La comunidad judía iniciará mañana, con la aparición de la primera estrella, los festejos por el año nuevo 5771 o Rosh Hashaná, celebración cargada de simbolismos y tradición que continuará por diez días hasta el Yom Kippur o Día del Perdón.

La comunidad judía iniciará mañana, con la aparición de la primera estrella, los festejos por el año nuevo 5771 o Rosh Hashaná, celebración cargada de simbolismos y tradición que continuará por diez días hasta el Yom Kippur o Día del Perdón.
El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, envió sus “mejores deseos” a la comunidad judía argentina con motivo de las fiestas religiosas. “Ante la cercanía de las Altas Fiestas hago llegar a la comunidad israelita mi cercanía y mejores deseos”, manifestó el purpurado en un mensaje. “Me uno en oración a mis hermanos mayores y, por favor, les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga”, expresó Bergoglio.
La festividad se iniciará en el atardecer de este miércoles con el sonido del shofar, un cuerno que desde la sinagoga llama a los judíos a la meditación, al examen de conciencia y al arrepentimiento.
Es el primero de los días de oración, penitencia y caridad que terminan con el Día del Perdón.
Para adherir a esta celebración milenaria, la presidente Cristina Fernández recibió hoy a representantes de la comunidad judía encabezados por el titular de la Daia, Aldo Donzis, quien fue acompañado por el canciller argentino Héctor Timerman y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri. También asistieron Fabián Galante (secretario general de la Daia), los rabinos Daniel Goldman y Tzvi Grumblatt, la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisimblit, y Sara Rus, sobreviviente de la Shoá (Holocausto) y Madre de Plaza de Mayo.
Si bien en un primer momento el comienzo del año hebreo coincidía con el mes Nisán (por marzo-abril), en coincidencia con la salida de Egipto, luego la tradición lo estableció en el Tishrei (por septiembre-octubre), por considerar que es el mes en que Dios creó el mundo y al primer hombre: Adán.
Tras el encendido de las velas de la víspera y el recitado de las bendiciones, se coloca en la mesa una fruta nueva de estación (preferentemente manzana). Es costumbre además comer alimentos que simbolizan dulzura, bendiciones y abundancia.
En la primera noche se moja la jalá (pan trenzado) en miel, para luego comerla junto con un trozo de manzana también embebido en miel. Otras costumbres incluyen comer la cabeza de un pescado, granadas y zanahorias. También se acostumbra ir a una fuente de agua natural, río o mar y recitar el texto del Tashlíj. Según la tradición judaica, el agua simboliza la bondad de Hashem (Dios), los peces representan los ojos del Creador, que siempre se encuentran abiertos velando por sus criaturas. Esta costumbre tiene como objetivo despertar la Misericordia Divina y simboliza el deshacerse de los pecados.


