Uno de los aspectos más relevantes de este primer encuentro fue la posibilidad de construir una visión compartida entre estas instituciones que, aunque representan intereses y realidades diferentes, comparten la responsabilidad de pensar el futuro del campo argentino. Se puso de manifiesto que producir de manera sostenible ya no es un deseo, sino una necesidad. Los sistemas productivos ya muestran signos de degradación que limitan el potencial productivo de nuestra región. Como sector, debemos revertir este proceso para recuperar y fortalecer nuestra capacidad productiva.
Sin embargo, se coincidió también en que avanzar en esta dirección supone superar una serie de obstáculos. La incertidumbre económica, las dificultades de acceso al financiamiento, la falta de incentivos y la necesidad de contar con mayor información y acompañamiento técnico constituyen algunas de las principales barreras identificadas durante los intercambios para la adopción de prácticas más sostenibles.
El desafío, entonces, ya no consiste únicamente en reconocer la necesidad de producir de manera diferente, sino también en generar las condiciones para que esa transformación resulte viable y pueda extenderse a las distintas realidades del territorio argentino.
Todo apunta hacia la producción regenerativa
En este contexto, la Semana del Clima dejó en claro que la producción regenerativa se posiciona como el paradigma productivo que debe guiar este proceso de transformación. Este modelo, que propone recuperar la capacidad productiva de nuestros suelos mediante la restauración de su fertilidad, el fortalecimiento de los procesos biológicos y el aumento de la biodiversidad, optimiza el funcionamiento agronómico de nuestros sistemas.
Pero su potencial trasciende los beneficios que ofrece al propio productor. La capacidad de los sistemas regenerativos para favorecer la incorporación y estabilización de carbono en el suelo abre una enorme oportunidad para contribuir a la mitigación del cambio climático. A través de este proceso, parte del carbono presente en la atmósfera bajo la forma de dióxido de carbono, uno de los principales gases responsables del calentamiento global, puede ser capturado y retenido en nuestros suelos.
De esta manera, lejos de contraponer sostenibilidad y rentabilidad, este enfoque representa, en esencia, la integración de ambas. Su adopción a gran escala constituye así la llave para construir un futuro más sostenible y competitivo para el agro argentino.
Del consenso a la acción: la regeneración en la práctica
Si la mañana estuvo dedicada a debatir hacia dónde debe avanzar el agro argentino, la tarde puso el foco en cómo llevarlo a la práctica.
Bajo el eje de “Producción Regenerativa: carbono y salud de suelo”, tres paneles abordaron distintas aristas de este paradigma productivo. Se profundizó acerca de sus fundamentos agronómicos, las prácticas de manejo que pregona, el impacto de su adopción en los resultados económicos y la importancia de construir acuerdos entre producción y comunidad para favorecer su implementación.
La secuencia desarrollada permitió abordar este enfoque desde una perspectiva integral: primero, comprender los procesos y fundamentos que sustentan su implementación en los sistemas productivos; luego, analizar cómo estos procesos pueden traducirse en beneficios concretos para los productores; y, finalmente, incorporar la dimensión social y territorial, fundamental para sostener estos cambios a largo plazo.
A continuación un detalle de este eje, panel por panel:
Panel 2.1 Regenerar el suelo, capturar carbono: experiencias que transforman la agricultura
El primer panel de la tarde abordó los fundamentos agronómicos detrás de la producción regenerativa, poniendo al suelo y al carbono en el centro de la discusión.
Con la participación de Luis Milesi Delaye, investigador del INTA Pergamino; Josefina Scaglione, docente e investigadora de la FCA-UNR; Agustín Barbera, referente de la Escuela de Regeneración; y Juan Cruz Tibaldi, productor y miembro de Aapresid, el encuentro reunió perspectivas complementarias desde la investigación, el asesoramiento y la producción acerca de este paradigma de producción.
El eje central del panel fue comprender cómo la incorporación y estabilización del carbono bajo la forma de materia orgánica y la restauración de los procesos biológicos contribuyen a mejorar el funcionamiento de los agroecosistemas.
