Ovación Grip

El Chueco que trasciende todo

Netflix estrenó el bien logrado film "Fangio, el hombre que domaba las máquinas", una de las varias ofertas tuercas para disfrutar en cuarentena.

Lunes 23 de Marzo de 2020

"A la muerte no se le tiene miedo. Llega cuando tiene que llegar, es normal. Si nos diéramos cuenta de eso, seríamos más buenos todos, con toda seguridad". La frase resuena al final del film de carácter documental recién estrenado por la plataforma Netflix. Es que los contextos cuentan, claro. En medio de la pandemia de coronavirus que tanto daño viene causando en el mundo y que, para evitar peores consecuencias, obligó al gobierno nacional a determinar la cuarentena obligatoria en Argentina, las palabras de uno de los mejores deportistas de todos las épocas parecen cobrar un sentido acorde a estos tiempos. Es Juan Manuel Fangio el que habla, el apasionado de los fierros aunque a su padre no le gustara, el que empezó el camino desobedeciendo el mandato paterno pero siempre, desde la escuela, "tratando de ser el mejor, no creerse el mejor". El que también debió hacer un paréntesis de años por la segunda guerra mundial, la mayor de las atrocidades, para volver y ponerse en la cima del mundo motor, sitial en el que perdura hasta hoy.

De todo eso habla esta propuesta bien lograda, que quizás a los fans del Chueco no los sorprenda tanto, pero que cubre su vida desde todos los ángulos, en una era en que había lugar para ser humano en el mundo de las máquinas que iban tan veloces como las de ahora, en infinitamente peores condiciones. De ello dan cuenta grandes campeones a lo largo de una hora y media de documental, dirigido y realizado por dos de los hijos del ex presidente Mauricio Macri, Agustina y Francisco, nietos de Juan Manuel Bordeau, el apadrinado por el balcarceño.

“Fangio, el hombre que domaba las máquinas”, así se llama la propuesta que estrenó Netflix el viernes, y que se suma a otras muy interesantes para los amantes del automovilismo, como “La Guerra de las 24 Horas” (la batalla Ferrari-Ford con el momento cúlmine en Le Mans), la 2ª temporada de “Fórmula 1, drive to survive” (todo lo vivido el año pasado, desde adentro) y “Williams” (la historia de la gloria y la lucha por la supervivencia del equipo inglés de F-1).

Y lo dicho, aunque a los fans los datos volcados le resulten conocidos, el enfoque busca ponderar siempre el lado humano de Fangio y de todos los que compartieron sus años de gloria, además de sus cualidades conductivas y sus conocimientos mecánicos que lo erigieron, al saber de muchos, como el mejor de todos los tiempos. “Hay un libro: «Cuando el hombre es más que el mito» (de Roberto Carozzo), que refleja perfectamente quién era el Chueco”, afirma el afamado constructor de automóviles casildense, Horacio Pagani.

En cambio, en todo aquello que avala la supremacía objetiva de Fangio, irrumpe un estudio de la Universidad de Sheffield no tan bien logrado, que hace hincapié en que serían imposibles hoy los logros del Chueco, que ganó todo en poco tiempo, con cuatro marcas diferentes. Los datos no pueden ser evaluados rigurosamente a través del film, pero tampoco es lo importante, sino quienes hablan y refrendan la hipótesis, por otra parte reflejada perfectamente cuando se acaban las imágenes: en porcentajes, nadie ganó tanto como él.

Así, la voz del tricampeón mundial Jackie Stewart es de las conocidas la que más énfasis pone. “Fangio fue el mejor de todos los tiempos”, dice arrancando el film y enseguida se van presentando en igual sintonía Toto Wolff, el director deportivo de Mercedes, Fernando Alonso (“Era un Dios”), Mika Hakkinen y Alain Prost, acaso el más jugoso de todos los relatos, el más sentido. “Mi respeto por Fangio fue tan grande que lo quise dejar ahí”, en referencia a cuando ganó su cuarta corona en 1993, fue el primero en quedar a una del Chueco y colgó el casco.

Todos esos relatos que se van intercalando en la historia son eslabones bien cuidados, que fueron acompañando situaciones vividas por Fangio. Una perlita fue luego del título extraordinario de 1956, el cuarto, cuando ganó gracias a que el inglés Peter Collins le cedió su Ferrari para terminar la carrera de Monza, ya que el suyo había quedado en el camino. “¿Se imaginan a Hamilton dándome el coche a mí?”, ríe Nico Rosberg, que fue campeón y se retiró.

El hilo lo va llevando también otro Juan Manuel Fangio, el sobrino que sólo una vez se subió a un F-1, el que le cedió Enzo Osella en una prueba. Es él quien hace hincapié en el contexto que rodearon los logros de su tío, la incomodidad de los autos, la peligrosidad de los circuitos, las inexorables tragedias, de las que el propio Chueco se hace cargo en varios cortes de entrevistas concedidas luego de su retiro en 1958, como el fallecimiento de su copiloto Daniel Urrutia, en el accidente del Gran Premio de América del Sur de 1948, otra que un Dakar. "El cansancio físico fue la causa de mis dos grandes accidentes", relata con minuciosidad aquel y el de 1952 en Monza. Ahí habla por primera vez de la muerte y la asume con naturalidad.

Pero por supuesto, no falta nada de sus comienzos en los autos, los campeonatos del TC (40/41), el parate, su modo de vida, sus hazañas en el país y luego ya en Europa "donde fui por un año y me quedé diez", explicando cada una de las razones de su retiro luego de correr en Reims en el 58, con 47 años y 5 títulos mundiales en el lomo. Creía en el destino y sintió que por muchos detalles expresados en el documental, debía volver a acompañar a sus padres ya grandes.

En el medio, las descripciones de su ascenso en Europa merece ser revivida en detalle, con el clímax de Nürburgring 57 pero también la victoria en Argentina 55, que hablaba de la dureza de correr, al punto que luego de ganar se fue derecho al hospital. Cada logro fue bien relatado y se van intercalando las comparaciones con la F-1 actual, en la voz de campeones y otros personajes menos conocidos.

Ayrton Senna, que idolatraba a Fangio, aparece sólo una vez, quizás falten más testimonios de peso, pero el documental llegó en un momento justo y merece ser visto. El Chueco trasciende todo. Así se lo intentó reflejar. Nada más atinado en los tiempos que corren.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario