del viernes, de la clasificación y la súper, su tarea fue largar bien para luego girar sin errores hasta el final. Pareció además que reguló, luego de que en la primera vuelta le sacara casi dos segundos a su compañero Leonel Pernía. Detrás, Matías Milla completaba un trío humillante de Renault hacia el resto, que solo tuvo dos alteraciones. Cuando Agustín Canapino (¿quién sino?) casi lo supera a ambos al final de la primera curva, pero se fue afuera y volvió retrasado. Y cuando Rossi, manejando al límite, buscó seguirles el tren pero sin posibilidades de superación.

Sólo esas cosquillas resaltaron en ese dominio abrumador del bicampeón (57 puntos), que cumplió la victoria obligatoria y ya está en condiciones de darle la batalla al Tanito (73) por el título. Hoy por hoy, difícilmente salga otro competidor si las cosas no cambian. ¿Rossi (42)?

Ojo. La categoría empezó a asumir la crisis. Ya hubo quejas de terminales como Fiat, que dejaron traslucir que pueden irse. En Rosario, Mariano Werner y el Patito Yannantuoni le dieron la razón con una carrera para el olvido (11º y 14º). Y se discutieron cambios, como los ya conocidos de las penalización de posiciones que se usó o del lastre que utiliza el TC, pero en el Fangio no se pusieron de acuerdo. Antes de esta 4ª fecha, también hubo reuniones de los principales directivos de equipo para modificar el reglamento técnico y tampoco hubo consensos. Pero todos, menos Renault que sostiene con lógica que este dominio es fruto de muchos años de trabajo después de no ser protagonista, entienden que algo habrá que hacer.

Porque además, a nadie escapa que hace un mes en Rosario corrieron más de 40 autos en el TC y ayer lo hicieron apenas 17, que son por otra parte los que iniciaron la temporada. Se hubiera notado menos si hubieran corrido como hasta 2018 en el dibujo de 2.595 metros, pero en el nuevo de 4.000 quedó demasiado evidente. Todas las categorías argentinas atraviesan un problema similar pero quedó más claro en el paso del STC 2000 por Rosario por octava vez seguida.

Ardusso hizo lo que tenía que hacer. Se lució como el campeón que es. "Hizo lo que quiso todo el fin de semana". Ninguna forma mejor de expresarlo que la de su gran rival Pernía.

Siguió corriendo hasta Las Parejas

Después de atender a todos los medios, Ardusso y su papá Hugo viajaron rápido hacia Las Parejas para gozar con otra gran alegría: el histórico partido ante Newell's en su cancha y la victoria por penales (ver páginas 2 y 3). La celebración fue triple porque Hugo Ardusso es el presidente del club. De yapa, el sábado le ganaron el clásico a Argentino. Sí. Un fin de semana redondo.

El Fangio entró en clima de domingo

El domingo fue otra cosa. Hubo al cabo un buen marco de público en el Fangio luego de que la visita del STC 2000 no despertara gran entusiasmo viernes y sábado. Pero ni punto de comparación con la multitud que copó el autódromo de Rosario hace un mes con la histórica primera visita del TC. Claro, esa precisamente puede ser la gran razón de la merma. Muy pegadas una carrera con otra y abultados los costos de las entradas, sobre todos las del TC, como para que no se note la diferencia.

Mas allá de alguna queja de suciedad en pista, corregida ayer con la limpieza total desde muy temprano en un clima muy húmedo, hay que felicitar a todos los responsables de las obras en el autódromo, terminadas en tiempo récord. Siempre faltarán cosas, pero lució impecable. Se notó que hubo un trabajo profesional, en el pavimento, en las tribunas que se incrementaron, en la visión periférica importante que desde ellas se obtiene. En los boxes y en los servicios que se ofrecieron.

Ayer lo disfrutaron muchas más personas que en los días anteriores. La carrera no ayudó mucho a que se fueran muy conformes, pero sí los numerosos hinchas de Ardusso que llegaron desde Las Parejas y se volvieron con el triunfo aplastante del Flaco.

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