Pandemia

Si se cumplen las medidas, las camas de terapia intensiva se aliviarán en un mes

Además, se espera que los contagios comiencen a disminuir dentro de diez días. Así lo estiman infectólogos y asesores del gobernador.

Jueves 20 de Mayo de 2021

Las restricciones ordenadas por el gobierno provincial traerán alivio (en más o en menos, según el acatamiento social) a partir de los próximos diez días, coinciden médicos e investigadores, aunque de resultar eficaces descomprimirán las terapias intensivas recién a mediados de junio. La clave será no solo el respeto a las medidas justo en la antesala del invierno sino la capacidad de la población de continuarlas y de las autoridades de hacerlas cumplir, explican los expertos, todo en un contexto marcado por variantes del coronavirus altamente contagiosas y un proceso de vacunación intenso pero todavía insuficiente.

El infectólogo y vicedecano de la Facultad de Medicina de la UNR, Damián Lerman; el ex ministro de Salud de Santa Fe, Miguel Cappiello; y el doctor en ingeniería e investigador del Conicet, Ernesto Kofman; acuerdan en la imposición de un aislamiento estricto ante el colapso del sistema sanitario, cuyos primeros efectos, por más modestos que sean, impactarán en las estadísticas a principios de junio. Es que el ciclo promedio desde el contagio hasta la confirmación demora de 10 a 12 días (cinco para la aparición de síntomas y otro tanto entre la realización del análisis y el anuncio del resultado). “Como los afectados en esta segunda ola son personas más jóvenes que el año pasado, su estancia en las unidades de terapia intensiva se extiende y eso hará que el descenso en la ocupación de camas críticas se consolide recién dentro de un mes”, señaló Kofman.

Si bien es muy difícil establecer pronósticos “en escenarios versátiles”, la certeza es que cuando termine este período de restricciones —el más duro luego de la primera cuarentena— “hay que sostener” y hacer aperturas “paulatinamente”, interviene Lerman. “La esperanza es que asumamos lo que nos pasa en lugar de negarlo: la gente se está muriendo y el sistema de salud está colapsado”, comenta con crudeza. “Ahora tenemos que tirar todos para el mismo lado y así la lucecita al final del camino va a estar más cerca, sino se atenúa. Son días y semanas muy difíciles: tomemos las medidas con seriedad lo antes posible”, subraya el vicedecano de la Facultad de Ciencias Médicas.

“Seguimos haciendo proyecciones de cómo puede avanzar la pandemia pero no tenemos claro cómo impacta cada factor, es decir el frío, el contacto social, las nuevas variantes (como la de Manaos) y la pérdida de inmunidad colectiva por el paso del tiempo”, admite Kofman, ingeniero que en 2020 predijo el pico de la primera ola a partir de un modelo matemático capaz de interrelacionar el contacto social de personas en condiciones de contagio y los ya inmunizados. Como atravesamos “un momento crítico y de incertidumbre, debemos guiarnos por principios precautorios”, sostiene.

Responsabilidad social

Desde las carteras de Salud de todos los niveles del Estado apelan constantemente a la responsabilidad social para aplanar la curva de casos, sin embargo “está a la vista que el autocuidado no funciona; si hay personas que se cuidan, no son la mayoría”, analiza Kofman.

Como los comportamientos “también se contagian”, el investigador recomienda reglas claras y consecuencias por no cumplirlas, así como medidas “duras y cortas, comprensibles, con principio y con final, con un objetivo y una planificación, previas y no posteriores al colapso”.

El quid de la cuestión es bajar la circulación de las personas porque así disminuye la circulación del virus, aporta Cappiello, convencido de que la actual multiplicación de positivos obedece a episodios como el banderazo de Newell's y la concentración de hinchas de Central a propósito del clásico, además de bailes y fiestas clandestinas.

  “Si cumplimos con las medidas de prevención, evitamos las juntadas, usamos el barbijo y aplicamos el distanciamiento, en diez días habrá mejoras”, suma el ex ministro de Salud, y exhorta a combinar estos esfuerzos con un requerimiento de vacunas a la Nación. “Necesitamos vacunar entre el 60 y el 70 por ciento de la población para tener la llamada inmunidad de rebaño, y hoy solo tenemos el cinco por ciento con las dos dosis. En Santa Fe ha sido ejemplar la campaña de vacunación, no hubo VIP”, destaca.

En tal sentido, insiste: “La vacuna es fundamental porque si te contagiás, la enfermedad se manifiesta leve”.

En suma, hay esperanza, y no viene solo del lado de las vacunas sino de la reacción del cuerpo (social).

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