Los incendios en las islas volvieron con toda la fuerza. Tanto el lunes como el martes las mañanas rosarinas se pusieron grises y un denso olor a humo cubrió cada barrio de la ciudad y zonas cercanas. Por eso, la gente volvió a las farmacias a comprar barbijos, que desde hace meses estaban casi en desuso ante la baja considerable de casos de Covid. El Colegio de Farmacéuticos de Rosario hizo un nuevo relevamiento y detectó que en la mayoría de los locales, entre lunes y martes, se vendió el 40% más de mascarillas que en los días previos.
"En 48 horas la venta explotó, especialmente los descartables y algunos N95", dijo a La Capital Leonardo Jurado, miembro de la entidad profesional.
Tóxico. Irrespirable. Asfixiante. Imposible. Invivible. Fueron algunos de los calificativos que los rosarinos usaron para referirse a una situación que parece no tener fin, y trasladaron la angustia a los mostradores de la farmacia.
La Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica recomendó el uso de barbijo por los efectos de las quemas de pastizales ya que el polvo de las cenizas, que llegan a todos los rincones, puede generar alteraciones en el sistema respiratorio, y algunos cuadros pueden ser severos.
Médicos especialistas afirman que ya no tienen turnos disponibles, que tienen que sobremedicar a los pacientes porque las quemas continúan y los tratamientos se prolongan. Las guardias se llenan de personas que buscan una respuesta ante síntomas que alteran la calidad de vida.
El humo, que está comprobado que daña la salud de todos los habitantes de la ciudad, no da tregua; por eso, clínicas y centros de salud volvieron a colmarse de niños, adolescentes, adultos y ancianos en busca de profesionales que brinden paliativos para soportar estas jornadas.
"Es como el Covid, habrá que acostumbrarse a convivir con esto", dijo resignado Héctor, quien este martes esperaba en la guardia del Sanatorio Parque para ser atendido como consecuencia de una fuerte rinitis (con estornudos, picazón en la nariz, lagrimeo ocular) y un dolor de cabeza que no lo dejaban en paz, todo provocado por la humareda.
En las farmacias también se pudo comprobar el incremento notable en la demanda de antihistamínicos, que ayudan a soportar el malestar.
En estudio
"Continuamos con el estudio que estamos llevando adelante en el que cruzamos datos de las ventas de medicamentos específicos para aliviar los efectos del humo con los días de quemas", señaló el representante del Colegio de Farmacéuticos.
Los profesionales ya habían detectado una suba del 20% en la venta de loratadina y desloratadina durante las quemas de pastizales del año pasado y también en los primeros meses de 2022, sin embargo, en los primeros días de septiembre la dispensa de esos medicamentos subió un 35% comparado con "días normales" de otras temporadas.
"Es muchísimo el aumento y eso que todavía no tenemos el dato de lo que pasó lunes y martes con la venta de fármacos para aliviar los síntomas del humo, que es realmente tremendo", expresó Jurado.
Barbijos (que van desde los 80 pesos los descartables a 250 pesos los N95), antialérgicos, gotas oculares, gotas nasales, además de paracetamol e ibuprofeno (para frenar los dolores de cabeza que genera la humareda) se volvieron parte fundamental del botiquín de los rosarinos mientras el fuego sigue avanzando y la salud de todos, especialmente la de los más vulnerables (chicos, ancianos y personas con alguna enfermedad) se deteriora sin que nadie tome ninguna medida de fondo.