La Ciudad

Un murallón levantado por una iglesia evangélica cercó a todo un barrio en Empalme Graneros

Decenas de familias humildes quedan invisibilizadas tras una gran pared más de dos metros que mandó a levantar el pastor Norberto Carlini. Además de casas precarias hay un merendero solidario que se esfuerza por seguir funcionando

Martes 08 de Diciembre de 2020

Ñandubay 1300 bis, Empalme Graneros, un rincón al noroeste de la ciudad que se estampa contra un murallón de más de dos metros de ladrillos y concreto. Difícil no asociarlo como una marca telúrica de la escuela de Donald Trump. De un lado, decenas de familias pobres, del otro el campo que los vecinos señalan unánimemente como patrimonio de una Iglesia evangélica. Detrás de la pared se invisibilizan decenas de familias que carecen de luz, de presión de agua, de recolección de residuos, sombra y alimentos.

"Es feo salir de tu casa y ver eso desde hace unos tres años, el pastor le pagó a gente de acá para que lo levanten e hizo la promesa de darle cosas al barrio, pero nunca recibimos nada. Acá nos falta de todo: cada vez hay menos alimentos, será difícil pasar las fiestas", dice Lautaro Gómez, un joven de 22 años, carpintero y padre de dos nenas que junto a unas vecinas sostiene un merendero en el vecindario. Hasta antes de la pandemia unas 300 familias iban a buscar comida, hoy en cambio, hacen cola detrás del muro 565 grupos familiares del vecindario.

Para subir al muro se necesita una escalera. Desde allí se divisan los techos oxidados del vecindario tanto como la basura, el yuyal y más metros de muro que protegen la propiedad de la Iglesia que encabeza el pastor evangélico Norberto Carlini: líder del inmenso templo Santuario de Fe de Provincias Unidas al 2050, quien se hizo muy popular tras bendecir a Mauricio Macri días previos a las elecciones de noviembre de 2019 en Rosario.

Llegar al merendero no es fácil. Hay que tomar como referencia a la avenida Juan B. Justo a la altura del 6000, a la calle con nombre de árbol, Ñandubay, o a Fraga y Olivé. En ese triángulo y contra el muro se encuentra el merendero que por estos días carece de comida para repartir.

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Un letrero pintado a mano con letras amarillas recibe a las visitas en una mañana de feriado. "Comedor Niños Felizes. Sona norte (SIC). Somos barrio de pie", se lee. Pero Gómez aclara que ya no trabaja con la organización Barrios de Pie sino de manera autogestionada y brinda el número de su teléfono celular para quien quiera ayudar al emprendimiento: 0341-3812080.

"Hasta antes de la cuarentena recibíamos 6 mil pesos del municipio que tramitamos con el Distrito noroeste, hoy son diez mil, las verduras y carne nos las enviaba el Banco de Alimentos, pero ya no nos mandan más nada y también recibíamos algunas donaciones de la parroquia Perpetuo Socorro. Con eso preparábamos desayunos y cenas. Pero ahora hay más gente sin nada para comer y tenemos menos para dar y queremos entregar canelones para las fiestas, algún bolsón, necesitamos ayuda", dice Gómez quien invita a pasar a su casa, donde funciona el merendero, un espacio que necesita un techo donde resguardarse de la lluvia y del sol impiadoso que cae sin reparo de ningún árbol sobre los techos de de chapa de las casas.

Gómez fue en su adolescencia y por ocho años una de las personas que trabajó en el barrio junto a la religiosa María Jordán, recientemente fallecida. Hoy, el joven sigue con esa "voluntad de ayudar a los vecinos, pero no dentro de una organización", asegura. Cocina y prepara las raciones junto a Ruth, Andrea, su suegra Gabriela y Agustina, su mujer. Guisos y arroz, y antes frutas, verduras y jugo eran los menúes habituales.

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El joven cuenta con un auto y con él, aclara, lleva la basura propia y de algunos vecinos a los contenedores de avenida Génova y también transporta la mercadería al merendero. Es que allí, todo queda a "unas cuantas cuadras". El hospital Alberdi, la escuela pública N° 1319 José Ortolani. Destinos a los que todos llegan de a pie sin titubear, salvo cuando llueve. "Acá nos inundamos y perdimos lo poco que teníamos todo", recordó Gómez. Sin embargo, ese "poco" es seductor para muchos: de hecho algo que se repite entre los vecinos que dialogan con La Capital, es el miedo a los robos.

