Un Horacio Quiroga de contrastes. El retratado formalmente como escritor en Buenos Aires. El de su domesticidad selvática en su casa San Ignacio, Misiones. Sus vinculaciones con otros escritores, en un retrato grupal durante un homenaje a Roberto Pairó, también en Buenos Aires. Su hijo, Darío, y también su segunda esposa, María Elena Bravo. Fotografías que le tomaron y también que él mismo tomó como fotógrafo. Esas imágenes que son parte del fondo fotográfico de la Biblioteca Nacional, unas 30 fotografías que la propia Bravo donó tras la muerte del escritor, se muestran a partir de este viernes y hasta mayo próximo, con entrada libre y gratuita, en la Biblioteca Municipal Estrada, de Servando Bayo y Córdoba.
La actividad no solo es parte de una decena de propuestas que se llevarán adelante durante abril en el marco del Mes del Libro y la Lectura, pero que además es parte de un proceso de federalización que puso en marcha en 2021 la Biblioteca Nacional a través de la conformación del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de la República Argentina, un proceso que no es solo de registro de entidades de todo el país, sino además de capacitación, intercambio y reciprocidad colaborativa.
"Es importante que la Biblioteca Nacional salga a buscar en el resto del país y encontrar las maneras de llegar a todos", señaló a La Capital la directora de la Estrada, Marina Paloma, que destacó los aportes que se hacen desde Rosario de autores locales.
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En ese marco, "Horacio Quiroga. Del banquete a la selva. Fotos de una vida", la muestra itinerante que ya recorrió varios puntos del país, sale del fondo fotográfico de la Biblioteca Nacional para desembarcar en Rosario hasta el 31 de mayo próximo, que podrá verse de lunes a viernes de 8 a 19, y los sábados, de 9 a 13.30, con entrada libre y gratuita.
Quiroga en 29 imágenes
Las 29 fotografías que se exponen en la muestra retratan los contrastes de la vida del escritor nacido en Salto (Uruguay) y que si bien falleció en Buenos Aires en 1937, se enamoró de la selva misionera cuando llegó allí por primera vez como fotógrafo acompañando a Leopoldo Lugones, durante un relevamiento de las ruinas jesuíticas. Un paisaje que tanto lo fascinó que lo eligió como parte de su vida, ya que adquirió varias hectáreas en las cercanías de San Ignacio, donde se estableció con su familia.
Ese fue el escenario en el Alto Paraná, donde vivió entre 1909 y 1916 con su primera esposa, Ana María Cirés, fue también el de su literatura, el de sus cuentos de la selva. También la amplia casona que construyó él mismo, no exenta de las dramáticas muertes de dos de sus hijos que se suicidaron, fue donde convivió entre 1932 y 1936, con María Elena Bravo, su segunda mujer, madre de su hija menor "Pitoca" y quien entregó acervo de la Biblioteca Nacional las imágenes que ahora se exponen.
Aunque se exponen bajo la denominación “fotógrafo no identificado” ante la falta de certeza absoluta de que muchas de las imágenes fueron tomadas por el propio Quiroga, se presume que así lo hizo y que otras, donde él aparece, podrían haber sido tomado por Bravo, en el caso de las escenas más familiares.
Natacha Kaplún, responsable de programación de la Biblioteca Estrada, contó que si bien las imágenes llegan desde Buenos Aires, no lo hicieron con un ordenamiento preciso, lo que les permitió a los equipos locales trabajar en un guion que se estableció en torno a tres ejes.
El primero es donde se rescata el Quiroga escritor, que aparece en imágenes tomadas en Buenos Aires, incluso con sus colegas durante encuentros y homenajes; en contraste, aparece el hombre fascinado por el entorno selvático misionero: los oficios a que se dedicó, la construcción de su propia casa. Y un tercero donde aparecen sus vínculos, fundamentalmente familiares con Bravo y con los hijos de su primer matrimonio, que habitaron con él ese espacio, además de otros pobladores de la zona.
Adentro y afuera de la biblio
A lo largo de abril, además, se llevarán adelante actividades en el marco del Mes del Libro y la Lectura que van desde presentaciones de nuevos títulos, proyecciones de documentales, lecturas y otras propuestas gratuitas.
Sobre Quiroga, no solo se exhibirán las fotografías de la Biblioteca Nacional. El jueves 20, a las 14, se proyectará la primera parte de "Cuentos de la selva”, de Liliana Romero y Norman Ruiz, que es un recorrido por las imágenes de la muestra con propuestas lúdicas con temática ambiental que organiza Ojo Verde Cine Socioambiental.
El martes 18, a las 17.30, con lectura compartida y una actividad plástica, se presentará el libro infantil Peste Azul, de Belén Travesaro, con ilustraciones de la autora. La propuesta de Mburucuyá Ediciones cuenta la historia de Catalina, una niña sensible, con un gran mundo interior, a quien le gusta dibujar, pero a quien Peste Azul persigue día y noche, dejándola inmóvil.
El miércoles 19, la biblioteca se traslada al Hospital Carrasco para hacer Fogones de palabras, un espacio de lecturas compartidas y propuestas lúdicas abiertas a la comunidad hospitalaria y público.
Para el viernes 21, entre las 10 y las 12, la movida será en el barrio Nuevo Alberdi, en Bouchard y Álvarez. Amelia y su locóptero retoma vuelo por allí con cuentos, taller de disfraces, accesorios y juegos, de la mano de autores como Silvia Schujer y Dai Uriarte.
El domingo 23, habrá actividades en la Calle Recreativa y el viernes 28, a las 18, en su sede se presentará "Reencuentro con los pasos de mi abuelo anarquista", el libro de María Graciela Galván, que cuenta la historia de vida de un militante anarquista que llega a Rosario en 1907. Escrito por su nieta en base a cartas manuscritas, relatos familiares y documentos oficiales, el libro será presentado por la poeta Cintia Ceballos, Carlos Solero y la historiadora Gisela Galassi.