La cantante de origen costarricense Chavela Vargas negó hoy estar secuestrada en la casa donde reside en México como afirmó una sobrina y dijo que lo que pretenden sus familiares es sacarle dinero.

La cantante de origen costarricense Chavela Vargas negó hoy estar secuestrada en la casa donde reside en México como afirmó una sobrina y dijo que lo que pretenden sus familiares es sacarle dinero.
“Yo no entiendo, cada momento me deslumbra más la noticia, me dan ganas de acostarme para no oír tanta cosa, pero a mí no me interesa para nada”, dijo Vargas, de 91 años, a la agencia estatal mexicana Notimex.
La intérprete de “Macorina” señaló que desde hace años no se ve con su sobrina Yisela Avila y tampoco tiene relación con su hermana Ofelia. Además, señaló que cualquier médico puede comprobar que no es cierto que esté mal de salud.
“Ellas tienen su vida, pero quieren que las mantenga y no tengo por qué hacerlo, porque se apropiaron de la casa y todo lo que dejó mi madre, pero pues ni modo, lo que quiero es que no me molesten y ahora lo están haciendo”, agregó.
“Es como si a mí se me ocurriera decir que mi hermana y mi sobrina están locas, ¿como puedo asegurar eso? Yo lo único que quiero saber es, ¿por qué lo están haciendo”.
La sobrina de Chavela Vargas afirmó en declaraciones que publicó hoy un diario costarricense que su tía vive “secuestrada” y enferma en una posada cerca de la ciudad mexicana de Cuernavaca y que es víctima de “explotación” laboral.
“No sabemos nada de Chavela. La tienen retenida contra su voluntad en ese lugar”, aseguró Avila al “Diario Extra”.
La sobrina de la cantante dijo haber viajado a México a buscar a su tía y aseguró que la dueña del establecimiento donde reside la cantante le impidió ingresar y prácticamente la expulsó.
También el abogado de Avila, Juan Carlos Gutiérrez, afirmó haber viajado a Mexico a constatar la situación de la artista y aseguró que planea elevar una denuncia en ese país. “Estamos preocupados por su salud y su integridad”, señaló.
Vargas vive en una casa en Tepoztlán, donde el año pasado recibió a decenas de periodistas en una conferencia de prensa organizada por el gobierno de Ciudad de México, previo a un concierto que dio, en silla de ruedas, con la cantante folclórica argentina La Negra Chagra. “Me siento como un coche nuevo”, dijo en esa oportunidad.
La cantante costarricense nacionalizada mexicana, cuyo nombre es Isabel Vargas Lizano, en varias ocasiones ha manifestado que tuvo una infancia infeliz y que siente poco afecto por su familia.
“A mis abuelos no los conocí y a mis padres más de lo que hubiese querido”, relató más de una vez. Después del divorcio de sus padres la mandaron a vivir a una finca con sus tíos, de quienes dijo: “Que Dios los tenga en el infierno”.
“Mis tíos, Ascensión, Tomás y Juan, y la docena larga de primos que vivían allí sentían por mí la misma indiferencia que yo sentía por ellos. Ni los conocía ni me importaba conocerlos”, afirmó Vargas. (DPA)

