El domingo 24 de julio de 2022, al atardecer, una casa ubicada en la zona norte de Rosario se derrumbó por completo. De los tres hombres que la habitaban, uno pudo salir de inmediato, otro falleció y un tercero sobrevivió milagrosamente, después de estar atrapado durante 6 horas bajo kilos y kilos de escombros. Facundo Tarrés, el joven que pudo salir casi ileso del trágico hecho conocido como el "milagro de Alberti" estuvo en La Capital+ en una entrevista con Florencia O'Keeffe, en el programa Más Cerca. "Volví a nacer", dijo el rosarino, cuatro años después de ese día en el que su vida cambió en un instante.
Facundo es profesor de música y también estudió periodismo. Es un muchacho sensible y tranquilo que protagonizó un hecho que parece sacado de una película. Durante la charla contó que aquel día fue "un domingo gris, frío de invierno" que transcurrió con normalidad hasta el atardecer, cuando se disponía a cenar en casa de su novia tras preparar material para sus clases.
"Fue primero un temblor fuerte en el piso, todo sucede en microsegundos, pero me pareció que era algo anormal", recordó Tarrés. Quiso correr hacia la puerta, pero el derrumbe lo alcanzó en un pasillo. "Las lámparas empezaron a caer y un ruido estruendoso y me fui yo para abajo con la casa", expresó. Quedó "sepultado en la oscuridad absoluta" y, acostado boca arriba, con muy poco espacio para moverse, no podía comprender la magnitud de lo sucedido. Tras intentar golpear el techo sin éxito, "empecé a gritar y la primera media hora no me escuchaba nadie", contó Facundo.
El rescate y las "señales" del milagro
Un vecino fue quien finalmente escuchó sus gritos y le transmitió tranquilidad. "Facu, tranquilo, ahí están viniendo los bomberos, los rescatistas, va a salir todo bien", le dijo. Los primeros momentos fueron críticos, con un "mucho olor a gas" que lo llevó a pensar: "Acá explota todo". Sin embargo, le confirmaron que el suministro había sido cortado. El rescate, que duró seis horas, fue "muy artesanal" y "peligroso", ya que cualquier movimiento en falso, "se me caía un bloque en la cabeza", explicó.
Facundo reveló que quedó protegido "entre dos losas y me sostuvo una viga que se la aguantó", lo que muchos describieron como el "milagro de Alberdi". Asimismo, mencionó un hecho que considera una "señal a vida": la aparición de la llave de su auto y una foto con su amigo Santi, fallecido en un accidente tiempo antes. Las llaves y la foto juntos no estaban cerca en la casa, pero fueron encontradas una al lado de la otra, al pie de la barranca. "La foto con Santi fue un mensaje a vida", afirmó. Encontrar rápidamente esas llaves fue crucial para los rescatistas que necesitaban actuar con prudencia pero al mismo tiempo sabían que no había que demorar las acciones. Con las llaves corrieron velozmente el auto que estaba trabando ciertos movimientos, y pudieron avanzar con el rescate.
"Estaba muy consciente, eso después a la larga fue muy positivo", reflexionó Facundo sobre su estado mental bajo los escombros, donde "intenté serenarme y estar tranquilo", consciente del oxígeno escaso y la necesidad de buscar "fuerza por todos lados".
Se enteró de la muerte de Ariel, uno de los dueños, por la radio mientras estaba internado, un golpe "muy fuerte". Respecto a la causa del derrumbe, Facundo señaló que "no fue una explosión" sino que "las columnas que sostenían toda la casa se dieron y se vino toda la estructura abajo". Atribuyó las causas a un posible problema estructural o al movimiento de la barranca, aunque no supo dar una explicación del todo.
Pese al "antes y un después", Facundo intentó "lo más rápido posible volver a la vida cotidiana, a la vida habitual". Hoy vive a tres cuadras del lugar del derrumbe y pasea a su perro por la Plaza Santos Dumont, cercana al sitio.
La experiencia le dejó un claro aprendizaje: "Hay cosas que no tienen solución", reflexionó en torno a lo que le pasó en su momento a su amigo y a la muerte de Ariel, quien vivía en la casa. Después de sobrevivir a semejante experiencia "ya no preocupo tanto por cosas que pueden resolverse", dijo.
Facundo agradece a los rescatistas y a sus afectos, pero también "a esa fuerza que hizo que la cosa no sea para peor". Ahora, continúa "disfrutando de la vida", y mirando seguido ese cielo que vio apenas lo sacaron de los escombros y que es un recordatorio constante de su renacer.