El ingeniero coordinador del equipo de rescatistas, Miguel Fortt, descartó ayer que haya peligro de derrumbe durante el proceso de rescate de los 33 mineros atrapados hace 28 días en la mina de San José, a 801 kilómetros al norte de Santiago de Chile, y explicó que "van a salir en una campana debidamente diseñada para una extracción vertical segura".
Fortt, que participa del diseño de esta campana junto a la Armada de Chile y la estatal empresa del cobre chileno Codelco, explicó que "la máquina Stratta 950 ya perforó 20 metros hacia el refugio de los mineros". También explicó que "el equipo se encuentra en la fase de pruebas para evaluar el tiempo que demora cada extracción con la campana terminada".
"La relevancia de esta etapa del proceso de diseño —explicó el ingeniero que participó en 16 rescates de este tipo en varios países del mundo, entre ellos Australia y Ecuador— es que determinará cuántos dispositivos serán necesarios, cuánto nos demoraremos y en qué condiciones se deberá realizar la extracción".
"El bajo riesgo de la operación —advirtió aludiendo a posibles derrumbes e inundaciones— se vincula a que toda tarea de perforación genera volúmenes de material que en este caso está debidamente calculado, y que los mineros irán retirando en coordinación y por instrucción de la gente de la superficie".
"En el caso de la máquina Stratta 950, ellos se replegarán hacia otro lugar y ese material que cae (un barro muy licuado) va pendiente abajo y se acondicionan abajo de la lámina", explicó.
Una vez que el ducto esté en función operativa (cuando esté completa la chimenea para hacer la extracción vertical) van a bajar los rescatistas más experimentados con las fichas médicas y ellos definirán quiénes accederán primero a la campana para iniciar el trayecto que —calculan— demorará entre 40 y 45 minutos, hasta la superficie. "Las campanas deben permitir la protección de la caída de cualquier partícula, además de proveer iluminación, comunicación y oxígeno de modo que el extenso trayecto de la subida sea lo más seguro y tranquilizador posible", advirtió.
El rescate se hará en unas campanas o canastillos de mineros. En ellos serán montados en un recorrido de entre dos y tres horas desde las profundidades hasta la superficie por un espacio de no más de 66 centímetros.
"También ya está lista —explicó el ingeniero— la plataforma para la instalación de la otra perforadora T-130 que hará otro ducto de extracción", agregó.
"Nunca en un rescate se debe operar sobre una sola alternativa. Estas deben ser dos o más", concluyó.
Detienen la tarea. En tanto, el encargado de la operación de rescate, André Sougarret, informó ayer a la tarde que la máquina Raise Borer Strata 950, que comanda la faena de perforación definitiva, debió ser paralizada por un par de horas, según publicó la edición digital del diario La Tercera, de Santiago de Chile.
De acuerdo a Sougarret, "se produjo un desperfecto en los primeros 20 metros de perforación, por lo que se está evaluando colocar cemento en ese lugar". "Desde aquí a los 100 metros esperamos ver alguna falla, que vamos a ir trabajando en la medida que vayamos conociendo más detalles", dijo.
En tanto, no descartan el proceso de encamisado. A última hora de ayer realizaban una medición de la perforación, para estudiar las medidas a tomar. Y anoche se aprestaban a reanudar la operación. l (Télam, AP y DPA)