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Por Carina Bazzoni
"A nivel nacional, Rosario es un destino que desde hace años está entre las cuatro o cinco ciudades con más cantidad de eventos", aseguran en el sector.
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Con un calendario que incluye simposios médicos, algunos internacionales, encuentros deportivos y congresos relacionados a la agroindustria, Rosario apuesta este año a recuperar el turismo de eventos y alcanzar las cifras de cantidad de reuniones y visitantes del 2019, previo a la crisis sanitaria generada por el Covid. Pandemia mediante, el país pasó de tener 7.700 eventos a unos 4.300 en 2022 y, aunque la ciudad se mantuvo entre las cinco con más actividad, no salió indemne de esta caída.
Desde el equipo de Turismo de Reuniones de la Subsecretaría de Turismo de la Municipalidad reconocen que la actividad está en proceso de reactivación, pero todavía no alcanzó sus valores históricos. Aun así, exhiben un calendario de eventos que suma reuniones profesionales, deportivas y ligadas a la agroindustria. El calendario suma, en promedio, unas cuatro grandes actividades por mes.
Entre otras actividades, en los primeros meses del año se desarrollaron las ferias sobre nuevas tecnologías en el agro y oportunidades para invertir en AgriFoodTech y las Jornadas Internacionales del Conosur en Cáncer de Mama. Y, en los próximos meses, llegarán el XLII Congreso de la Asociación de Médicos Forenses de la República Argentina, el X Congreso Internacional de Medicina Interna, la Jornada Internacional de Medicina Antiinflamatoria e Integral, el 31° Congreso de Aapresid y el Simposio Internacional de Ecografía Gineco-Obstétrica y Medicina.
En la última edición del congreso Meet Up, el encuentro más importante de la industria de las reuniones en el país, la realidad del sector no pasó desapercibida. El ministro de Turismo y Deporte de la Nación, Matías Lammens, expresó que "la industria de reuniones es una de las que más demoraron en arrancar dentro del turismo, pero también es de las que más vigor e importancia tiene".
Y la presidenta de la asociación que nuclea a los profesionales vinculados a la actividad (Aoca), Patricia Durán Vaca, estimó que “el turismo de reuniones en Argentina recién alcanzó un 60% de recuperación con respecto a los índices prepandemia”.
Los viajes de reuniones son apreciados en la industria turística. No sólo por la cantidad de personas que se movilizan por motivos de negocios, congresos académicos o conferencias, sino porque además son un nicho generador de trabajo que favorece la demanda de otros servicios y rompe la estacionalidad, porque equilibra el turismo a lo largo del año y eleva la estadía promedio del visitante.
"A nivel nacional, Rosario es un destino que desde hace años está entre las cuatro o cinco ciudades con más cantidad de eventos", dice Sergio Giménez, presidente de Rosario Convention & Visitors Bureau, y aclara que esto pasó "tanto antes, como durante y después de la pandemia".
Para el Ejecutivo, actualmente la ciudad "está mejor que el año pasado. Hay más cantidad de eventos y se ve un recupero de la plaza, lento pero firme".
El Observatorio Económico de Turismo de Reuniones de la República Argentina es el organismo encargado de medir la realidad del sector. Los datos correspondientes a este año se conocerán recién a mitad de año. La entidad compila información sobre cantidad de reuniones y visitantes a encuentros científicos, congresos profesionales y deportivos. Según el observatorio, en Rosario se desarrolla en promedio entre 200 y 300 eventos por año.
Sin embargo, desde el Bureau se considera que el promedio es más elevado, entre 400 y 500, ya que a nivel nacional no se considera el total de actividades que participan del sector, como las reuniones religiosas, políticas o de la administración pública.
"Nuestra expectativa es superar el número de reuniones del año pasado", destaca Giménez y desmiente que los problemas de seguridad que atraviesa la ciudad sean un contrapeso al desarrollo de la actividad. "Estos eventos se contratan con un año o más de anticipación, al menos en el caso de los congresos internacionales, y los nacionales de 6 a 7 meses antes. Difícil que se caigan por las malas noticias que se leen sobre la ciudad en la prensa nacional".
Más bien, dice, lo que afecta la postulación de Rosario es no tener mejor conectividad, sobre todo en relación al tráfico aéreo. "No podemos hablar de caída de la actividad por eso, pero si afecta la decisión de traer un evento al interior del país", señala y además advierte que Buenos Aires resulta más económica para los organizadores de eventos. "Tiene otros precios, hasta el combustible es más caro en Rosario".
A favor de la ciudad juega el nivel de profesionalización que alcanzó la actividad, la infraestructura disponible y el trabajo conjunto de los sectores público y privado para promover la actividad. "La recuperación del turismo de reuniones es lenta no sólo en Rosario, sino en todo el mundo. En Europa, el año pasado, alcanzaron el 80 por ciento del movimiento prepandemia, en el país todavía estamos en el 60 por ciento", advierte Gustavo Curto, organizador de eventos y director del Centro de Convenciones Puerto Norte.
Con más de 23 años en el rubro y el antecedente de haber organizado, entre otros, el Mundial de Rugby de 2010, el empresario considera que Rosario no escapa a esa realidad. Aun así, destaca que se ve una recuperación en dos segmentos: el corporativo, sostenido por empresas, y el de instituciones. "El sector corporativo se está desarrollando bien, las instituciones vienen con una recuperación más lenta", señala.
Curto también advierte sobre lo oneroso que resulta organizar eventos en la ciudad. "Hay que pagar muchas cosas que en otros lugares no se hacen porque, por ejemplo, hay centros de convenciones públicos. Actualmente, las empresas no tienen la rentabilidad del 2018 o 2019, estamos haciendo un esfuerzo para cobrar menos. Pero si se comparan precios, con la ciudad de Buenos Aires estamos más o menos igual, pero con el norte o el sur estamos al doble".
En la ecuación incluye el precio de los servicios, fletes o recursos humanos. "Hay operadores, gente de cocina, ambientadores o mozos que con la pandemia migraron a otros rubros", explica y completa: "A los chilenos les conviene venir a comprar acá, pero no organizar eventos".



Por Nicolás Maggi
