La comisión de Planeamiento del Concejo Municipal empezó a debatir esta semana un proyecto para levantar una torre de 14 pisos de departamentos en el fondo del antiguo Hotel Britannia, preservando la fachada y el hall principal de la centenaria construcción de San Martín al 300, donde entre muchos otros acontecimientos se firmaron los estatutos fundantes del Club Atlético Newell's Old Boys. El edificio está catalogado entre las construcciones de alto valor patrimonial del área central de la ciudad, pero se encuentra cerrado hace casi cuatro años.
La propuesta que llegó al Concejo fue consensuada entre los propietarios del inmueble, la empresa constructora BBZ y la Secretaría de Planeamiento del municipio. La iniciativa comenzó a gestarse durante la pandemia y, en rasgos generales, prevé la restauración de frente, fachada y primeros 5 metros de edificación, y la modificación del interior para poder ganar más altura y refuncionalizar su uso para viviendas, según la describen voceros del Ejecutivo.
El edificio de San Martín 364 se inauguró en los primeros años del siglo XX, como parte del crecimiento ostentado por Rosario de la mano de las obras de ejecución del puerto y el ferrocarril. El antiguo alojamiento forma parte del inventario de inmuebles de valor patrimonial.
La construcción está incluida entre las de categoría A, "aquellas que se definen en torno a un edificio o grupo de edificios de fuerte carácter institucional: iglesias, centros educativos, sedes gubernamentales o enclaves productivos (industriales, portuarios, ferroviarios)", según la cataloga la ordenanza Nº 8.245, de protección del patrimonio de la ciudad.
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Imagen digital de cómo quedará el edificio que se planea levantar preservando la fachada del Hotel Britannia.
De acuerdo con esta clasificación, ostenta un grado de protección directa importante (2a) que alcanza a aquellos edificios o conjuntos "sujetos a preservación de las envolventes y de las partes (espacios y 10 elementos) consideradas de valor, previéndose la aplicación de criterios de restauración considerados científicos. Se permite la alteración del orden distributivo en la medida que revalorice al conjunto edilicio", destaca la norma.
El Hotel Britannia forma parte de un conjunto de unos 180 edificios del área central que tienen este grado de resguardo, apenas un escalón más abajo que el que tienen el Monumento o la Iglesia Catedral (ambos catalogados como A 1a). Comparte esta categoría con el edificio del Rectorado de la UNR (Córdoba e Italia), la Facultad de Humanidades y Artes (Entre Ríos y Córdoba), los hoteles Savoy (San Lorenzo 1022) y Magestic (San Lorenzo 980), los cines Broadway (San Lorenzo al 1200) o La Comedia (Mitre al 900) o el Club Alemán (Paraguay al 400), por citar algunos ejemplos.
En octubre de 2017, el hotel fue noticia y puso en discusión los pocos incentivos con que cuenta el Estado para mantener los inmuebles de valor patrimonial. Por entonces, la familia propietaria del inmueble expuso públicamente las dificultades con las que tropezaba para mantener el edificio. El listado incluía la solicitud de asistencia del Programa de Preservación del Patrimonio del municipio, al Banco Municipal, a varios organismos oficiales ofreciéndoles el inmueble para instalar oficinas y a constructoras para proponerles proyectos asociativos. Ninguna dio sus frutos y sus dueños hasta pensaron en donar la construcción. Pero no fue aceptada.
Otra oportunidad
Unos años después de todo esto, el grupo constructor BBZ vio en el Britannia una oportunidad de inversión. Y en conjunto con los propietarios y funcionarios del área de Preservación del Patrimonio del municipio empezaron durante la pandemia a elaborar el proyecto que ahora se comenzó a discutir en el Concejo.
El expediente se caratula "Transgresiones al reglamento de edificación en inmueble catalogado como bien de patrimonio histórico de San Martín 364/380" y está en tratamiento en la comisión de Planeamiento del Palacio Vasallo.
De acuerdo al escrito, en la parte posterior del inmueble se prevé la construcción de un edificio de 14 pisos de altura, con locales en planta baja y cocheras. La propuesta prevé la preservación de la fachada del edificio, los elementos del hall de acceso al hotel, como el ascensor de rejas y las escaleras de mármol, y de la cúpula mirador que corona la terraza del edificio.
"En primer lugar se propone realizar un trabajo de desmantelamiento de todas las intervenciones posteriores a la construcción original, y liberar parte del predio debido a las malas condiciones edilicias en las que se encuentra. A partir del estudio y evaluación de las condiciones edilicias en las que se presenta, se considera reconstruir aquellos sectores que, a pesar de su deterioro, conservan sus atributos, esto es: la fachada, la cúpula y la escalera principal", describe el proyecto.
Después, continúa, se prevé la demolición de las instalaciones levantadas sobre el fondo del lote para dar lugar a la torre de 34 departamentos que se proyecta terminar en 2025. Quienes estudiaron la iniciativa plantean que tiene similitudes con otras iniciativas realizadas en la ciudad, como la esquina de Oroño y San Luis o la de Paraguay y Wheelwright, donde conviven construcciones antiguas y edificios de altura.
Con historia
El Hotel Britannia se inauguró en los primeros años del siglo XX. Con sus tres plantas, coronadas por un mirador, supo ser la más alta de la cuadra de la bajada que conducía al puerto. La obra tiene un gemelo en el barrio de la estación Victoria, en Londres.
La construcción estuvo a cargo de la empresa de Alejandro y Pedro Máspoli, la misma que levantó el Savoy (San Lorenzo 1022), el Banco Francés (San Lorenzo 1098) o La Bola de Nieve (Laprida 813).
Sus planos se dibujaron a semejanza de las construcciones del barrio de la estación Victoria, en Londres. Un edificio simétrico, de planta baja y tres pisos, coronados por un mirador con cúpula en la terraza. En el hall del hotel se conserva aún una fotografía de aquellos días, cuando el Britannia era el edificio más alto de una zona elegante, con calles empedradas por las que circulaban carruajes y tranvías.
Entre sus primeros huéspedes se contaron los ingenieros y técnicos de la Compañía Británica del Central Argentino que llegaron a la ciudad para construir el ferrocarril y hasta afirman que recibió a funcionarios de la corona inglesa. Esta documentado que Isaac Newell vivió en sus habitaciones por más de dos décadas y en el comedor del hotel se firmaron los estatutos fundantes del Colegio San Bartolomé y del club Club Atlético Newell's Old Boys.
Un poco más acá en el tiempo, el Britannia alojó a numerosas figuras del teatro. Algunas incluso lo consideraron su hogar, entre ellas, una leyenda del cabaret rosarino: Rita la Salvaje.
Sin embargo, su presente guarda poco de todo este brillo. Hasta 2019, en el edificio funcionaba una pensión modesta cuyos últimos huéspedes se despidieron poco antes de la pandemia.