El Departamento de Salud de Nueva York informó que 1.139 personas murieron a causa del Covid-19 en la ciudad que concentra más de dos tercios de los casos positivos del Estado, y se aceleran los preparativos para hacer frente el pico de contagios, que se prevé que ocurrirá en transcurso de la próxima semana.
El anuncio ocurrió un día después de que la Casa Blanca hiciera públicas las proyecciones de la evolución de la pandemia en la país en las que estimaron que morirán entre "100.000 y 240.000 personas".
"Vamos a atravesar dos semanas muy duras. Van a ser dos semanas muy pero muy dolorosas" dijo Donald Trump anoche agitando un pronóstico que ya parece una realidad en Nueva York.
Los datos publicados ayer por el gobierno de esa ciudad muestran que la enfermedad está teniendo una expansión descontrolada en ciertos vecindarios, principalmente en Brooklyn y Queens.
A los 1.139 fallecidos se suma la cifra de contagios: 84.000.
Las últimas acciones incluyeron la instalación un hospital de campaña en el mítico Central Park, cerca del Hospital Mount Sinai, apenas días después de que se montara otro hospital temporal en el Centro de Convenciones Jacob K. Javits, que ya comenzó a recibir pacientes.
A eso se suma la llegada a la ciudad del buque hospital de la Marina que atracó en el puerto de Manhattan, en el marco de los desesperados intentos oficiales para agregar más camas a medida que los hospitales se desbordan.
Las autoridades de Nueva York se apresuraban para activar un ejército de voluntarios médicos en momentos en que la cifra de muertos por el coronavirus en todo el estado se duplicó en apenas tres días a más de 1.900 y las sirenas de las ambulancias en las calles de la ciudad —de otra manera escalofriantemente silenciosas— se convirtieron en la banda sonora de la crisis.
Nueva York, la ciudad más grande del país, es también la más golpeada. Algunos cuerpos fueron subidos en camillas y transportados con montacargas a camiones refrigerados fuera de los hospitales saturados, en algunos casos a vista de transeúntes.
Más de 80.000 personas se han ofrecido como voluntarios médicos, profesionales que recién se retiraron y están dispuestos a regresar al trabajo, otros que pueden tomar un respiro de sus trabajos regulares y personas que trabajan entre varios empleos.
Las autoridades averiguan cómo aprovecharlos. Algunos trabajadores que ya tomaron el puesto han descubierto que el sistema hospitalario se empieza a saturar. Algunos pacientes de la ciudad de Nueva York han sido transferidos a la vecina Albany.
"Nunca he visto a tantos seres humanos en una sala de emergencias al mismo tiempo en mi vida entera", dijo Liz Schaffer, enfermera de St. Paul, Minnesota, quien tuvo su primer turno el martes en el hospital Mount Sinai. "Hombro con hombro. Es algo que nunca pensé ver. Hay pacientes muriendo todos los días".
Con Nueva York prácticamente en toque de queda, las usualmente bulliciosas calles de la ciudad están tan vacías que, para algunos, el sonido de una sirena ya no puede ignorarse como ruido de fondo. Adicionalmente, ahora también cerrarán los parques de la ciudad por órdenes del gobernador Andrew Cuomo.