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Con una sencilla pregunta se puede saber si se tiene o no un buen rendimiento en la cama

La sexología relativizó la importancia del número de orgasmos o la variedad de posiciones que se puedan ensayar en la intimidad, y destacó el valor de las fantasías.

Lunes 09 de Noviembre de 2015

Mejorar la actividad sexual está siempre entre los deseos de las personas, aunque muchas veces no se hable de eso. Un estudio determinó que hay que hacerse algunas preguntas al respecto para determinar si los encuentros íntimos son buenos o no.
 
El interrogantes es el siguiente: ¿Tiene curiosidad y confianza para hablar de sexo con su pareja entre las sábanas? Si la respuesta es afirmativa, quiere decir que es un buen amante.
 
Eso permitirá desarrollar las fantasías, conocerse y descubrir sensaciones placenteras, animarse a más. Pero ¿y el orgasmo? ¿y las 50 posturas raras que hay que conocer? ¿y los gritos del cónyuge o amante efímero? Explicamos por qué no son tan importantes, pero antes, aclaremos un concepto. ¿Por qué en la cama? “Esto ya es una idea reduccionista”, nos dice
 
Pedro Lucas Busto, psicólogo y sexólogo de la Sociedad Española de Intervención en Sexología dice que "lo correcto es hablar del 'buen amante". 
 
"No hay señales o competencias universales que nos garanticen que somos buenos amantes, porque cada cuerpo y forma de entender el placer es diferente", continúa Lucas. "Hay una cosa común: el sexo hecho con autenticidad. Forzar nuestros movimientos como hemos visto en la peli porno o hemos leído en Internet puede alejarnos de lo que realmente nos gusta y nos pide el cuerpo. El buen amante es el que disfruta con lo que está haciendo".
 
Humedad genital, enrojecimiento u oscurecimiento de la piel, respiración más rápida. Todo esto nos puede dar una idea de que lo estamos haciendo bien, pero no le ocurre a todo el mundo, y su ausencia no significa que seamos pésimos amantes. “Los prejuicios, las enseñanzas y la educación recibida (o la falta de ella) en cuanto a sexo se refiere influyen mucho en el comportamiento y desempeño de la persona frente a las relaciones sexuales. Muchas veces se intenta no demostrar que uno está disfrutando del sexo y se trata de minimizar esas sensaciones de excitación. Y en otros casos, se tiende a fingir placer con el fin de dejar más tranquila a la pareja”, comenta Fernando Salas, cirujano experto en andrología y sexualidad masculina y director médico de Mensolutions.
 
“Ser bueno en la cama es cosa de dos. Nadie es bueno ni malo: hay un acto sexual pleno. Por supuesto hay personas que tienen más capacidad para disfrutar y dar placer, y suelen ser aquellas que no temen a su cuerpo. No hay fórmulas mágicas ni afrodisíacos. Cuanto más finjas tus sentimientos, más dificultades tendrás para ser bueno. Para dar placer lo primero es saber recibirlo. Es cuestión de autenticidad y espontaneidad", agrega Lucas.
 
Para llegar al orgasmo a veces se requerirá de la autoestimulación. "Pero esto no necesariamente quiere decir que seamos malos en la cama, sino que podemos tener un mal día, simplemente. Si se repite una y otra vez, debemos buscar la ayuda de un especialista”, opina Salas.
 
"En sociedades orientales en las que se practica el sexo tántrico, se estimulan las zonas erógenas de la pareja de manera suave, luego intensa, variando el ritmo de excitación una y otra vez, incluso durante más de una hora, sin necesariamente llegar al clímax. Es más: que uno de los dos llegue al orgasmo no garantiza la generosidad del otro", agregó Salas.
 
Lucas lo explica: "Quienes conocen bien su cuerpo saben llegar al orgasmo independientemente de lo bien o lo mal que lo haga el par, y otras personas tienen más dificultades. En nuestro imaginario sexual llevamos escrito que para tener un buen sexo tiene que haber penetración y orgasmo. Y no siempre es así".
 
Según los expertos, las personas preocupadas por si su pareja está satisfecha suelen tener dudas del tipo "¿Soy lo suficientemente deseable y atractivo?", "¿Estoy haciendo lo correcto?". "Querer impresionar a nuestra pareja y que se nos compare con una leyenda del sexo puede provocar el resultado contrario", advierte el doctor Salas. Pedro Lucas, por su parte, cree que la sexualidad es fundamentalmente autodidacta. "La inteligencia sexual se adquiere con la práctica, el conocimiento del cuerpo, la comunicación íntima, la autoexploración, la curiosidad por uno y los otros. Si nos liberamos de la represión y permitimos nuestra expresión más genuina y auténtica ante nuestros deseos y fantasías podemos valorarnos y entender el respeto a los deseos del amante".
 

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