Tras las duras críticas hacia el Papa Benedicto XVI por la revocación de la
excomunión a un negador del Holocausto, la canciller alemana Angela Merkel dio ayer un paso para
descomprimir la tensión con el Vaticano y saludó el pedido de rectificación del Vaticano al obispo
tradicionalista Richard Williamson.
"Es un paso importante y bueno", dijo Merkel en una rueda de prensa celebrada en
Berlín. El martes, la jefa de gobierno había exigido del Papa "palabras más claras" sobre la
postura del Vaticano sobre el Holocausto y las declaraciones de Williamson.
El miércoles, el Vaticano exigió a Williamson a que se retracte de sus palabras,
aclarando que sus afirmaciones "son absolutamente inaceptables y rechazadas por el Papa".
Para Merkel, la reacción del Vaticano "demuestra a las claras que la negación
del Holocausto es algo que no puede quedar flotando sin que haya consecuencias".
Sólo sin antisemitismo y sin la negación del Holocausto "se podrá alcanzar una
próspera convivencia entre la comunidad judía y las iglesias cristiana", agregó Merkel, líder de la
Unión Cristianodemócrata de su país.
Con las objeciones hacia la Santa Sede, Merkel había cosechado alabanzas pero
también fuertes críticas, sobre todo de algunos políticos de su propio partido, que consideraron
"inadecuado" el tono y las palabras escogidas por la canciller.
La resistencia interna contra la luterana Merkel vino de parte del sector
católico del partido, liderado por el presidente del Parlamento Norbert Lammert.
El político de la CDU Georg Brunnhuber, tras mantener una conversación personal
con Benedicto XVI, advirtió que en el Vaticano reina "cierto espanto" por el cariz que tomó el
debate en Alemania. Existe la sensación, añadió, que en Alemania "se han reflotado todos los
resentimientos anticatólicos".
El arzobispo católico de Munich, Reinhard Marx, se unió al coro de voces
críticas hacia Merkel. "Querer imputarle al Papa la posibilidad de que haya querido tolerar de
alguna manera el antisemitismo es una monstruosidad", advirtió.
Visita papal a Israel. Por su parte, el museo israelí del Holocausto de Yad
Vashem (en Israel) saludó las declaraciones de Benedicto XVI en las que insta al obispo Williamson
a retractarse de sus declaraciones en las que negaba el Holocausto.
El Vaticano está organizando un viaje de Benedicto XVI a Israel y los
territorios palestinos, en principio para mayo, aunque la visita no ha sido confirmada oficialmente
todavía por ninguna de las partes. Una portavoz del presidente israelí, Shimon Peres, dijo ayer que
es el Vaticano quien debe anunciar oficialmente el viaje. l (Reuters y DPA)