Luego de que otra escuela tuvo que suspender las actividades a raíz de una balacera en las inmediaciones, el titular del gremio que nuclea a los docentes particulares (Sadop), Martín Lucero, destacó que "es cierto que es necesario más patrullaje y presencia del Estado con otros elementos que no son la policía, pero poner un patrullero en la puerta de un colegio no es la solución".
Este jueves, otra escuela suspendió sus actividades ante un hecho de violencia con uso de arma de fuego que se produjo a metros de la puerta del establecimiento donde concurren los chicos y frente a la comisaría 20ª. Se trata de la Escuela Incorporada Nº 1.182 San Luis Gonzaga, que amaneció con un cartel donde padres y alumnos leyeron: "Hoy, 13/4, no se dictarán clases en ambos turnos".
En este contexto, Lucero volvió a remarcar, como lo hizo el martes durante el acto en la plaza San Martín, la necesidad de que "todas las escuelas, ante hechos de estas características, hagan la denuncia" y agregó: "Tenemos información de algunos hechos de balaceras, dos o tres, que han sucedido y no han sido denunciados por considerarse la nueva modalidad de amenaza de bomba de los propios alumnos, una travesura, lo que desde el gremio consideramos que es un peligro".
En ese orden, dijo que debe ser "una investigación judicial y los fiscales los que deben determinar si una amenaza es verídica o no", y recordó que "cuando fue el pico de amenazas de bomba en las escuelas, justamente fueron las denuncias y las investigaciones las que terminaron con esa situación".
En el último hecho, otra vez en Empalme Graneros, los disparos fueron efectuados al aire durante la noche del miércoles a metros de la seccional 20ª y provocaron conmoción entre los vecinos.
Si bien todo parece indicar que la acción de los pistoleros no buscaba dejar heridos o daños a la dependencia policial, que tiene su frente vallado por seguridad, las autoridades de la escuela lindera a la comisaría decidieron suspender las clases, al menos este jueves como protección de los estudiantes.
La seccional 20ª es una de las tres dependencias de Rosario cuyos frentes fueron vallados la semana pasada al conocerse la versión de que podrían producirse ataques similares a los ocurridos en otras tres comisarías de Rosario.
El episodio se produce luego de que el pasado fin de semana las escuelas José Mármol, de Larrea al 300 bis, y Rosa Ziperovich, de Albert Sabin al 1100, fueron blanco de balaceras que si bien no estuvieron dirigidos hacia el personal de las instituciones, causaron una profunda preocupación en la comunidad educativa y movilizaron a docentes y no docentes.
Sin respuestas
Si bien no son los gremios docentes, ni Sadop ni Amsafé los que llevarán las soluciones, los dirigentes de ambos espacios esperan desde el fin de semana la convocatoria prometida con el ministro de Seguridad, Claudio Brilloni, para tener "una respuesta y una idea de qué medidas se están tomando y poder llevar tranquilidad a la gente que va a trabajar y a las familias", señaló Lucero.
"Claramente son ellos los que tienen que definir las políticas de seguridad", señaló Lucero. Sin embargo, consideró que a cinco días de que dos escuelas hayan sido baleadas en dos de los barrios más custodiados de la ciudad, y donde el miércoles a la noche se sumó un nuevo episodio, es necesario "tener una idea para poder informar a la gente y trabajar en conjunto en las medidas de protección".
No obstante, destacó que "el patrullero en la puerta de los edificios educativos está muy lejos de ser una solución, sino todo lo contrario".
"A veces el patrullero puede hasta ser un llamador para que vengan a tirar", admitió Lucero haciendo lugar al contexto de las disputas territoriales que se dan en los barrios. Y consideró "fundamental una mayor presencia del Estado, a través de reforzar el esquema de patrullajes, pero también mediante otros elementos como mayor iluminación, conectividad de transporte para que la gente pueda llegar e irse, y cuestiones mínimas que van más allá de la militarización y que hacen que la calle no sea tierra de nadie".