En Uruguay la población sigue el avance día a día de una obra vital: un acueducto que llevará agua desde el río San José al Santa Lucía. Este segundo río es el principal abastecedor de agua de Montevideo y su región metropolitana. Con tres años de sequía, el embalse del río está casi seco y la ciudad está recibiendo agua salobre, tomada en parte del Río de la Plata, que a la altura de Montevideo tiene un alto contenido en sal. Por esto, la obra en curso es fundamental para dar un alivio a la crisis. Debería estar lista a inicios de agosto. El problema de fondo, proveer a Montevideo con un caudal mucho mayor de agua, quedará para el futuro. El río Santa Lucía tiene un caudal medio de 175 metros cúbicos por segundo. Para comparar, el río Paraná registra 17.300 metros cúbicos por segundo.
La empresa estatal de aguas OSE y un grupo de constructoras avanzan con la instalación de una tubería de 13,5 kilómetros para abastecer desde el río San José el embalse de Paso Severino y la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, sobre el río Santa Lucía, informa el diario El País en un detallado reporte de su edición dominical.
A una hora de Montevideo, OSE y un grupo de seis empresas constructoras llevan adelante la obra, una de las más importantes realizadas en la última una década en la zona metropolitana: el trasvase de agua del río San José al Santa Lucía mediante un acueducto. Los técnicos y obreros trabajan contrarreloj para conectar los 13,5 kilómetros de caños con el fin de sumar hasta 200.000 metros cúbicos de agua “bruta” a la represa Paso Severino y a la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, que abastece al área metropolitana.
En Montevideo, con el agua salobre que provee OSE, ya no se puede “ni tomar mate”. La gente se baña, pero se queja de los efectos de la sal en el cabello y la piel. Desde hace muchas semanas, los montevideanos se hidratan con agua mineral que compran en grandes bidones. Los médicos alertan a hipertensos y embarazadas sobre el peligro del agua de red.
Las menguadas reservas de la represa de Paso Severino, sobre el río Santa Lucía, la principal fuente de agua dulce de la región metropolitana, derivaron en que el gobierno resolviera poner US$ 35 millones para hacer el acueducto desde el río San José y obtener un caudal diario de agua dulce equivalente al 40% de la demanda para una región donde se concentra el 60% de la población uruguaya.
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El río Santa Lucía en tiempos de caudal pleno. La actual sequía, que ya dura tres años, lo dejó en mínimos históricos.
En la zona de la obra, en la ruta 45 a la altura de Paso Valdez, se trabaja arduamente. Las máquinas excavadoras no paran de moverse mientras operarios se encargan de retirar caños de fundición de color azul, que están sobre un camión con matrícula brasileña. Fabricados por la firma Saint-Gobain, de Río de Janeiro, cada uno mide siete metros de largo, tiene un metro y veinte de alto y pesa tres toneladas. Pese a que OSE prevé usar menos, compró 20 kilómetros por unos US $14 millones, que incluyen el flete hasta la obra.
Saint-Gobain se comprometió a entregar 3.800 metros de caño por semana, señala César Fernández, gerente de obras de OSE. Es decir que se esperan 500 metros al día.
El ducto se hace con caños metálicos brasileños y plásticos argentinos. Tiene 13,5 km de trazado El ducto se hace con caños metálicos brasileños y plásticos argentinos. Tiene 13,5 km de trazado
El proyecto del acueducto es de la Cámara de la Construcción y fue aprobado por OSE. La obra civil tiene un costo de US $10.200.000.
El gerente Fernández dice que el compromiso de la Cámara es hacer la obra en “un mes” desde la llegada de los caños, que comenzaron a arribar el miércoles 5 de julio. El flujo de entrega es determinante. “Los caños se están fabricando y en la medida que estén y pasen los controles de calidad, se embarcan y vienen para acá”, agrega el gerente. En la obra trabajan 70 obreros. El trabajo consiste en la excavación y la colocación del caño a tres metros de profundidad. La unión entre caños se hace mediante un aro de goma flexible.
Se prevé para el tramo final que conecta con la represa se deben unir los caños metálicos brasileños con otros de polietileno de alta densidad fabricados en Argentina. Estos son de 1.200 milímetros, igual que los caños brasileños. OSE compró seis kilómetros de ellos por US$ 5.131.000. Sobre por qué se decidió incluir dos tipos de cañería, Fernández sostiene que es necesario tener “más de un proveedor” porque si alguno se atrasa con la entrega, y en este caso es imperativo terminar la obra en plazo. Si faltan caños brasileños por algún imprevisto en la planta, se instalarán más ductos argentinos, que miden el doble de largo que los brasileños.
Una vez que los caños estén instalados y el agua comience a fluir de un río al otro, la planta de Aguas Corrientes deberá entregar 8.000 metros cúbicos por hora. Si funciona las 24 horas, como prevé OSE, se llegaría a 192.000 m3 por día. Esto es poco menos de la mitad de la demanda diaria de la zona metropolitana, de unos 500.000 m3.
Para el movimiento de agua se instalarán cinco motobombas sobre el río San José, que ya están disponibles. Estos equipos permitirán tomar el agua del río San José y llevarla hasta el Santa Lucía.
El plan es que el agua del río San José se vaya acumulando aguas arriba de la represa Paso Severino y que la planta de Aguas Corrientes la vaya bombeando para ser distribuida en el área metropolitana.
Si bien el acueducto se hizo como una solución de emergencia servirá como infraestructura permanente ante episodios de escasez en el futuro.
La semana pasada las lluvias trajeron algo de alivio a Uruguay, y en especial a Montevideo. Con las lluvias caídas, el caudal de la represa Paso Severino llegó a 1.134.484 metros cúbicos, lo que representa 17.002 m3 más que el dato anterior, del lunes pasado. También bajaron los niveles de sodio y cloruros. Los de sodio se ubicaron por debajo del límite de 440 miligramos por litro (mg/l) y de cloruros en 720 mg/l. Las lluvias caídas en Uruguay entre el martes por la noche y el jueves a la mañana duplicaron a toda la lluvia caída en junio.
Además del acueducto, la OSE realizó una represa provisoria sobre el río San José, aguas abajo del punto de trasvase que se está construyendo. Este embalse permite frenar la marea que sube desde el Río de la Plata. Y este dique provisorio acumula el agua dulce aguas arriba, dado que desde el Río de la Plata con la marea alta ingresa agua salobre. Esto será de gran utilidad cuando se inicie el bombeo desde el río San José hacia el río Santa Lucía.