La ciudad

Las acusaciones por "abuso de poder y explotación" contra el Opus Dei, en primera persona

La denuncia colectiva de más de 40 mujeres llegó al Vaticano y ahora se publican algunas de las voces que figuran en la demanda de 32 páginas

Sábado 09 de Octubre de 2021

"¿Si quise alguna vez dejar el Opus? ¡Oh sí!, Cuando a los 14 años fui a visitar a mi familia y dije que quería irme para ayudarlos. Te dicen que no podés, porque ya dijiste que este es tu camino, y que no vas a ser feliz y te vas a ir al infierno "(Testimonio de MDG, una de las 42 ex numerarias auxiliares denunciantes de La Obra).

Si cuesta leer una denuncia escrita en tercera persona sobre cómo fueron maltratadas, explotadas y privadas de su libertad 42 jovencitas de entre 12 y 16 años por parte el Opus Dei entre 1974 y 2015, enfrentarse con los relatos de primera mano es casi increíble, anacrónico e insoportable.

No obstante, La Capital publicará algunas de estos testimonios, entre ellos los de mujeres que trabajaban como numerarias auxiliares en Rosario, mientras las denunciantes siguen esperando una respuesta de reparación por parte de la Santa Sede, donde la acusación de las víctimas, de 32 páginas , llegó en septiembre.

El documento redactado por el abogado de las mujeres, Sebastián Sal, ingresó el 7 de septiembre pasado en la sección Abusos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a cargo del prefecto Cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer.

En el alegato se habla de "captación", "falsa promesa", "explotación laboral", "coacción de conciencia", de inculcarles "vocación de servir", de imponerles "trabajar sin libertad de cambiar de condición" hasta por períodos de 12 horas, de "retención de documentación personal", de atemorizarlas con supuestos castigos divinos, de imposición de guías espirituales que las alentaban al martirio con uso de cilicio y golpes con sogas, y de no poder ir a la consulta de un profesional de la salud ni salir a la calle solas sino acompañadas de numerarias (profesionales célibes).

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Si no fuera porque las cosas que enumera esta causa avasallan derechos humanos, podríase que se trata de un capítulo de una película o una serie distópica como "El cuento de la criada", que se puede ver por Netflix. La realidad supera a la ficción.

Aunque hay que tener en cuenta que las situaciones que se expresan en las denuncias no son parte de un guión sino se construyen con las propias palabras de las denunciantes, hoy mujeres que renunciaron indeclinablemente al Opus.

Desde Paraguay

Los entrecomillados que siguen son solo un puñado de los que están en la denuncia y así se transcriben, aunque solo con las iniciales de las víctimas.

* “ Conocí el Opus Dei en 1976, a los 13 años de edad. Yo vivía en un lugar muy remoto en Paraguay, no tenía televisión ni radio, pero íbamos a la escuela en la ciudad, caminábamos bastante para llegar al pueblo y a la escuela. Tengo unas tías, hermanas de mi mamá, que se fueron a trabajar a Asunción como empleadas domésticas y ahí conocieron el Opus Dei, que reclutan gente, cuanto más joven e inocente mejor "(Testimonio de MDG).

* “Mi ingreso fue a los 15 años, me hablaban de ser santa en medio del mundo” (Testimonio de NO).

* “Me fue a buscar a la casa de mis padres una numeraria. Viajé con ella hacia Buenos Aires. Llegué al centro Los Aleros siendo menor (13 años y dos meses), y me pusieron a trabajar como si fuera mayor de edad, todo el día y sin recibir un solo peso. Además de no llevarme al ICIED (Capacitación Integral en Estudios Domésticos o directamente escuela de mucamas en Buenos Aires), como le prometió a mi madre, vivía en un lugar herméticamente cerrado al que yo tampoco estaba acostumbrada, con el dolor del desarraigo de mi pueblo y de mi familia "(Testimonio de NMG).

