La investigación del Ministerio Público de la Acusación (MPA) en relación al joven que falleció tras asistir a una fiesta electrónica en el complejo Metropolitano Rosario confirmó la presencia en su cuerpo de drogas sintéticas y marihuana. No obstante, la causa de la muerte aún debe ser determinada por exámenes complementarios, sobre todo para establecer si la víctima sufría alguna patología o enfermedad previa que coadyuvó al desenlace fatal.
La Unidad de Delitos Culposos de la Fiscalía Regional Rosario recibió en los últimos días una evidencia fundamental para esclarecer la muerte de Franco Adrián Odorisio Garbini, un joven de 19 años oriundo de Corral de Bustos que falleció el 25 de mayo pasado en el Hospital Provincial del Centenario luego de descompensarse en una fiesta electrónica en el complejo Metropolitano.
Según datos oficiales, el resultado de los exámenes toxicológicos arrojó “la presencia de elementos coincidentes con drogas sintéticas y marihuana” en el cuerpo de Odorisio. El joven había viajado a Rosario el 25 de mayo en su auto con un amigo para ver el show del DJ israelí Guy Judah.
De acuerdo a la pesquisa, la semana pasada la fiscal a cargo del legajo penal, Mariana Prunotto, decidió remitir los resultado toxicológicos al Instituto Médico Legal (IML), donde se realizará una ampliación de exámenes anatomopatológicos para determinar, junto a la historia clínica del paciente, la causa final de fallecimiento.
El objetivo es establecer si la droga sintética y la marihuana detectadas tienen vinculación con la causa de muerte o había además presencia de alguna patología o enfermedad anterior que padeciera el joven.
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Desde la Fiscalía se indicó además que se tomaron testimonios a los familiares y amigos de Odorisio, quienes confirmaron que en el hecho no hubo intervención de terceros. Agregaron que al momento de la descompensación, la organización cumplió con el protocolo de asistencia médica previsto para ese tipo de eventos, lo cual permitió que se lo trasladara al Hospital Centenario, donde falleció.
Otro elemento objetivo que arrojó la pesquisa es que cuando Odorisio entró en shock, la fiesta se detuvo para brindarle asistencia, para que luego de ser retirado continuara según estaba previsto. Ese aspecto fue confirmado por testimonios y material fílmico de las cámaras del lugar.
Falta de información y riesgos
Mientras la comunidad de Corral de Bustos no salía de su asombro y conmoción al conocer la muerte de Odorisio, se reavivó el debate en relación a la información, manipulación y el acceso que pudiera tener el público a sustancias prohibidas en el contexto de las fiestas electrónicas.
Tres días después del fallecimiento, La Capital dialogó con un allegado a la familia del joven, quien expresó el sentimiento que los atravesaba en ese momento. “Franco era un chico sano, trabajador, como toda su familia, buenísimo. Se dicen muchas cosas, pero lo único que quieren saber sus padres son los resultados de los exámenes de laboratorio para procesar esto y ver qué pasos se siguen”, había señalado.
Además, describió a Franco como “un chico de pueblo, con una vida normal y por demás de responsable para la edad que tenía. Vamos a esperar, somos prudentes, pero razonamos que a los pibes de pueblo que no están prevenidos de ciertas cosas de las grandes ciudades, estas fiestas se los comen”, graficó el hombre dando entender la confusión en la que pudo caer Franco.
Ahora, con las primeras evidencias que se dieron a conocer, se confirmaría lo que presumía el entorno de Franco.