La pandemia desestructuró los formatos de trabajo conocidos, pero lejos estuvo de frenarlos. Ya en agosto de 2021 estudiantes, ex alumnos y docentes de la Escuela de Diseño e Indumentaria de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad lograron por primera vez un espacio de comercialización de las manufacturas locales en el Mercado del Patio y ahora dieron un paso más: tendrán un edificio propio que, a partir de 2023, funcionará como "central de operaciones que seguirá desarrollándose en los barrios a través de talleres cortos que apuntarán fundamentalmente a jóvenes de entre 15 y 25 años que no requieren ningún conocimiento", adelantó el secretario de Cultura, Dante Taparelli.
Entusiasmado con el perfil "productivo" que pueda lograr el lugar, el funcionario explicó que fiel a su impronta busca que el espacio "sea una herramienta y un recurso inmediato para quienes no los tienen, porque para aprender una técnica no se necesita ninguna capacidad intelectual ni conocimientos previos". Más aún, su intención es que a partir del año próximo se llame Escuela de Diseño y Producción Textil.
La escuela tiene ya algo más de una década de historia trabajando en los territorios, sin embargo, hasta ahora, fueron los centros de distrito y los espacios cedidos por centros culturales barriales (actualmente el Centro Cultural Martínez de Estrada y la Casa de la Cultura de Barrio Alvear) los que les permitieron sostener a lo largo de todos estos años un trabajo continuo que, como señala su director, Darío Ares, "siempre busca adaptarse a las demandas y necesidades de quienes concurren".
Es más, en los últimos años la escuela había logrado montar un taller en los subsuelos del actual Centro de Innovación y Desarrollo Local (Cidel), de donde también se fueron en los últimos meses. Así, la posibilidad de tener una sede propia fundamentalmente tras la pandemia, que obligó a muchos de los salones que ocupaban en distritos a reconvertirse en vacunatorios o puntos de asistencia sanitaria, aparece como "un reconocimiento a lo hecho hasta acá y la posibilidad de darle mucha mayor visibilidad en adelante", señaló su director.
Un taller de horario corrido
El edificio que por años primero perteneció a la vieja Agua y Energía para luego pasar a manos del Círculo de Suboficiales de la Policía Federal, ahora en manos del municipio, se levanta en Garibaldi 871, un punto "estratégico" de la zona sur de la ciudad, según consideró Taparelli.
El espacio es un enorme salón de cinco metros de frente por más de 15 de fondo y otros seis de alto, lo que permitiría la construcción de un entrepiso, además de ya tener una oficina separada y dos sanitarios. "Ahora presentamos los presupuestos de obra, la idea es que esté listo para finales de este año y podamos arrancar a trabajar allí el año próximo", anticipó Ares, quien no dejó de señalar el detalle del patio trasero.
"La cuota poética la puso un árbol de moras que hay el patio. Justamente ese árbol es uno de los que se alimenta el gusano de seda que es a partir del cual se producen los hilos de la seda. Cuando lo vimos, pensamos que nos estaba esperando", dijo.
Ares señaló que tener una casa propia lejos de menguar el trabajo que se viene haciendo en los territorios buscará potenciarlo desde un espacio central.
"Esto permitirá tener un taller de producción continuado, con horarios versátiles que se ajusten más a las necesidades del público y donde puedan encontrar los materiales y las comodidades de un taller para hacer el trabajo", señaló.
Reconfigurar de la demanda
Lo cierto es que además de sumar edificio, la pandemia primero y la dinámica de la nueva normalidad después hacen que la escuela también deba "reconfigurar la programación de acuerdo a la demanda", indicó su director. No solo porque es mayor y viene creciendo, sino además "porque la urgencia de los tiempos no son los mismo", dijo.
"La demanda no deja de crecer, pero también hay un pedido de que los tiempos de las capacitaciones sean más cortos y más intensivos", detalló, al tiempo que adelantó que se sostendrá el espacio como un lugar de trabajo colectivo donde alumnos, ex alumnos y emprendedores podrán ir de acuerdo a sus necesidades a producir.
"Mucha gente arranca a producir, pero no tiene una mesa de corte o no tiene una máquina industrial o una determinada herramienta o la luz adecuada y este es un espacio donde la puede encontrar", explicó y apuntó como "una de las fortalezas de la escuela es que ayuda a proyectar".
Sin embargo, con esa mirada también señaló la necesidad "de conciliar con el oficio, que sepan cortar, coser, enhebrar bien una máquina y esa es una herramienta clave" que se enlaza con la idea productiva que empuja Taparelli.
"El hacer y el proyectar son herramientas fundamentales para que después los emprendedores puedan vincularse a proyectos provinciales o nacionales", consideró Ares, quien contó que además las capacitaciones sostenidas en los distritos sudoeste o noroeste también trabajan coordinadamente con la Universidad Popular, un proyecto de la Universidad Nacional de Rosario.