Las lechuzas y la beneficencia. Nuestro corresponsal en Rafaela nos informa que
allí está tomando un alarmante incremento el vicio del juego, el que muchas veces se presenta
amparado por la misma Sociedad de Beneficencia de esa localidad. Es lastimoso ver cómo se amontonan
hombres y mujeres alrededor de las lechuzas alimentándolas con su dinero en abundancia. Hasta en
una casa pública "non sancta" funciona una lechuza que, como las demás, se presenta como a
beneficio de un hospital. Así, en Rafaela, la corrupción y el vicio sostienen a la caridad.
(1908)
El excesivo peso de los sombreros. Una de nuestras lectoras, la que firma con el
delicado seudónimo de "Sensitiva", nos llama la atención respecto a un detalle de la moda actual
que atenta contra la salud de sus usuarias; esto es, el excesivo peso de los sombreros. "Hay una
marcada tendencia -dice- de parte de las modistas, tendencia que ya viene impresa en los figurines
de modas que llegan de Europa, de cargar demasiado los sombreros, lo que además de consistir en un
peso considerable que se debe cargar en la cabeza, acarrea una serie de dolencias musculares que se
manifiestan en un corto plazo y que no pasan desapercibidas incluso para quienes las observan. De
por sí las señoras ostentan un espeso peinado sofocante en demasía como para, encima, colocar sobre
éste un sombrero pesado que fatiga, imposibilita la función de los poros y obliga a su víctima a
sostener una posición forzada para complacer un detalle de la estética. El sombrero debe ser
liviano como alas de pájaros; los racimos de frutas artificiales y otros rebuscamientos de los
modistos no sólo no embellecen, sino que producen el horrendo contraste de una dama bella pero con
una maceta de flores, un árbol frutal o una espantosa jaula de pájaros en la cabeza. (1909)