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La carta de una chica a la que no dejaron entrar a un boliche por estar en silla de ruedas

Se llama Rosario tiene 18 años y se encontraba haciendo la cola junto a sus amigos cuando el encargado del lugar le avisó que no podía ingresar porque "estorbaría a la gente". 

Jueves 17 de Septiembre de 2015

Rosario, una joven discapacitada de 18 años, fue a bailar con sus amigas el pasado 29 de agosto al boliche Cayo Makenssy en Córdoba sin imaginar que sería discriminada frente a todos los demás jóvenes que hacían la cola para entrar a bailar. El encargado del lugar le negó el acceso porque la silla de ruedas "estorbaría a la gente".

Las amigas de Rosario no podían creer lo que estaban escuchando y razonablemente se retiraron del lugar. Días después de la vergonzosa actuación de aquella noche, Rosario le escribió una carta al encargado que tituló: "La silla de ruedas soy yo". La misma fue publicada en Facebook por Valentina Masjoan, la mamá de la joven, quien contó que tras la difusión del texto en las redes sociales, el encargado de la disco se contactó con ella para negar todo.
 
"Hola Lucas, soy Rosario, 'la chica en silla de ruedas' que no dejaste pasar a tu boliche. La verdad no sé qué crees que pasó esa noche y tampoco entiendo mucho tu postura sobre el tema. Yo por mi lado no planeo generar una disputa con esto ni mucho menos, porque si así lo quisiera te hubiera denunciado, hubiera ido a los medios o simplemente hubiera publicado en todos lados que 'Cayo Makenssy no dejó pasar a una chica en silla de ruedas'. Y no lo hice. Ni tampoco dejé que nadie lo hiciera (aunque muuuuuchísimas personas quisieron hacerlo). Lucía publicó eso por su propia bronca y ni siquiera puso mi nombre", empieza la carta.
 
Rosario no pretendía que su caso trascendiera en los medios y fue su amiga quien –enojada e indignada ante la humillación por la que hicieron pasar a Rosario- decidió compartir la carta en las redes sociales. "Nunca en mi vida sufrí discriminación. Nunca me impidieron pasar a algún lugar (y no te hablo de los mismos boliches. Fui a muchísimos lugares)", cuenta la joven. "Nunca me dijeron que no iba a entrar. Esa noche me dejaron esperando en la puerta diciéndome ´Ya va, ya va´, ignorándome. Y mis amigas no fueron con la excusa 'dejanos pasar, tenemos una chica en silla de ruedas'. Mis amigas fueron a avisar que yo estaba ahí, para que puedan abrir la otra puerta, ya que la entrada principal no es accesible para todo el mundo", se quejó.
 
"Cuando yo escuché que vos le decías a una de mis amigas que yo no iba a pasar porque 'la silla de ruedas estorbaba a la gente', 'ocupaba mucho espacio' y 'las personas se me caían encima', no perdí ni dos segundos y me fui. Yo no iba a rogar a nadie que me dejaran entrar. Porque en serio yo nunca pensé que el problema de 'una silla de ruedas' le podía molestar a alguien más que a mí misma", explicó en la carta.
 
"Paso a contarte que no me importa si la silla de ruedas ocupa espacio o no. La silla de ruedas soy yo. Por más que quiera no me la puedo sacar. Y lo máximo que puede ocupar es el espacio de dos personas. Y creéme que dejaste entrar a mucho más de dos personas una vez que me fui. Yo estaba en el hostel de enfrente y veía cómo la gente entraba", se lamentó.
 
Y concluyó: "La verdad que no puedo creer esta situación. Me parece sucia y desagradable. Por mi parte a mí no me influyó en lo más mínimo, me pareció patético y un problema tuyo, nada más. Pero la verdad que hay muchas personas que se podrían sentir MUY mal si les pasa esta situación, eso no está para nada bueno. Espero que puedas replantearte esta situación y darte cuenta que no todos los 'discapacitados' funcionan con la lástima y la pena de los demás. Y no todos los 'discapacitados' son solo discapacitados. Soy una persona, y el mínimo acto que podrías haber hecho es acercarte a mí (ya que no podía ni llegar a vos) y decirme 'obvio que podes pasar, pero hace la fila' y no dejarme esperando como si no fuera absolutamente nada".
 
Finalmente, Rosario decidió comunicarle esto al Inadi, pero sin formalizar una denuncia. El encargado del boliche se disculpó con ella, pero le dijo que no fue la silla de ruedas el motivo por el que no pudo pasar, sin dar más explicaciones.

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