La historia de la humanidad se remonta a otro millón de años conforme los científicos estudian más a “Ardi”, un humanoide que vivió hace 4,4 millones de años en la región de la actual Etiopía, y que confirma que el hombre no desciende del mono sino que, cada una de las dos especies, evolucionó a partir de un antepasado común.
Los restos “Ardi” corresponden al esqueleto de una hembra que medía de 1,20 metro de altura y pesaba 50 kilogramos que vivió en los bosques hace millones de años antes que la famosa “Lucy”, que fue estudiada desde hace mucho como el más antiguo esqueleto de nuestros antepasados humanos.
Este esqueleto más antiguo aún cambia el conocimiento común de la evolución humana, comentó el antropólogo C. Owen Lovejoy, de la Universidad Estatal de Kent.
En vez de humanos que evolucionaron de una antigua criatura parecida al chimpancé, el nuevo hallazgo brinda evidencia de que los chimpancés y los humanos evolucionaron de un antepasado común que existió hace mucho, pero cada uno evolucionó y cambió de manera aislada desde entonces.






























