El sentido del humor no sólo nos alegra la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que a largo plazo termina modificando nuestro cerebro de forma positiva, además de convertirse en un eficaz recurso para fortalecer el corazón y protegernos de algunas enfermedades.
Según López Moratalla, al escuchar un chiste, el cerebro procesa el lenguaje y, cuando la historia toma un giro absurdo, la “central de errores”, situada entre los dos hemisferios, detecta la equivocación y sincroniza lo lógico y lo ilógico de la narración”.
Al detectar el error, el cerebro obtiene una “recompensa” a través de la liberación de dopamina, una hormona que genera una sensación de regocijo que se termina somatizando en una carcajada que, a su vez, fortalece el corazón y genera respuestas somáticas (corporales) saludables.
Según López Moratalla, el mecanismo cerebral del humor es muy complejo e innato en el ser humano y “se expresa de igual forma en todas las culturas, en todas las edades. La risa significa alegría y felicidad universalmente”.
No obstante existen algunas diferencias entre el sentido del humor de hombres y mujeres, ya que la parte cognitiva del mismo es igual, pero no la parte emocional, según indica esta experta.
“A los varones, algo que sea absurdo les hace soltar la carcajada, mientras que a las mujeres no les suele hacer gracia y necesitan que, además de absurdo, sea divertido”, ha señalado la científica.
También hay algunas diferencias entre los adolescentes y los adultos, ya que los primeros “tienen muy poco sentido del humor”, porque captar lo ilógico y lo absurdo “requiere un trabajo de parte del lóbulo frontal que, justamente, madura muy tarde”.
Beneficios de las carcajadas
“La risa es convivencia” porque “las personas que nos hacen reír nos hacen felices, no tanto porque nos hacen pasar un buen rato, sino porque cuando nos reímos, aunque las cosas estén muy negras, todo se relativiza un poco y eso fortalece mucho el cuerpo también”, ha destacado la catedrática.
“La risa y el buen humor son biológicamente útiles”, según un informe de la UNAV que recoge las investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como estudios coordinados por López Moratalla, junto con Carlos Bernar y Enrique Sueiro, especialistas en Comunicación Audiovisual y Biomédica, respectivamente.
“Las personas que contrarrestan el estrés con el humor tienen un sistema inmunitario sano; padecen un 40 por ciento menos de infartos de miocardio o apoplejías, sufren menos dolores en los tratamientos dentales y viven cuatro años y medio más”, explican los expertos.
Una sonrisa sienta bien
El sistema inmunológico también mejora con las sonrisas, las cuales asimismo pueden ayudar a frenar las enfermedades cardíacas, según este estudio recogido por la revista electrónica de ciencia Tendencias 21.
Para los expertos de la citada universidad californiana, este efecto saludable se debe a que sonreír estimula la producción de las beta-endorfinas, unas sustancias que actúan como neurotransmisores cerebrales y son consideradas como la morfina natural del organismo, dado su efecto analgésico sobre las respuestas del sistema nervioso al dolor, además de ayudar a regular el sistema inmunológico.
Al comentar el estudio de centro universitario la Sociedad Fisiológica Americana (APS) ha señalado que no hay duda de que sonreír sienta bien, pero incluso también resulta beneficiosa la sensación previa a la sonrisa alegre, por ejemplo cuando nos disponemos a ver una película que nos gusta.
“Ambas sensaciones positivas generan efectos sorprendentes en el sistema neuroendocrino”, según la APS.
Según el trabajo, con sólo anunciarles que verían un vídeo de humor, en la sangre de los participantes aumentaba en un 27 por ciento la cantidad de beta-endorfinas y en un 87 por ciento otras hormonas relacionadas con el crecimiento, comparado con otros integrantes del grupo a los que no se les anunciaba nada.