La Cámara de Casación Federal confirmó hoy el fallo que procesaba a 27 directivos y funcionarios por la tragedia de Austral, en el que murieron 74 personas cuando un avión cayó en la localidad uruguaya de Fray Bentos. La causa, que prescribía este año, fue elevada a juicio el pasado viernes a pedido del fiscal, Eduardo Taiano.
La Justicia rechazó todos los recursos interpuesto de las defensas y confirmó la sentencia del 14 de marzo de 2008 de la Sala I de la Cámara Federal, que avalaba a su vez el fallo de 2006 del por entonces juez federal Jorge Ballestero.
En aquella oportunidad, el magistrado dispuso el procesamiento del directorio de la época de la empresa Austral, de funcionarios de las áreas técnicas, de instructores de vuelo, y también de funcionarios militares de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad (DNA), la Comisión Asesora de Licencias de Funciones Aeronáuticas Civiles (Calfac) y el Comando de Regiones Aéreas.
Con distintos grados de participación, Ballestero había aplicado a todos la figura de "estrago doloso seguido de muerte".
Además ordenó al juzgado de primera instancia, ahora a cargo de Marcelo Martinez Di Giorgi, que procese a Miguel Ernesto Gaitán y que investigue a Alberto Arce y a Carlos Díaz, tres funcionarios de la Fuerza Aérea que habían sido sobreseídos.
En tanto, según informó el abogado querellante Norberto Caputo, en una nueva causa, se pidió las indagatorias de otras 23 personas presuntamente involucradas en la causa.
El 10 de octubre de 1997, el DC9-32 de Austral cayó en Fray Bentos, Uruguay, a mitad de viaje entre Posadas y Aeroparque, causando la muerte instantánea de sus 74 ocupantes.
Las investigaciones arrojaron que el avión se había topado en vuelo con una tormenta. Al cruzarla, los pilotos habían comenzado a experimentar en su instrumental la pérdida de velocidad pero no era una pérdida real ya que por las bajas temperaturas, se habían obstruido los llamados tubos pitot, que traducen la velocidad al de panel de control de los pilotos.
Los pilotos tomaron, entonces, la errónea decisión de aumentar la potencia de los motores y, en una última y desesperada acción, desplegaron los slats , partes móviles del ala que proveen sustentabilidad. El ala se deshizo y el avión cayó en picada durante más de 20 segundos, a más de 1000 km/h, hasta encontrar su destino funesto en el suelo de una estancia uruguaya.