La discusión también puso sobre la mesa las herramientas concretas de manejo con las que cuentan los productores para impulsar la regeneración de sus sistemas productivos y la importancia de monitorear indicadores de salud del suelo que permitan evaluar los avances de este proceso.
La conclusión a la que arribó este panel fue contundente: regenerar los suelos permite recuperar procesos y funciones ecosistémicas esenciales que mejoran la disponibilidad de agua y nutrientes para los cultivos y, en consecuencia, incrementan la eficiencia y productividad de los sistemas agrícolas.
Panel 2.2 — Sustentabilidad y rentabilidad de la mano: de los principios a los resultados
El segundo panel trasladó la discusión desde los fundamentos agronómicos de la producción regenerativa hacia su aplicación práctica en establecimientos agropecuarios, analizando los beneficios productivos y económicos derivados de su adopción.
Moderado por Diego Moreno, de CICLA Desarrollo Sustentable, el espacio reunió experiencias vinculadas con Aapresid, CREA y Bellamar Estancias, representando diferentes realidades y modelos de producción que ya incursionan en la producción regenerativa.
El interrogante que estructuró el encuentro fue tan sencillo como determinante: ¿puede un sistema productivo ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
Al respecto, Diego Moreno sostiene que producir mejor también es hacer buenos negocios: “Hay una idea que deberíamos dejar atrás: que cuidar el ambiente es un costo adicional para la producción agropecuaria. Durante el panel el consenso sugiere exactamente lo contrario: las buenas prácticas productivas y regenerativas son, cada vez más, una decisión económicamente inteligente.
Las experiencias presentadas por Suyai Almirón, de Aapresid; Martín Lahitte, de Bellamar Estancias; y Agustín Dalla Fontana, de CREA, muestran caminos distintos con un punto en común. Conservar la salud del suelo, diversificar los cultivos, incorporar coberturas y manejar mejor el pastoreo no solo ayuda al ambiente: también permite aprovechar mejor el agua, reducir pérdidas, mejorar la productividad y fortalecer la estabilidad de los establecimientos.
Estas prácticas son hoy una realidad, y las presentaciones mostraron datos concluyentes de su aplicación en campos productivos. Los números son elocuentes, con aumentos de hasta un 43% de ingreso de agua al perfil del suelo, niveles de materia orgánica multiplicados por tres, reducciones de hasta un 23% de las aplicaciones de fertilizantes, aumentos significativos de los rendimientos por hectárea (entre el 18 y el 74% según cultivo), y de la producción de carne entre el 30 y el 50%. Todo ello, en un contexto donde los mercados exigen estándares crecientes de desempeño ambiental, donde la Argentina puede aprovechar una oportunidad de posicionarse como proveedor de bienes y servicios agroindustriales sostenibles.
En definitiva, la agricultura y la ganadería regenerativas son hoy una oportunidad concreta para producir mejor, competir y generar más valor”
Panel 2.2 - “Sustentabilidad y rentabilidad de la mano: de los principios a los resultados”. De izquierda a derecha: Diego Moreno como moderador (CICLA), Martín Lahitte (Bellamar Estancias), Agustín Dalla Fontana (CREA) y Suyaí Almiron (Aapresid).
Panel 2.3 — Construyendo confianza entre producción y comunidad: herramientas para la gestión de periurbanos
Para cerrar la jornada, el último panel sumó una nueva dimensión al debate sobre la sostenibilidad de la producción agropecuaria: su componente social y la relación con el territorio.
Con la participación de Ramiro Garfagnoli, de Aapresid, y Patricia Colella, coordinadora del Programa Cinturón Verde de la Municipalidad de Rosario, el espacio se concentró en los desafíos de la producción agropecuaria en áreas periurbanas.
Estos territorios presentan una complejidad particular, producto de la proximidad entre actividades agrícolas, zonas residenciales y otros usos del suelo. La convivencia exige mecanismos de diálogo, transparencia y planificación que permitan prevenir conflictos y construir acuerdos duraderos.
