La ciudad

Advierten que las palomas están cerca de ser una plaga

No hay que ser especialista en el tema para darse cuenta de que a las palomas, últimamente, se las ve más en todos los rincones de la ciudad. ¿Pero son plaga o no? La pregunta es obligada luego de que La Capital diera cuenta en octubre pasado de la controversia...

Lunes 19 de Diciembre de 2011

No hay que ser especialista en el tema para darse cuenta de que a las palomas, últimamente, se las ve más en todos los rincones de la ciudad. ¿Pero son plaga o no? La pregunta es obligada luego de que La Capital diera cuenta en octubre pasado de la controversia, en base a los dichos del docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Eduardo Pire, quien aseguró que la población de esas aves aumentó un 50 por ciento en la ciudad pero "aún no son plaga", y por la reciente confirmación del Gobierno porteño de que analiza cazarlas con halcones. De hecho, los ciudadanos vienen renovando sus quejas y hasta el ingeniero agrónomo y controlador de aves Fernando Cocconi salió al cruce de la posición del científico.

Paralelamente, el concejal radical Jorge Boasso acaba de presentar un proyecto para alimentar a las aves con sustancias hormonales que inhiban la fecundación (ver aparte).

"A nivel agrícola son plaga y en la ciudad no están lejos de serlo", dijo Cocconi, mostrándose así más cercano a la posición del diputado nacional por el radicalismo Ulises Forte, quien había presentado un proyecto para que a las blancas mensajeras de la paz, que algunos bautizan como "ratas con alas", las declaren definitivamente plaga (ver aparte).

Para evitar que los plumíferos se metan en las turbinas de los aviones, Cocconi realiza el control de aves en el aeropuerto de Rosario desde el 2000 con varios métodos, entre ellos el uso de repelente.

Perjuicios. "El problema de la paloma es que defeca 5 kilos de excremento al año y en Rosario se calcula que hay casi cien mil ejemplares. En su tracto digestivo están todas las bacterias que provocan varias enfermedades y parasitosis. Pero también su materia fecal es corrosiva: arruina monumentos, edificios y pinturas de autos. Hay que ser cauto, la población no debe salir a matar palomas a mansalva pero tampoco debe tomarlas como mascotas urbanas", sostuvo el profesional.

El especialista recordó que por ley no se las puede cazar pero sí "repeler". Y, según contó, últimamente solicitaron sus servicios en hoteles, edificios, sanatorios y hasta en fábricas del cordón industrial para combatirlas.

"Sobre el cultivo se trabaja con repelentes a base de aceites esenciales y ajo, inocuos para el sembrado y para el hombre, porque la paloma, por ejemplo, diezma a la soja recién nacida. Y en la ciudad hay otros artilugios: redes para evitar que aniden en las macetas, también repelentes y púas de policarbonato que se pegan con silicona en barandas y cornisas", detalló.

Las palomas son una especie protegida en el territorio argentino. En ese sentido, la ley 12.913, que fue sancionada en la década del 40, prohibe su matanza.

Los primeros ejemplares llegaron al país en 1880, durante el gobierno de Julio Argentino Roca, y un tiempo antes de las comunicaciones telegráficas. Eran utilizadas por los ejércitos para transmitir mensajes.

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