"Acá nunca pasa un patrullero y no tenemos nada pero imaginate si te roban la garrafa, o el televisor, es como que te llevan todo. Entre aquellos yuyos tranquilamente se esconde alguien", señala Gómez y pasa de la inseguridad a otras dificultades como las de la salud, la falta de agua, el wifi o el ocio.

"Acá no hay con qué entretenerse y sin wifi no hay clases posibles. El calor a partir del mediodía es agobiante en el verano, no podemos ni mojarnos para refrescarnos. Si querés lavar ropa tenés que juntar agua en la noche por la falta de presión. Si te enfermás también de noche debés caminar a la avenida en plena oscuridad. Todo es muy difícil acá", dice a metros de su vecina Ramona Segovia quien le da la razón.

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Se trata de una mujer de pelo rojo, de 61 años, madre de siete hijos y con una hija de 20 años, con hidrocefalia. Una mujer que "apenas" sobrevive con una pensión de 12 mil pesos y que acaba de padecer Covid al igual que su marido quien murió por la enfermedad hace poco más de un mes. Dice que se siente "sola, con miedo y con hambre" y pide que alguien ayude al barrio para las fiestas.

Palabra de Carlini

A lo largo de 45 años, Carlini se convirtió en un líder evangélico en Rosario. Muchos recuerdan la tormenta que se ensañó en febrero de 2009 con sus fieles en un terreno de su comunidad en Provincias Unidas y Sorrento. Durante el culto, muchos quisieron quisieron guarecerse bajo una carpa y todo terminó en tragedia: dos jóvenes perdieron la vida y hubo varios heridos.

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Pero ese mal trago no detuvo a este pastor que hoy congrega semanalmente en su templo a unas 5 mil personas, y ofrece servicios a través de su acción pastoral los sábados y domingos. La Capital lo consultó por el muro de Empalme y él explicó que se levantó hace unos tres años en un predio de 10 hectáreas que tiene allí su Iglesia porque los vecinos fueron avanzando y tomando las tierras.

"Deben quedar unas seis hectáreas y media, debemos llamar a un agrimensor. Pero no hay problemas con la gente, de hecho tenemos gente de la Iglesia en el barrio y estamos evaluando hacer algo con ellos para las fiestas como parte de nuestra acción social, nosotros realizamos almuerzos solidarios así que podemos trabajar con el merendero", comentó.

El hombre dijo que la Iglesia tenía previsto realizar en el terreno amurallado un centro de convenciones, luego un plan habitacional con salones. "Pero nunca obtuvimos la aprobación municipal, encima es un lugar inundable. Recuerdo que quisimos trasladar a alguna gente a otras tierras que tenemos cerca de Cabin 9, de corazón, sin fin comercial, pero no quisieron mudarse. Entonces para frenar un problema, que se agudizó con la intervención de la gente de Giros (N.de la R. movimiento militante fundante de Ciudad Futura), tuvimos que levantar ese muro. Estimo que la gente pudo decir: 'Carlini hizo, dijo, vendió' pero no fue así. Nunca fui al lugar. Claro que pusimos gente a trabajar en el muro, gente de zona sur, no sé si les prometieron algo. Pero ya no hay problemas con los vecinos del lugar, ahora tenemos una buena relación", comentó.

Carlini se refiere así a otras tierras de su Iglesia en cercanías de la localidad de Pérez donde, según explicó, tiene el proyecto de levantar "un lugar de retiro y un camping" para sus fieles.

Y en cuanto a la popularidad que se supo ganar tras haber bendecido al ex presidente Macri y desearle "suerte" en los días previos a las últimas elecciones presidenciales, aclaró: "Soy un hombre apolítico. Fui presidente del Consejo Pastoral de Rosario, soy antiguo más que famoso. Cuando vino la delegación presidencial me dijeron si quería saludar y fui con otros pastores y como es usual dije una oración para bendecir sus funciones. Dije con total inocencia que ´lo vi muy deteriorado el presidente, muy caído' y se filmó y viralizó, me llamó hasta mi hermana desde Córdoba al enterarse. Aclaro que yo estoy dispuesto a bendecir a todos los que nos presiden, también lo haría con Alberto Fernández, sólo me negaría a bendecir al diablo", concluyó.

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