* “Ingresé con 16 años como numeraria auxiliar el 25 de febrero del año 91, en la Chacra (casa donde vivió el fundador Josemaría Escrivá de Balaguér en su estadía en Argentina en 1974), estaba haciendo mi cuarto año de estudio. Cuestión que cuando me fui del Opus Dei, no me servía ni el secundario , porque tuve que rendir las equivalentes (química, física, de todos los años) di libre todo el secundario. No nos permitían estudiar, solo aquello que les servía a ellos para sus fines (cocina, lavandería) ”(Testimonio de MAM).

* “Los primeros años no tuve ni un segundo de descanso, mientras hacíamos las normas (rezar) y las tertulias. Trabajé como una burra ". (Testimonio de EM).

* “ Una vez por semana prácticamente nos obligaban a confesarnos o por lo menos entrabamos a charlar con el sacerdote, pero sí o sí teníamos que entrar al confesionario, teníamos que contar todo lo que habíamos hecho” (Testimonio de J.S).

De Villa Ramallo a Rosario

* “ Conocí el Opus Dei a los 13 años en 1979. Fueron a la casa de mis padres para conocerme y me dijeron que había un sorteo, para ver si ingresaba, ahí me dieron una estampa del Siervo de Dios Escrivá de Balaguer y me dijeron que rezara para poder ingresar ”. Dice en su testimonio Claudia Carrero, una mujer de 55 años, nacida en Villa Ramallo quien trabajó en Rosario pero solo escapando se fue del Opus. Hoy está casada y tiene una hija.

Claudia habló con La Capital en mayo de este año. Ahora, al verse como abanderada en esa vieja foto que ilustra esta nota dice: "Esa jovencita soy yo, metida dentro de esos horribles uniformes a lunares blancos".

>> Leer más: Opus Dei: un calvario con mano de obra barata rosarina

Pero los testimonios de la denuncia no terminan allí. Son muchos más, los que siguen son solo algunos:

* “ Me enseñaron que tenía vocación para el Opus Dei, para entregarme totalmente y que Dios me iba a premiar y que mi trabajo era muy importante porque es el trabajo de la virgen. Entonces yo si quería entregarme a Dios, era algo maravilloso. Tenía 14 años y medio y me decían: 'Tenés que ir a pedirle a la dirección para pertenecer al Opus Dei', y cuando tenía la edad indicada me había escrito la carta al Opus Dei para que me aceptaran ”(testimonio de MD G) .

* "Yo era muy vulnerable y no quería ser pobre, quería estudiar ... y me dijeron que si no le decía que sí a Dios no sería feliz nunca" (Testimonio de LP M).

* “ Libremente (salir a la calle) jamás , al principio fueron muy estrictas, debían acompañarnos, los dos primeros años teníamos prohibido visitar la familia por desprendimiento (en el centro de estudios); si me llamaban, estaban al lado mío escuchando ”(Testimonio de E. M).

* “ Tenía sueldo, pero nunca me dieron la plata, lo manejaban (las directoras). Nunca manejé mi sueldo. En 2004 tenía una tarjeta de débito (la guardaban las directoras) estaba a mi nombre, pero no sabía ni usarla. Sí tenía recibos, aunque no de todos los meses ni años, nunca los controlé ”(Testimonio de E. M).

* “Jamás cobré un sueldo, solamente hacíamos la lista de lo que necesitábamos y como ya dije antes nos compraban lo poco de lo que pedíamos en la lista, o sea lo de primera necesidad. Hasta los zapatos nos daban usados. Me acuerdo un día en que me dieron un par de zapatos que tenían un olor desesperante, a sucio, que yo no sabía cómo ponerme entre la gente. Los zapatos tenían olor y me hacían sudar muchos los pies, pero tenía que usarlos porque no tenía otros "(Testimonio de JS).

* " Lo que quería era irme porque pensaba que no tenía vocación y me costó 10 años lograrlo " (Testimonio de E. M).

“Yo estaba confundida, siempre decidían por mí. Me llevaron a la psiquiatra. Ella no sé si era del Opus, pero hacía lo que le decían las otras numerarias. No me acuerdo ni qué hablé. Lo que si salí y al toque me compraron unas pastillas psiquiátricas, Afranil, que me dejaron totalmente sin fuerzas y sin voluntad para nada, parecía una zombie ”(Testimonio de L. G).

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