La ciudad

"La droga ya ha cambiado la fisonomía de todos los barrios"

La afirmó el padre Fabián Belay en la multitudinaria marcha de ayer contra las adicciones. "No entienden la magnitud de esta problemática", remarcó.

Jueves 27 de Junio de 2019

"Nuestros pibes se están muriendo en las calles. Por eso es nuestra obligación marchar para darle valor a esta lucha, que es de todos. Acá hay muchas necesidades, en cada esquina, en cada barrio, por eso ninguna mano sobra". Las palabras de Irina, de la Comunidad Padre Misericordioso, quien encabezó la marcha de ayer desde el Monumento a la Bandera hasta la plaza Montenegro, expuso con crudeza la angustia que rodeó la manifestación que organizó el Foro Adicciones Rosario y que coincidió con el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.

Bajo la consigna "Ni un pibe menos por las drogas", miles de rosarinos se movilizaron en la tarde de ayer por el centro de la ciudad. Con relatos desgarradores, experiencias contadas en primera persona, mensajes de aliento y muchas referencias espirituales para superar este tremendo flagelo, la marcha representó un emotivo llamado de atención para una sociedad que no termina de tomar la dimensión de esta problemática.

"Estamos alarmados por lo que está pasando, con chicos muy chicos que ya están consumiendo en nuestros barrios. La droga avanza cada vez más y eso nos preocupa mucho. La droga ha cambiado la fisonomía de todos los barrios. Y el Estado siempre marcha demasiado atrás, no entiende la magnitud de esta problemática", advirtió el padre Fabián Belay, sin dudas las voz de más peso al momento de analizar este padecimiento social, quien lideró el recorrido por las calles del microcentro.

La marcha salió desde el Monumento, alrededor de las 15.30. La nutrida columna tomó por Santa Fe, luego giró en Sarmiento, y después tomó San Luis para llegar a la plaza Montenegro. Un auto con parlantes sobre su techo guió la caminata. Con un avance lento, integrantes de las organizaciones que componen el Foro Adicciones Rosario expresaban palabras alusivas a la jornada de lucha a través de un micrófono que estaba conectado al vehículo que encabezaba la movilización. Y repetían: "Ni un pibe menos, ni un pibe menos, por las drogas".

Los participantes exhibieron banderas, remeras y carteles con mensajes relacionados a la tormentosa realidad que viven los jóvenes en nuestra ciudad. "Hay salida", rezaban algunas pecheras con fondo blanco, y esa frase resumía con un criterioso grado de síntesis las razones que impulsan esta lucha cotidiana, y cada vez más desigual.

En cada esquina, el auto frenaba y se escuchaban relatos de jóvenes que están peleando por salir de este flagelo. "Es complicado, pero se puede, hay que saber pedir ayuda, y dejar ayudarse"; "la educación es una herramienta para poder salir". Esos fueron algunos de los mensajes de aliento que inundaron de tensión y emoción cada paso hacia la plaza Montenegro.

La amplia columna arribó alrededor de las 16.30 a San Martín y San Luis. Los organizadores ya se mostraban muy satisfechos por la contundente respuesta de los asistentes. Siempre liderados por el padre Fabián Belay, la gente se reunió al lado del ingreso del Centro Cultural Fontanarrosa.

Allí, tras una bandera cruzada que exhibía la consigna "Ni un pibe menos por las drogas", se desarrolló un acto en que hubo relatos desgarradores de madres, algunas que perdieron sus hijos y otras que siguen luchando día a día para sacar a los suyos de ese infierno. "Ninguna madre está preparada para enterrar a su hijo. Sólo el amor nos da fuerzas para seguir peleando, por ellos y por nosotras. Y para que entiendan que estos centros son la salvación para estos pibes", expresó entre lágrimas una mujer que perdió un hijo varón.

"Hay que tener firmeza para, en los momentos más complicados, imponernos y llevarlos a estos centros de ayuda. Allí están mejor que en las calles, están contenidos, y ayudados por gente y profesionales que dejan parte de sus vidas para luchar por nuestros chicos", remarcó otra mamá, al borde del llanto.

Pasadas las 17, el padre Belay ordenó un minuto de silencio que se respetó a rajatabla. Luego invitó a gritar los nombres de quienes están envueltos en esta problemáticas de las adicciones, y eso marcó otro hondo momento de emoción.

Minutos más tarde, Juan José, un joven de 20 años, cantó dos canciones de rap, con mensajes positivos en relación a esta pelea. Y la gente acompañó con aplausos.

Al cierre, Augusto Salina tomó el micrófono y con su cumbia alegre hizo bailar a gran parte de la delegación. Muchos se animaron a moverse frente al escenario improvisado. Se percibieron aires de merecida descompresión, luego de una marcha que por su caudal emocional derribó las estigmatizaciones, unió a todos (incluso algunas mujeres de pañuelos verdes y celestes) elevando un reclamo a través de una consigna superadora. Esta lucha contra las drogas y las adicciones volvió a exponer las deudas estructurales más dolorosas y profundas que tiene esta sociedad con sus jóvenes. Gritos que se deben oír, y salir en asistencia. Porque, como exclamó Irina en la caminata, "ninguna mano sobra".

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