La ciudad

Un ex combatiente de Malvinas se sometió a una cirugía transgénero

"Operarme no me hace más mujer de lo que soy, pero sí me da comodidad", dijo Tahiana. La intervención fue en el Pami I

Domingo 04 de Noviembre de 2018

"Un buen día decidí salir a la calle como Tahiana, y acá estamos". Así cuenta Tahiana Marrone su decisión de vivir como mujer y habitar de otro modo el cuerpo que durante casi toda su vida le había generado malestares. En medio de una adolescencia que definió como "caótica", sobrevivió a los 74 días que duró la Guerra de Malvinas donde fue como soldado a los 17 años y, al volver, se sometió durante décadas a tratamientos con testosterona. "Me quise adaptar a la sociedad, pero no sirve. Uno tiene que vivir como es y como siente", dice a tres años de haber dejado el tratamiento con hormonas y a menos de 15 días de haberse sometido a la primera cirugía transgénero que el Pami Rosario llevó adelante (ver aparte). "Operarme no me hace más mujer de que lo era, pero sí cierra una etapa que me faltaba y me da comodidad con mi propio cuerpo", cuenta desde Chañar Ladeado, el pueblo donde vive desde hace 25 años.

Nació como varón en Corral de Bustos. Atravesó lo que llama "una adolescencia caótica", donde "no podía evitar el gusto por todo lo femenino", cuenta sobre los años en el pueblo de la provincia de Córdoba y de sus estudios secundarios en la escuela de San José de la Esquina (Santa Fe), en la se recibió de técnico en mecánica.

Fue un tiempo donde, como muchos de sus pares, tuvo que hacer el por entonces obligatorio servicio militar, que la llevó en enero de 1982 a Chubut. El 2 de abril de ese año nunca imaginó que el avión al que los subían para hacer supuestamente "un ejercicio militar" los dejaría en Puerto Argentino, en la isla Soledad, donde permanecerían hasta junio de ese año como protagonistas de un conflicto armado que marcaría la historia del país (ver página 4).

Ya de regreso, el habitar ese cuerpo de varón seguía siendo doloroso y conflictivo. "Seguían sin gustarme las mujeres, tenía problemas de erección y me hicieron estudios que determinaron que era estéril", cuenta sobre los tiempos de estudios médicos y consultas que derivaron en la recomendación de iniciar un tratamiento con testosterona.

"Eso fue lo que me indicaron; fue hace 30 años y por desconocimiento uno accede", señala sobre el tratamiento que comenzó en ese momento y que recién abandonó hace tres años.

"Eso me masculinizó bastante", recuerda sobre esos años durante los que pudo seguir estudiando, hacer una tecnicatura en electricidad y otra en sistemas, de lo que trabaja incluso en la actualidad. "Además eso me permitió casarme y tener a los mellizos", dice sobre la familia que formó "con una mujer de la que me separé, pero quise y quiero mucho, porque es una excelente mujer y madre".

Para Tahiana aquellos años fueron un intento de "adaptación a la sociedad", pero asegura que "a lo largo de los años uno se da cuenta de que no sirve. Hay que vivir como uno es y se siente, porque podés adaptarte, pero vivís mal".

La decisión de vivir como la mujer que sentía le costó pérdidas. La de su esposa, pero también el alejamiento de sus hijos, que actualmente viven y estudian en Villa María (Córdoba). "Estamos distanciados", cuenta sin ocultar la pena que le causa, pero agrega: "Es un proceso y es difícil".

Ser XXY

La determinación de dejar la testosterona llegó hace apenas tres años, después de saber a través de un estudio genético que tenía un cromosoma X de más, por lo que su cuerpo producía menor cantidad de hormonas masculinas que otros varones. "Me seguía sintiendo muy mal, lo femenino seguía siempre latente, tenía malestares, profundas depresiones y angustias —relata—; entonces consulté un endocrinólogo genetista en Córdoba, que me hizo los estudios que determinaron que soy XXY, es decir intersex".

Tras la separación, encontró refugio en "Tahiana", la mujer que quería ser. Haber dejado las hormonas masculinas comenzó a provocarle cambios en su cuerpo que ya no pudo ocultar, como la aparición de mamas.

Después, amparada en la ley de identidad de género sancionada en 2012, que permite a las personas trans (transexuales, transgéneros) inscribirse en sus documentos personales con el nombre y el género de elección, cambió su DNI.

Sin embargo, Tahiana, a la vista de los 5 mil habitantes de Chañar Ladeado, vivió durante mucho tiempo sólo puertas adentro. "Fui una travesti de clóset mucho tiempo. Usaba un perfil de Facebook que algunos vivos descubrieron creyéndose así más hombres y, entonces, decidí salir a la calle como Tahiana, y acá estamos", afirma.

Sobre el pueblo, desmitifica lo de "infierno grande", y dice: "Acá lo bueno es que nos conocemos todos, y uno sabe quién te dice las cosas con verdadero sentimiento y quién no. Como la gente que se emocionó verdaderamente cuando les conté de la cirugía que me iba hacer".

La misma ley que le permitió cambiar su DNI garantiza, a través del Estado y de las obras sociales, los tratamientos de adecuación a la expresión de género, que fueron incluidos en el Programa Médico Obligatorio. Por eso, con la ayuda de los ex combatientes de Malvinas de Rosario, quienes colaboraron con los trámites en la obra social Pami, y la compañía de su mejor amigo, Tahiana llegó a Rosario para operarse el 17 de octubre pasado.

"Fue una cirugía grande y me estoy recuperando", señala ya en su casa y con el alta ambulatoria de los médicos. Está convencida de que la adecuación de su genitalidad no la hace más mujer. "Así lo sentía desde antes, no soy más mujer ahora", indica, antes de afirmar que, de todos modos, le permitió "cerrar un proceso largo y vivir con más comodidad y tranquilidad".

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