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En España la industria del sexo genera unos 470 millones de euros por año

Una facturación anual de 470 millones de euros, 180 películas rodadas al año, una veintena de productoras y casi 30 distribuidoras: la industria del sexo se encuentra al alza en España. "Lo que hace 15 años era algo amateur, ahora se ha convertido en algo con proyección internacional", asegura Juli Simón, director del Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona.

Domingo 06 de Julio de 2008

Una facturación anual de 470 millones de euros, 180 películas rodadas al año, una veintena de productoras y casi 30 distribuidoras: la industria del sexo se encuentra al alza en España. "Lo que hace 15 años era algo amateur, ahora se ha convertido en algo con proyección internacional", asegura Juli Simón, director del Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona (Ficeb), que cuando se inauguró hace 15 años era el único del mundo.

Muestras como ésta, que acaba de cambiar su sede de la ciudad catalana a Madrid, una cantera de actores como Nacho Vidal y Lucía Lapiedra y producciones como "24 centímetros" sitúan a España entre las primeras potencias europeas en lo que a cine erótico y pornográfico se refiere, por detrás de Alemania, Francia e Italia.

El país cuenta con una nómina de directores y actores nada desdeñable: 18 cineastas porno y casi 70 actores, entre hombres y mujeres.

Max Cortés, de 37 años, es uno de ellos. Dirige y actúa, de hecho ha participado en más de 3.000 películas de este tipo. La industria "vive un buen momento y tiene mucho futuro", asegura.

Las exportaciones del sexo español suponen 90 millones de euros anuales. De un millar de films XXX que aparecen cada año en el mercado español, entre películas españolas y extranjeras, se venden 700.000 copias anuales. No hay que olvidar, apunta Cortés, que España además es la "entrada del cine porno americano a Europa".

Pero aunque las cifras son buenas, el sector busca una renovación. Coincidiendo con un cambio en las tendencias que se dirigen a aprovechar los avances tecnológicos, Barcelona, hasta hace poco el centro del porno en España, ha ido cediendo terreno a Madrid, donde comienza a agruparse un mayor número de esta empresas.

La capital asume protagonismo y, del 26 al 28 de junio, acaba de ser escenario del ya mítico Ficeb, que ha trasladado su sede desde la ciudad catalana.

Para disfrute de los seguidores del porno en España, en las afueras de Madrid no sólo se ha visto lo mejor del cine XXX del país, sino todo el escaparate que lo rodea: shows de sexo en vivo con la participación del público, rodajes en directo que sonrojarían a muchos, muestras de todo tipo de artilugios sexuales, y estrellas internacionales como el italiano Rocco Siffredi, mítico por la resistencia y el tamaño de su principal instrumento de trabajo.

En Madrid, el sector se está abriendo a las oportunidades que representan las nuevas tecnologías: formatos digitales, teléfonos de tercera generación, webcams, sistemas de videollamada que funcionan como "pay per view". Y es que, como en el caso del resto del sector cinematográfico, la industria del cine XXX se queja también de las descargas en Internet y busca nuevas vías.

Una ventana para la mujer. El creciente interés de la mujer por unos contenidos tradicionalmente dirigidos a hombres es otro de los factores de cambio en la industria, en donde ya hay directoras que se dedican a realizar films dedicados al público femenino. "Esto ya no es sólo para hombres", corrobora Cortés. Las mujeres son más exigentes y están cambiando el mercado, dice.

Frente al número reducido de mujeres que acudieron a la primera edición del festival, a comienzos de los años 90, ahora son en torno al 30 por ciento de los visitantes de este evento y parecen ser más proclives a la utilización de formatos basados en las nuevas tecnologías.

Cortés contempla "un futuro en el que la mujer será la gran protagonista, porque está revolucionando este mercado, y para ello miramos al formato digital, los teléfonos de tercera generación, las televisiones y las webcam.

"Tuppersex"

Rosa Sánchez, organizadora de reuniones "tuppersex", ofrece a las mujeres artilugios de todo tipo, como masajeadores, polvos de miel y aceites afrodisíacos. "A las mujeres nos han privado de muchas cosas. El sexo estaba prohibido para nosotras, cuando es algo liberador", dice. Ahora las cosas han cambiado y las mujeres también consumen porno, asegura Rosa.

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