La ciudad

El cielo de la ciudad se llena de colores con el Festival Internacional de Barriletes

Con viento a favor. Alumnos de más de cincuenta escuelas participaron de la inauguración del evento que se desarrollará hasta mañana en el parque Scalabrini Ortiz.

Sábado 13 de Septiembre de 2014

El cielo despejado y las condiciones de viento favorables permitieron que tanto padres, maestros y niños de más de 50 escuelas públicas y privadas pudieran disfrutar del 14º Festival Internacional de Barriletes "Pintemos el cielo de Rosario", que comenzó ayer y se extenderá hasta mañana inclusive. El encuentro, que goza de ser el único en el país que se realiza de forma consecutiva año tras año, tuvo lugar en el parque Scalabrini Ortiz (avenida Alberdi y avenida Central Argentino), en el marco de una jornada recreativa que incluyó múltiples actividades.

El tradicional festival brilló en su primer día, posibilitando que rosarinos y turistas se apropiaran del espacio con cometas de múltiples colores, muchos de ellos construidos con sus propias manos. A lo largo de la actividad hubo vuelos de barriletes con un hilo, doble comando, gigantes. Tampoco faltaron las demostraciones, talleres de construcción, globos aerostáticos, combates y concursos.

La actividad fue organizada bajo la iniciativa del Programa "El barrilete va a la escuela", que lleva adelante el Fondo de Asistencia Educativa (FAE) junto a la Secretaría de Cultura y Educación municipal con el objetivo de integrar a niñas y niños en un espacio de convivencia, creatividad. También se favorece el acceso a la cultura a través del juego.

En el marco de su décima cuarta edición, el evento contó con visitas tanto nacionales (el grupo Batoco de Buenos Aires), como internacionales, entre ellos: los grupos de vuelo sincronizado Equipo 2600 y Kogui, ambos colombianos; el grupo Apudi de Paraguay.

También se contó con la presencia, por primera vez en el país, del alemán Hans Bohem, que dictó un taller sobre la construcción de mini barriletes.

Hágalo usted mismo. "Docentes de distintas escuelas fueron capacitados para la construcción de los barriletes. También se les entregó un material didáctico con una red conceptual para que les enseñen a los alumnos cómo confeccionarlos. A su vez, el FAE les consignó el kit de materiales para que los niños puedan crear sus propios barriletes", explicó en diálogo con La Capital, Susana Fandiño, la coordinadora del evento.

Fandiño sostuvo que la mayoría de las escuelas que participaron del evento son carenciadas."Muchos de los niños se sienten orgullosos de asistir al encuentro, porque además de ser una ocasión especial para compartir y vivir una experiencia inolvidable junto a sus compañeros, en muchos casos, el barrilete es su primer y más preciado juguete", enfatizó.

Asimismo, la coordinadora del evento agregó que desde el año 2001 vienen realizando este festival en forma consecutiva en el parque Scalabrini Ortiz.

"Los sucesivos festivales generan un acercamiento de los vecinos, quienes concurren sin distinciones, unidos por un evento que atrajo por la novedad en su primera edición, superó las aspiraciones más ambiciosas para continuar creciendo y sumando adhesiones, sobrepasando las cien mil personas", señaló orgullosa la coordinadora.

"Si bien los edificios nos imposibilitan cada vez más la presencia de viento y el clima no siempre actúa a nuestro favor, nos honra poder convocar al público a participar de este evento cada año. Tuve la oportunidad de encontrarme con personas de La Plata que han visitado nuestra ciudad para acudir especialmente al festival", manifestó.

Ayer a la tardecita se celebró, en tanto, la noche de gala del evento en el Monumento a la Bandera, en la que se ofreció una coreografía sobre patín con barriletes que volaban sin viento.

El festival no sólo se vivencia como la ocasión perfecta para aprovechar el espacio público a través de una tarea participativa,en un encuentro lúdico, libre y gratuito; sino que además se basa en la simpleza del goce por el divertimento de realizar una labor milenaria: remontar una cometa.

Se trata de un conocimiento trasmitido de abuelos a nietos, que cumple la maravillosa misión de aunar generaciones.

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