Al respecto, Ramiro Garfagnoli comenta: “En el marco de la Semana del Clima de Rosario, participé del panel junto a Patricia Colella, quien compartió la experiencia de Rosario, explicando cómo se trabaja en el periurbano de la ciudad y dónde se localizan estas áreas.
Por mi parte, presenté Municipio Verde, la certificación impulsada por Aapresid que acompaña a los gobiernos locales en la gestión de las áreas urbanas y periurbanas, promoviendo las Buenas Prácticas Agrícolas, la transparencia y el cuidado del ambiente.
Durante el encuentro, abordamos desafíos como los conflictos entre vecinos y productores, la trazabilidad de las aplicaciones de fitosanitarios y la necesidad de fortalecer los controles y la información disponible. En este sentido, destacamos que Municipio Verde es mucho más que el control de las aplicaciones: es una herramienta de gestión que permite ordenar procedimientos, definir responsabilidades y tomar decisiones basadas en evidencia técnica.
También compartimos experiencias de municipios como Monte Buey y Cañada Rosquín, donde el programa contribuyó a fortalecer el diálogo, la confianza y el compromiso de los actores involucrados.
En lo personal, valoro estos espacios de intercambio, que permiten compartir aprendizajes y construir soluciones conjuntas. El desafío es dejar de pensar la producción y la comunidad como partes enfrentadas y generar mecanismos que permitan acercarlas.
Desde Aapresid, buscamos acompañar a los municipios en ese camino, convencidos de que la articulación entre gobiernos locales, productores e instituciones es clave para una gestión periurbana más sustentable y para construir confianza entre quienes producen y quienes habitan el territorio”.
Este panel permitió incorporar una idea fundamental para el cierre del recorrido de la jornada: transformar los sistemas productivos implica no solamente mejorar lo que sucede dentro de los establecimientos, sino también fortalecer sus vínculos con el territorio y la comunidad.
Panel 2.3 - “Construyendo confianza entre producción y comunidad: herramientas para la gestión de periurbanos”. De izquierda a derecha: Patricia Colella (Municipalidad de Rosario), Milagros Baraldi como moderadora (FNGA) y Ramiro Garfagnoli (Aapresid).
La regeneración es el horizonte para el agro argentino
La jornada agropecuaria de la Semana del Clima Rosario dejó planteada una dirección clara para pensar el futuro del sector. La producción regenerativa se presenta como un enfoque agronómicamente superador capaz de integrar eficiencia productiva, rentabilidad económica y sostenibilidad ambiental.
Mejorar la estructura del suelo, estimular la actividad biológica, favorecer el ciclado de nutrientes y promover la acumulación de materia orgánica son procesos que contribuyen a construir sistemas productivos más eficientes y resilientes. Al mismo tiempo, el potencial de secuestro de carbono orgánico en los suelos asociado a este enfoque representa una gran oportunidad para vincular la producción agropecuaria con la mitigación del cambio climático.
El camino está trazado, pero la transición no está exenta de desafíos. La adopción de prácticas regenerativas requiere conocimiento, inversión, planificación y, fundamentalmente, resultados que avalen las decisiones de los productores. Por eso, la consolidación de este paradigma productivo dependerá de la capacidad de las instituciones para generar evidencia en condiciones reales de producción, desarrollar tecnologías que permitan optimizar las prácticas de manejo, reforzar el acompañamiento a los productores y construir acuerdos entre instituciones públicas y privadas.
La Semana del Clima de Rosario permitió reunir a buena parte de estos actores para comenzar a delinear cómo avanzar sobre este camino. Este evento marcó el inicio de un proceso de transformación que busca trascender la propia jornada, sentando las bases para forjar el futuro del sector agropecuario.
La producción regenerativa se presenta como el horizonte hacia el cual debe orientarse el agro argentino. En definitiva, no se trata de pensar en sustentabilidad y rentabilidad como cuestiones antagónicas. Sustentabilidad es rentabilidad, y la producción regenerativa, el mejor camino para lograrlo.
Sobre el autor: Director de Producción Agropecuaria Sostenible de la FNGA