PANDEMIA

"Colocar las vacunas es nuestro aporte para salir de la pandemia"

En Rosario hay casi 500 personas afectadas a la campaña de inoculación. Trabajan de lunes a lunes, en distintos turnos. La mayoría son enfermeros. Historias de los vacunadores en su día

Jueves 26 de Agosto de 2021

En Rosario hay cerca de 500 personas que desde febrero trabajan a destajo para inocular a la población. Son conscientes de que su trabajo es indispensable para terminar con la pandemia. Historias de los vacunadores en su día.

“Lo más gratificante fue lo que viví en los geriátricos”, cuenta Marián de la Riestra, una enfermera que fue convocada en febrero para arrancar con la vacunación. Hoy se dedica 100 por 100 a combatir el Covid.

“Me anoté en una convocatoria del Colegio de Enfermeros y me llamaron. Nos capacitaron respecto a las particularidades de la vacuna contra el coronavirus, que en ese momento era la Sputnik, y arrancamos en los geriátricos. Llegábamos con la heladerita y nos recibían con aplausos, nos ofrecían café, nos agarraban de las manos. Es que para los abuelos recibir la vacuna significaba la libertad”, relata la profesional, de 41 años, que ahora está en un puesto en la ex La Rural.

Había gente que se emocionaba cuando le poníamos la vacuna porque ellos sabían que podrían volver a ver a su familia y abrazar a los nietos. Fueron muy agradecidos con nosotros”, confía la enfermera

Alejandra Gentile es técnica en hemoterapia y trabaja en un dispensario en Roldán. Pero cuando supo que había una convocatoria para inocular contra el Covid no dudó en anotarse y rápidamente la llamaron. Ella es una de las tantas voluntarias que se anotó para participar de la campaña de vacunación y lo hace compatible con su trabajo.

Hoy la mujer, de 41 años y con dos hijos, dedica toda la mañana, de 8 a 14, a vacunar en la ex La Rural y a la tarde se va a Roldán, donde tiene su trabajo.

Altruista

“Me gusta mucho ayudar y cuando surgió la pandemia no me pude quedar con los brazos cruzados, quería ser parte. Estoy convencida de que de esta batalla salimos todos juntos”, subraya la mujer, que además estudia Trabajo Social .

Cada día que vuelve sus hijos le preguntan qué le regalaron, porque muchas veces se lleva alguna gratificación de la gente que fue vacunada y quiere agradecer.

“A La Rural vienen muchas personas, la gente grande en general es la más agradecida, pero hay quien tiene miedo y desconfianza por la vacuna, y hay que contenerlos”, cuenta.

Lo mismo relata Gabriela Tersiese, una enfermera de 50 años que lleva más de 20 en esta profesión. “En marzo salí del centro de salud donde trabajaba, y estoy en La Rural con turnos de 12 horas”, describe quien reconoce que extraña el trabajo en el terreno.

“En el centro de salud conocés a la gente, sabés qué enfermedad o tratamiento tiene y los vas siguiendo, en cambio, en la vacunación tenés un contacto muy fugaz”, explica.

Las tres enfermeras, que por la pandemia ahora están abocadas a la vacunación Covid, son conscientes de que esta campaña es fundamental para dar batalla al virus y por eso no dudan en seguir adelante, superando el cansancio y las horas dedicadas a la tarea.

“Se respira un ambiente muy lindo de trabajo porque todos los que estamos vacunando sabemos que brindamos una ayuda muy concreta a la población en estos momentos de crisis”, coinciden.

Algunos de los enfermeros que están vacunando ya formaban parte del sistema de salud municipal o provincial y por eso siguen cobrando su sueldo, pero también hay quienes se anotaron en forma voluntaria para luchar contra la pandemia.

Ahora la mayoría recibe una retribución económica, que al menos les permite cubrir los costos que implica llegar todos los días al centro de vacunación, inclusive los sábados y los domingos, porque esta incansable tarea no cesa. En general se toman un día libre por semana, pero para eso coordinan con el resto del equipo, de manera que no falten manos ese día y no frenar la vacunación que podría terminar con la pandemia.

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