La ciudad

Un juez frenó la habilitación de nuevos locales en Pichincha

Dictó ayer una medida cautelar tras la presentación de una demanda por la ley 10.000. Los vecinos festejaron.

Sábado 06 de Julio de 2019

La Justicia dictó ayer una medida cautelar que obliga a la Municipalidad a impedir la habilitación de nuevos locales en el polémico barrio Pichincha. Se trata de un logro muy importante para los vecinos, quienes vienen batallando contra la Intendencia y los bares y restaurantes de la zona ante las "molestias" que sufren por las noches y las madrugadas.

La decisión judicial se obtuvo un día después de que presentaran una demanda en el marco de la ley 10.000, de intereses difusos, que involucra a un grupo de personas ante la presencia de un daño y su necesidad de reclamar protección del interés o derecho.

En efecto, un grupo de habitantes de la zona tomó la decisión de asesorarse por un estudio de abogados, quienes presentaron el escrito el jueves pasado. "Tenemos entendido que hay pocos antecedentes de una respuesta tan rápida", dijo a LaCapital uno de los moradores de Pichincha, muy conforme con la acción judicial.

Willi Kramp sostuvo: "Es mejor de lo que preveíamos, realmente necesitábamos una solución así". En tanto, otro de los propietarios involucrados, sumó: "El primer juez en el que recayó la presentación se excusó de intervenir porque vive en Pichincha, pero el segundo magistrado actuó con mucha velocidad".

Se trata de Pedro Antonio Boasso, juez civil y comercial de la 16ª nominación, quien ordenó al municipio que "se abstenga de otorgar nuevas habilitaciones comerciales en el radio comprendido por Balcarce, Francia, Salta y Rivadavia, hasta tanto recaiga sentencia firme".

Pedido sin respuesta

Otro de los moradores del barrio señaló que "lo que hizo la Justicia es lo que se le pidió a la intendenta Mónica Fein el pasado 8 de febrero y prometió llevar a cabo, aunque no cumplió". Y refirió al largo reclamo de la gente de la zona desde hace tiempo: la aplicación de ordenanzas vigentes para el control de cierre de los negocios y la permanencia de personas en la calle hasta la madrugada.

De todos modos, el portavoz del vecindario se mostró cauto. "Cuando solicitamos que se frenaran las habilitaciones, lo hicimos como medida preventiva hasta que la cuestión se decante. No queremos que esto ocurra definitivamente, entendemos la situación".

Alterados

De inmediato, Kramp recordó que en Pichincha las regulaciones no se cumplen y las alteradas noches afectan el descanso del vecindario. Un combo efervescente: mucha música, gritos, cánticos, movimiento extremo, vehículos mal estacionados y alcohol, además de la excesiva ocupación de las veredas.

De esta manera, este grupo de rosarinos decidió designar seis querellantes, quienes presentaron las pruebas que avalan su petición: bajo sus firmas legalizadas exhibieron el relevamiento de los bares de la zona y las denuncias hechas ante la Guardia Urbana Municipal (GUM), entre otras cuestiones que finalmente llegaron a manos del Tribunal.

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