La muerte de Juan Carlos Saravia, fallecido ayer a sus 89 años, deja a la música argentino huérfana del último representante de Los Chalchaleros, legendario conjunto folclórico que marcó una época en la cultura popular del país.

La muerte de Juan Carlos Saravia, fallecido ayer a sus 89 años, deja a la música argentino huérfana del último representante de Los Chalchaleros, legendario conjunto folclórico que marcó una época en la cultura popular del país.
El guitarrista y cantante nacido el 14 de mayo de 1930 en Salta, lideró la popular formación folclórica desde 1948 y por más de medio siglo de actividad sosteniéndola como agrupación insignia de la música nativa y un faro para que la producción estética salteña se incorporara al mapa sonoro argentino.
En reconocimiento a ese aporte, el gobierno salteño publicó un decreto gubernamental instaurando 48 horas de duelo "acompañando a la familia del folclorista y al pueblo que lamenta su partida".
Saravia, quien en el período 2016-2020 ocupó el cargo de tesorero en la Asociación Argentina de Intérpretes, falleció a causa del deterioro de su estado de salud.
Hijo de Félix y Leila Ruiz de los Llanos, Juan Carlos fue el menor de cinco hermanos y formó Los Chalchaleros junto a Aldo Saravia, Víctor Zambrano y Carlos Franco Sosa, un conjunto que con cambios en su formación —entre ellos la decisiva incorporación del rionegrino Ernesto Cabeza— permaneció vigente desde entonces, realizando giras por todo el mundo.
Otros integrantes de la agrupación fueron los fallecidos José Antonio Saravia Toledo y Ricardo Dávalos y también Polo Román, Francisco Figueroa y Facundo Saravia, hijo de Juan Carlos.
En la madrugada Facundo escribió en su cuenta de Twitter acerca de su padre: "Un hombre sencillamente maravilloso, que nunca se animó a ser un gran artista, para no olvidarse de seguir siendo gente".
Los Chalchaleros registraron alrededor de 750 canciones, entre las que destacan "Zamba de mi esperanza", "Mama Vieja", "El arriero", "Yo vendo unos ojos negros", "La López Pereyra", "La Nochera", "Zamba del Chalchalero" y "Zamba del grillo", de Atahualpa Yupanqui.
Durante 1998 Los Chalchaleros festejaron medio siglo de actividad con la realización de una gira nacional e internacional que al pasar por todos los lugares que celebraron su obra, se extendió hasta 2002 y tuvo su cierre el 16 de junio en Salta, misma fecha y misma ciudad, pero 54 años después.
En ese camino, Saravia mereció diversos premios como el Primer Premio al Canto Nativo de América, otorgado en la ciudad de Los Ángeles (1965); el Nipper de Oro, premio especial que por primera vez se otorgó a un artista no estadounidense (1978); el Premio Sagitario D'Oro otorgado por la Academia Internacional del Arte en Italia (1979); y la a Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento (2017), entre más.
Al recibir una mención en el Senado, Saravia expresó: "Es un milagro que nos da Dios el recibir el cariño de gente a la que no conocemos". "La vida está tan cargada de tristezas y de malos momentos y sin embargo Dios nos permite que nos olvidemos de todo", afirmó hacia el cierre del tributo donde —sentado en su silla y bastón en mano— compartió con su hijo Facundo algunos clásicos como "Zamba del grillo" y "Zamba de mi esperanza".
Las repercusiones por la muerte de Saravia alcanzaron al compositor y armonicista Franco Luciani ("Buen viaje maestro Juan Carlos Saravia!! Chalchalero Eterno!!") al vocalista Luciano Pereyra ("gracias por la Patria de tu voz") y al Ministerio de Cultura de la Nación.
La cantante Soledad Pastorutti indicó: "tu canto Chalchalero sonará para siempre en nuestros corazones. Gracias por tus consejos, tus valores y tu arte...Juan Carlos Saravia".
Y la compositora y cantante correntina Teresa Parodi consideró que el músico salteño "deja una larga huella honda en la historia de la música argentina. De timbre único e inconfundible creó un estilo dentro del canto popular que jamás encontrará olvido".
El Chango Spasiuk definió al músico como "un hombre inmensamente generoso, bueno y transparente, más allá de su camino como artista y cantor". "Gracias a él y a ellos pude dar inicio a una exposición dentro del circuito de folclore por Los Chalchaleros que son una institución, son Los Rolling Stones y Los Beatles juntos", sostuvo el autor y acordeonista que de su mano debutó hace 31 años en Jesús María y Cosquín.
Los restos de Saravia fueron velados en el barrio porteño de Núñez.




Por Carina Bazzoni