Los actuales sistemas de producción de alimentos están basados en una explotación insostenible de los recursos naturales y son los principales impulsores de la pérdida de biodiversidad y la degradación y destrucción de ecosistemas. Esto exacerba la actual crisis climática y ecológica y pone en riesgo la seguridad alimentaria mundial y el bienestar humano. Según un estudio realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF Brasil con el objetivo de investigar el nivel de conocimiento de los consumidores sobre el impacto de las elecciones de los alimentos en el ambiente, el 60% de los encuestados argentinos manifestó estar de acuerdo con la posibilidad de adoptar nuevos hábitos alimentarios.




























