La Ciudad

Kayakistas piden límites de velocidad y sanciones a embarcaciones a motor

El reclamo histórico se actualiza luego de conocerse que una moto de agua chocó este lunes a una mujer. Denuncian que "hay fiestas, consumo de alcohol" y "falta control"

Miércoles 16 de Diciembre de 2020

Límites de velocidad y carriles exclusivos para embarcaciones a motor pero, sobre todo, mayores controles en las habilitaciones para conducir y sanciones para el consumo de alcohol. Esas son algunas de las alternativas que grupos de kayakistas demandan para prevenir el crecimiento de los siniestros en el Paraná. Según advierten, los relatos de accidentes son cada vez más frecuentes y la situación podría empeorar este verano, con más gente navegando en el río, producto de las restricciones de la pandemia o las dificultades para viajar, y en medio de la bajante extraordinaria que provoca una limitación en los espacios para circular.

"El río se está volviendo un lugar peligroso", señala Ignacio, empleado de una guardería de kayaks de la zona norte de la ciudad. "Hay muchas fiestas, mucho consumo de alcohol y sobre todo falta mucho control", continúa el joven que este verano decidió recomendar a sus clientes que "no salgan los domingos".

La necesidad de mejorar las condiciones de convivencia en el Paraná se puso nuevamente en foco esta semana cuando se conoció la suerte corrida por una mujer que sufrió heridas de consideración al ser embestida por una moto de agua el lunes pasado en la zona de islas ubicada frente a Granadero Baigorria. El siniestro se dio cuando la joven tomaba sol en una playa próxima al parador Puerto Pirata. El conductor del vehículo, que no tenía licencia, perdió el control, subió a la arena y chocó a los bañistas.

No es el primero de los siniestros que tienen como escenario al Paraná este verano. Según advierte Ignacio, en la guardería "se escuchan con frecuencia estas cosas. Salen en el diario cuando realmente son una exageración, pero todos los fines de semana pasa algo".

Los paradores más concurridos frente a la costa de Granadero Baigorria y la zona del Paraná Viejo son dos de los lugares que se identifican como más conflictivos. "Donde las reglas de convivencia básicas directamente no llegan", define Ignacio y reclama mayores controles. "A Prefectura se la ve poco, con un poco más de presencia, controles de documentación y de alcohol y multas efectivas, la cosa estaría mejor", estima.

Un verano picante

Cada vez más rosarinos se vuelcan al río. En los últimos 5 años se incrementó por tres el parque náutico de la ciudad. Según datos oficiales, hay unas 30.000 embarcaciones alojadas en 15 clubes náuticos y 16 guarderías. En estos espacios hay registradas 6.100 lanchas, 7.500 yates, y unos 15.000 kayaks, sin contar los que son guardados en domicilios particulares. Además, hay 22 lanchas taxi habilitadas que van y vienen continuamente llevando bañistas a las islas entrerrianas; tal como lo reflejó La Capital hace dos semanas.

En esa oportunidad, Walter Rosende, jefe de Prefectura de Rosario, avizoró un verano “complejo”, tanto por el aumento de embarcaciones como por la bajante del río que disminuye el espacio para navegar. “Detectamos que hay un gran flujo de kayaks en el río, y un importante número de embarcaciones a motor. La mayoría cumple las normas, pero hay un porcentaje menor (aunque no menos importante) que no lo hace. Observo un gran ingreso de nuevos navegantes, eso quiere decir que las probabilidades de accidentes se elevan”, consideró.

Prefectura es el organismo que tiene a su cargo la seguridad en el río. Es también el que habilita los cursos que se dictan en los clubes náuticos y valida los exámenes para obtener el carné de timonel que habilita a conducir embarcaciones a motor.

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Embarcaciones en las Islas del rio Parana frente a Rosario.

Embarcaciones en las Islas del rio Parana frente a Rosario.

María Victoria Berra es guardavidas y hace 20 años que se mueve en kayak por el Paraná. En los últimos años, dice, "se facilitó el acceso a las embarcaciones y mucha gente las usa sin haber pasado antes por un curso y tener un carné habilitante". Consecuentemente, que una lancha o un yate pase a toda velocidad a lado de una embarcación menor o ver conductores consumiendo alcohol "es cosa de todos los días". También, observaryates atados en la isla "como si fueran discos flotantes".

Para Berra, los dueños de las embarcaciones deberían tomar conciencia. "El río no es como la calle, es un medio vivo acuático, hay olas, los motores generan marejadas, hay que estar atento a las embarcaciones de pequeño porte que tienen un margen de maniobra diferente, hay que estar muy atento", destaca.

Y reclama que los navegantes reciban más educación sobre el uso del río, que la obtención del carné incluya el conocimiento de las reglas de convivencia que no sólo tienen que ver con las medidas de seguridad de los vehículos, sino también con la disposición de los residuos. "En el río no somos dueños, todos somos forasteros; personas que disfrutamos de un bien natural hermoso y súper preciado. Por eso tenemos que ir con mayor humildad al agua", explica.

Nunca en domingo

Sofía Lo Tufo aprendió a navegar en kayak hace varios años y sale cada vez que puede. Aunque en los últimos años evita los domingos. "Circular por el río, durante la temporada de verano, un domingo a la tarde es peligrosísimo", afirma y destaca que el verano pasado "cuatro personas conocidas que se mueven en embarcaciones a remo fueron embestidas por lanchas".

Para reducir estos siniestros, dice, no alcanza con reglamentar las embarcaciones de tracción a sangre porque "los accidentes no son provocados por kayakistas, sino por embarcaciones a motor, que tienen mayor capacidad de maniobra, muchas veces no dan prioridad de paso y muchas veces también sus conductores están alcoholizados".

El problema se incrementa, dice, los fines de semana. "Muchas veces la zona del Paraná Viejo parece una pista por donde circulan las embarcaciones a motor a toda velocidad o hacen maniobras en círculo, de una forma muy imprudente, para mostrarse, poniendo en peligro a otras personas", dice y concluye: "No hace falta una nueva reglamentación para circular por el río, es necesario mejor control".

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