En los primeros siete meses de 2023, los rosarinos y rosarinas llevaron a las jornadas municipales de recolección de residuos informáticos 5.406 aparatos en desuso, lo que representa 22.384 kg de este material, entre CPU, notebooks, teclados, monitores, mouses, parlantes, impresoras, cables y routers, entre otros.
Se trata de una iniciativa que comenzó en 2011 y que la secretaría de Ambiente y Espacio Público realiza los últimos fines de semana del mes, en horarios y lugares establecidos para tal fin: los viernes en los centros municipales de Distrito, de 8:30 a 12:30, y los sábados en la Dirección de Gestión de Residuos (Montevideo 2852), de 10 a 16.
De enero a julio, cerca de 1000 rosarinos pasaron por estos puntos de recepción. El objetivo es reducir la cantidad de residuos, promoviendo su reutilización, reciclaje y correcta disposición para los elementos que no puedan recuperarse.
El ranking de los elementos más entregados se conforma de la siguiente manera: CPUs: 470; Monitores: 1017; Teclados/mouse: 538; Impresoras: 335; Scanners: 30; Parlantes: 354; Notebooks: 36; Part Inter: 303; Modems: 122; Otros: 642.
Los materiales recolectados mes a mes son entregados a emprendimientos cooperativos que trabajan de manera articulada con el municipio. Allí se desarman y se clasifican para su posterior reutilización, reciclado y reinserción en el mercado.
Cabe aclarar que en estas jornadas no se reciben residuos corporativos, puesto que las empresas deben contratar la recolección y tratamiento de este tipo de residuos especiales a través de un servicio de recolección diferencial.
Organizadas por la Secretaría de Ambiente y Espacio Público, las jornadas de recolección de informáticos se realizan como parte de las acciones que el Municipio implementa en el marco del Plan Local de Acción Climática Rosario 2030.
El Plan Local de Acción Climática Rosario 2030
Es una herramienta de planificación estratégica del gobierno que permite optimizar la gestión de recursos técnicos y económicos, internos y externos, para hacer posible la transición hacia una ciudad resiliente que conserve su escala humana, preservando los recursos y la calidad de vida para las personas, ante la problemática del cambio climático.
Entre sus objetivos, busca promover el uso de energías limpias, impulsar la eficiencia energética, la movilidad sostenible y la economía circular, generando las capacidades necesarias para afrontar los efectos del cambio climático con la participación activa de los diferentes actores de la ciudad.
En detalle, el documento propone una serie de proyectos vinculados a los ejes nombrados, que tienen una meta de reducción para el 2030 del 22% de las emisiones de gases de efecto invernadero, compuesto por un 10% en materia de residuos, un 7% en lo relacionado a la movilidad y un 5% en energía.