Cuarentena

Cuarentena: seguridad colectiva versus libertades individuales

Todo lo que se sepa de China sobre el coronavirus debe ser tomado con muchas pinzas.

Lunes 18 de Mayo de 2020

La pandemia ha causado efectos notorios en el panorama político mundial. Las peleas y confrontaciones que trajo han acentuado la puja de modelos políticos y económicos. China, responsable directa del brote y origen del virus, se propone como modelo por su control relativamente rápido de la infección mediante medidas propias de lo que es: un Estado policial. De hecho, las cifras de China no pueden ser estudiadas ni sometidas a escrutinio alguno, porque hay una sola verdad: la oficial.

Todo lo que se sepa de China sobre el coronavirus debe ser tomado con muchas pinzas. No hay un allí un periodismo aguerrido e independiente como en Estados Unidos, ni nada ni remotamente similar. Del otro lado, Estados Unidos y Europa occidental ofrecen números de muertes e infectados alarmantes. ¿Habrá que concluir que la libertad y la economía de mercado no se llevan bien con las medidas necesarias para controlar un virus altamente mortal como el Sars-CoV-2?

La doctrina oficial del régimen chino lleva a eso. La del caudillo ruso Vladimir Putin, otro denostador de las democracias, también. Muchos están más que dispuestos a sumarse a esta visión autoritaria. Los "hinchas" regionales de China y Rusia, por ejemplo, todos afines al chavista Maduro, otro país cuyos números de Covid-19 no pueden tomarse en serio. Está claro que en Europa en los últimos días los ciudadanos se tomaron sus libertades en propia mano y salieron a las calles, más allá de las advertencias y amenazas, que en sociedades democráticas como estas solo pueden llegar a multas, nunca a la pérdida de la libertad personal. Un asunto que por estas latitudes algunos no entienden. O no quieren entender.

En una democracia de verdad, la libertad personal es un bien central, está por encima de otros valores subalternos. Esa libertad incluye, claro está, la de movimientos, afectada por las cuarentenas que en América latina se dispensan con demasiada generosidad y sin ninguna consideración por el bien jurídico dañado. De hecho, da la impresión de que los "fans" de las cuarentenas estrictas, "chinas", poco saben de la existencia de estos valores. Hay que recordarles que las Constituciones liberal-democráticas de América dan la mayor importancia a esa libertad fundamental.

En una democracia de verdad, la libertad personal es un bien central, está por encima de otros valores subalternos. Que hayamos vivido y en parte sigamos viviendo bajo un régimen que se parece mucho al arresto domiciliario no les preocupa en lo más mínimo a demasiados ciudadanos, incluidos comunicadores y otras figuras públicas. Un rasgo seguro del dudoso espíritu democrático latinoamericano, mucho más afín a los caudillos y los regímenes de mano fuerte. La Historia no deja dudas ni deja mentir.

En un plano más prosaico pero vital, da la impresión de que muchos de los que ordenan cierres y confinamientos sin fin no saben lo que cuesta el logro diario de ganarse el dinero. Los gobernantes de todo nivel son por regla general personas que hace muchos años no deben salir a ganarse el ingreso, ni trabajan en el sector privado, donde los asalariados ven en peligro sus puestos ante cada crisis, ni hablar ante la actual depresión económica provocada por una cuarentena que no tiene antecedentes históricos.

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