Humor y psicología: ¿Existe el chiste más gracioso del mundo?
Hay chistes que causan mucha gracia, otros que sólo hacen sonreír y algunos que nadie encuentra
graciosos. Incluso el mismo chiste puede causar todas estas reacciones. El mundo del humor está
lleno de elementos psicológicos, sociológicos, nacionales y de género. El investigador británico
Richard Wiseman intentó encontrar en una encuesta por Internet el chiste más gracioso del mundo.
Pero ¿éste existe realmente?
9 de junio 2008 · 10:52hs
Hay chistes que causan mucha gracia, otros que sólo hacen sonreír y algunos que nadie encuentra
graciosos. Incluso el mismo chiste puede causar todas estas reacciones. El mundo del humor está
lleno de elementos psicológicos, sociológicos, nacionales y de género. El investigador británico
Richard Wiseman intentó encontrar en una encuesta por Internet el chiste más gracioso del mundo.
Pero ¿éste existe realmente?
Wiseman, profesor de psicología en la Universidad de Herfordshire, cerca de Londres, resume sus
investigaciones en su libro “Rarología” (Temas de Hoy), que fue publicado hace poco en
español. Uno de los capítulos lo consagra a la búsqueda de la broma más hilarante, y allí escribe:
“En mi opinión hemos encontrado en muchos sentidos el chiste con menos contenido, aquel por
el que todos sonríen, pero que sólo hace reír a carcajadas a muy pocos. Pero como suele ocurrir en
la investigación, aquí el camino era más importante que el objetivo”.
Porque la búsqueda se tradujo en una colección de 40.000 chistes que fueron analizados por más
de 350.000 personas en 70 países. El más celebrado, con un 55 por ciento de apoyo, fue: “Dos
cazadores van por el bosque y uno de ellos de pronto se desploma y parece que ya no respira. El
otro llama por teléfono al número de emergencias y pregunta: -Mi amigo está muerto, ¿qué debo
hacer? -Tranquilo, le responde el hombre al otro lado de la línea. Primero tenemos que saber con
seguridad si está muerto. Se produce un silencio. Y luego se escuha un tiro. El cazador vuelve a
tomar el teléfono móvil: -Muy bien, ya está, ¿y ahora?”.
Los malentendidos y equívocos son una categoría especialmente apreciada. Entre ellos se cuenta
uno reunido por el periodista y autor Eike Christian Hirsch. "-Y, señor Meyer, ¿cómo resultó su
juicio?. -Como cabía esperar, ¡la justicia resultó victoriosa! -Oh, lo lamento por
usted”.
Richard Wisemann subraya en su análisis que a menudo los chistes son producto de una reflexión o
que la generan. En la Edad Media los enanos y jorobados eran motivo de diversión. Luego había
bromas sobre las personas con problemas psíquicos. Los sentimientos de superioridad son habituales
en chistes sobre otros países o regiones del propio tomadas a broma porque supuestamente sus
habitantes son menos inteligentes o más tacaños. La burla y la denigración también aparecen a
menudo en las bromas sobre mujeres, que hacen gracia sobre todo a los hombres.
El psicólogo Arnold Hinz, de la Escuela de Pedagogía de Ludwigsburgo, reunió hace algunos años
más de mil chistes sobre hombres y mujeres, de los que más de 500 eran sobre “rubias”.
Un ejemplo: “¿Qué es lo que está pasando cuando dos rubias se tiran bolas de paja?
Intercambian pensamientos”. Pero los hombres no salen mejor parados: “¿Cómo se reconoce
a un hombre que es previsor para el futuro? No se compra una caja de cervezas, sino dos de una
vez”.
Uno de los resultados sociales más interesantes del libro de Wiseman es la capacidad de reírse
de sí mismo. Las personas de las capas más bajas de la sociedad se toman a sí mismas mucho más el
pelo. Otros investigadores también aluden a esta característica como típica del humor judío. La
autora judía Salcia Landmann (1911-2002) solía decir: “Cuando se le cuenta a un judío un
chiste, éste dice 'ya lo conocía'. Y cuenta otro mejor”.