El Concejo Municipal declaró "médica distinguida post mortem" de Rosario a la doctora Ena Richiger por su enorme contribución a la creación y desarrollo del sistema de Atención Primaria de la Salud de la ciudad. La iniciativa es de la concejala Susana Rueda.
Richiger, que falleció el pasado 1º de agosto a los 92 años, fue gestora del Sistema de Atención Primaria de la Salud de Rosario. Cumplió un rol central en la creación y desarrollo de la atención primaria de la salud de nuestra ciudad durante la última década del siglo pasado través de la instalación de dispensarios o centros de salud en todos los barrios de Rosario.
Su labor en esta obra comenzó en 1990, cuando el entonces secretario de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario, el doctor Hermes Binner (durante la intendencia de Héctor Cavallerro como representante del Partido Socialista Popular), la convocó a formar y hacerse cargo de la Dirección de Atención Primaria de la Salud (hoy Dirección de Centros de Salud).
El empeño y profesionalismo de la doctora quedaron plasmado en sus resultados: comenzó trabajando con 26 centros y al dejar la gestión ya había 50 en funcionamiento.
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Richiger nació en la ciudad de Sunchales (Santa Fe) y vino a Rosario a estudiar Medicina en la UNR. En ese entonces era menos frecuente la presencia de mujeres en la facultad y sobre todo llegando desde otro lugar.
Se recibió a los 24 años y luego cursó el practicanato con el doctor Angel Imbaldi, su “maestro” (según sus propias palabras) en la sala 3 de Infecciosas. Luego comenzó a trabajar en el Hospital de Niños.
Con solo 30 años, organizó junto a un pequeño grupo de colegas la apertura del hospital Eva Perón de Granadero Baigorria (ex Hospital Fernández). Allí se hizo cargo durante tres décadas del área de prevención y protección de la salud y sin duda su gran aprendizaje para lo que vendría después, porque de ese efector dependían ocho centros de salud y se puso en práctica un trabajo de campo en territorio que implicaba censar la población, conocer cuáles eran las necesidades prioritarias y todo ese trabajo lo hacían en equipo.
La responsabilidad de la doctora en el desarrollo del sistema de Atención Primaria de la Salud no solo incluía la apertura de los efectores, sino su equipamiento, desarrollo, inclusión y capacitación profesional e inserción en la comunidad. Entre esas tareas, hasta se realizó un vademecum para todos los centros y se llamó a concurso a los profesionales que hasta ese momento eran destinados a los barrios como castigo. También se exigió la residencia como requisito indispensable para la práctica, se promovieron cursos de capacitación para enfermeros y enfermeras y se armó una red de red con áreas y hospitales para realizar derivaciones.
"Se trata de una médica pionera que armó una red de salud que salvó y salva la vida de muchos rosarinos, rosarinas y santafesinos. Su gran legado comenzó cuando en 1990 Hermes Binner la convocó a trabajar con la idea de convertir a los entonces dispensarios en la red más importante de atención de la salud desplegada en todos los barrios de la ciudad para que se conviertan en el primer peldaño de atención y promoción de la salud. Su actividad generó la mayor promoción y desarrollo de la salud, que nos posicionó en un lugar privilegiado y modelo en el país", señaló Rueda, autora de la iniciativa.