La ciudad

Stunt, la "disciplina prohibida" que suma fanáticos entre los jóvenes

Consiste en hacer acrobacia sobre motos y salir en caravana por las calles, pero se convirtió en un dolor de cabeza para vecinos y autoridades .

Domingo 03 de Junio de 2018

Lo llaman la disciplina prohibida o el deporte extremo de la nueva generación. El stunt ganó hace más de tres décadas las avenidas de los barrios populares de Estados Unidos y España. Las acrobacia callejeras sobre motos también empezaron a sumar fanáticos entre los jóvenes rosarinos, al punto de que ya existen varios grupos que se autodenominan "stuntriders". Sus caravanas llegaron a convertirse en un dolor de cabeza para los comerciantes y vecinos del bulevar Oroño que, los sábados o feriados, por la noche, ven pasar grupos de más de cien motociclistas que circulan con los escapes libres, a puro ruido y haciendo caso omiso de las normas de tránsito.

"El stunt es hacer wheelie, círculos o subirse arriba del asiento de una moto. No corremos picadas ni causamos otros problemas", dice Nicko Bagnasco, un pibe de 19 años integrante de GalvezStunt, un grupo de moteros que se reúne en Lamadrid y Oroño, en el parque Scalabrini Ortiz o en la zona de La Florida para ensayar sus destrezas sobre dos ruedas.

GalvezStunt y LaBandurStunt son las agrupaciones de stuntriders más antiguas. La mayoría de sus integrantes lleva más de un año entrenando en las calles de la zona sur rosarina. Sin embargo, desde hace unos dos meses empezaron a subir fotos a Instagram y la convocatoria fue creciendo.

Ahora, afirma Nicko, cada encuentro suma más de cien motos. "Salimos a dar vueltas, a buscar lugares para practicar donde podamos estar tranquilos, en calles o colectoras donde no pasa gente. Porque el tema es que no tenemos un lugar donde entrenar. Sabemos que hacerlo en la calle es peligroso, pero no nos dan un espacio donde podamos estar tranquilos y seguros", señala.

Las caravanas de jóvenes moteros no pasan desapercibidas, sobre todo en la zona de Pichincha. En una ciudad donde la seguridad pública resulta una de las mayores preocupaciones, las motos aparecen con frecuencia ligadas al mundo del delito y abundan los prejuicios; ver llegar de repente a los grupos de stuntriders a puro escape libre "mete miedo", como señalaron vecinos y comerciantes de Oroño en una nota que publicó LaCapital hace 20 días.

Bagnasco asegura que "sólo es un prejuicio" y destaca que "nunca" se provocaron accidentes con transeúntes o conductores de otros vehículos. Los agentes de la comisaría 7ª tampoco registran denuncias de robos o arrebatos cometidos por bandas de motociclistas.

De importación

El stunt es una de esas disciplinas hijas de la globalización. Las publicaciones sobre motociclismo afirman que el nacimiento de las acrobacias sobre motos fue en los barrios populares de Nueva York y Boston (Estados Unidos) en la década del 70. También tiene sus adeptos en varias ciudades españolas, donde la práctica está prohibida. En el otro extremo, en Medellín (Colombia) los piques se legalizaron hace tres años.

En Argentina, ni la Confederación Argentina de Motociclismo Deportivo ni la Federación Argentina de Motociclismo reconocen al stunt como una disciplina. No hay torneos o competencias oficiales de este tipo de destrezas ni tampoco lugares donde entrenar.

Hernán Villacreces es campeón argentino de Supermotard, una disciplina que combina velocidad y saltos en asfalto y tierra, y una vez por año participa del latinoamericano de esta especialidad que se disputa en Colombia. Para Villacreces, el stunt comparte los problemas que pesan sobre la mayoría de los deportes donde intervienen las motos.

"El mayor inconveniente que existe es que no hay lugares donde practicar esta disciplina, entonces se hace en lugares abiertos porque lo único que necesitas es una recta de asfalto. En Rosario no hay parques cerrados para hacer esto y tampoco circuitos adecuados. El del parque Alem podría resultar buenísimo, pero la Municipalidad no quiere saber nada con ese tema", señala.

Es que, según advierte, actualmente quienes se trasladan en moto tienen mala fama. "Por los problemas de seguridad y el uso de estos rodados en los delitos callejeros, cualquier persona que anda en moto pasa a ser un loquito. Todos entran en el mismo paquete y no es así".

En la web

La moto y el cuerpo de quien la conduce son una misma cosa. La máquina se deja doblegar, se levanta en una rueda y así comienza a girar en círculos. A su turnos, otros motociclistas se unen a las piruetas que tienen como escenario una estación de servicios Oil de la zona sur rosarina. Cuando las volteretas terminan, algunos conductores saludan a cámara, como si el registro de la pirueta fuera tan importante como la pirueta misma.

El video es de abril pasado y tiene más de mil reproducciones. Es uno de los tantos que LaBandurStunt y GalvezStunt subieron a Instagram. Otras grabaciones no son menos arriesgadas: una motocicleta sube y baja desde el comienzo y hasta el final de las escalinatas del parque España, otras dos motos ensayan un Willy en la avenida Carrasco o en la zona del parque Scalabrini Ortiz.

"Ninguno de los pibes del grupo es profesional. Pero hay pibes que son muy buenos, se podrían organizar torneos o demostraciones, pero para eso necesitaríamos un lugar", considera Nicko, mientras repasa las imágenes subidas a la web.

Si bien en Argentina no hay competencias de stunt, en los eventos de motociclismo o automovilismo suele haber shows o demostraciones de destrezas en dos ruedas. Ramiro Gamuza Benaglia es de Firmat y lleva varios años ofreciendo a los organizadores de torneos su espectáculo donde hace Willys con la rueda delantera o la trasera, derrapes o paradas, solo y con hasta cuatro acompañantes, escogidos entre el público.

Entre muchos otros lugares, actuó en la largada del Dákar 2017 y en los últimos encuentros del Super TC 2000. Se define casi como un "abuelo" del stunt. "Practico esta disciplina desde que no había Internet. Vivía en Córdoba y entrenaba en el picódromo todos los días. Ahora lo que hacen los chicos es un stunt bien callejero, donde de lo que se trata es de llamar la atención en la calle", considera.

Benaglia advierte que se trata de una disciplina de alto riesgo que no se puede entrenar en la calle ni de cualquier forma. "No hablamos de practicar fútbol o básquet, sino de andar con una moto en una rueda. Para aprender hay que pelarse varias veces las rodillas y romper varias motos".

Después, eso sí, nada reemplaza la adrenalina de andar en una rueda, con el viento en la cara.

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